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Abordaje del conejo doméstico (Oryctolagus cuniculus) para la realización del examen neurológico en la consulta médica.

PALABRAS CLAVE >  Examen neurológico > conejo > oryctolagus cuniculus > problemas neurológicos encefalitozoon > síndrome vestibular 

MVZ Arturo González Betancourt

Universidad Nacional Autónoma de México, Estudiante del Programa Propedéutico de la Especialidad de Medicina y Cirugía en Fauna Silvestre.

MV EMCV (FS) Luis Carrillo D´Lacoste

Universidad Nacional Autónoma de México, Zoofari, Centro de Conservación

Resumen

El conejo domestico (Oryctolagus cuniculus) ha ganado gran popularidad como animal de compañía no convencional siendo frecuente que se presente a consulta médica por problemas de posible origen neurológico, sin embargo, al ser un animal presa en la naturaleza y a sus diferencias anatómicas con el perro y gato, ocasionan que durante la evaluación médica y exploración neurológica se deban tener algunas consideraciones para un adecuado abordaje. Algunas de las enfermedades que ocasionan signos neurológicos en conejos son zoonóticas como por ejemplo encefalitozoonosis o pasteurelosis, por lo que su diagnóstico es importante para la salud tanto del ejemplar como de las personas que conviven con él.

Abstract

The Domestic Rabbit (Oryctolagus cuniculus) popularity as a non conventional pet has increased greatly over the last years. Therefore, it’s presence at veterinary  clinics caused by neurological signology is becoming a more frequent event. Nonetheless, there are multiple differences between rabbits and conventional pets like dogs. Being a prey by nature and because of it’s anatomycal characteristics, some special considerations must be made in order to reach a correct approach to the patient. Some agents which cause neurological signs in rabbits that are also zoonotic diseases, encephalitozoonosis and pasteurellosis are examples of this. Hence, the diagnostic of this diseases it’s necessary for both the rabbit’s wellbeing, as well as the family’s health.

Introducción

 

El conejo doméstico (Oryctolagus cuniculus) se ha mantenido principalmente como fuente de alimento y derivados desde la época romana, sin embargo debido al estilo de vida contemporáneo del humano, los conejos han ganado un lugar importante como animal de compañía no convencional, ya que no requieren grandes espacios, no generan ruido que pudiera molestar a vecinos, su pequeño tamaño, suave pelaje, carácter apacible y facilidad en cuidados.

 

Los signos neurológicos pueden ser comunes en conejos mantenidos como mascota y ser causados por enfermedades primarias del sistema nervioso central como la encefalitozoonosis, trastornos vestibulares (periférico como otitis media y otitis interna o centrales) o pueden ser secundarios a algún problema sistémico como la cetoacidosis o hipocalemia, infecciones bacterianas causadas principalmente por Pasteurella multocida, así como incidentes traumáticos (Varga, 2013, Gruber et al, 2009) (Figura 1); por esta razón es importante realizar un abordaje diagnóstico adecuado, que ayude al clínico a delimitar si realmente es un problema neurológico primario o secundario  y buscar su neurolocalización de ser el caso. 

 

Es importante estar conscientes que el conejo posee diferencias significativas tanto en anatomía como en su comportamiento con las pequeñas especies, para a las cuales se encuentra bien establecido el desarrollo del examen neurológico. Al comparar, algunas respuestas al examen en pequeñas especies pueden presentar alteraciones sin que eso confirme una anormalidad neurológica en los conejos.

Figura 1. Conejo con ladeo de cabeza por enfermedad vestibular (Meredith & Richardson, 2015)

Examen neurológico en pequeñas especies.

Una exploración general adecuada de los animales en que se sospeche de trastornos neurológicos incluye la reseña del animal, anamnesis, exploración física y exploración neurológica. La anamnesis permite caracterizar el trastorno como agudo o crónico, progresivo o estático, y persistente o intermitente. (Fossum, 2018).  Obtener un historial médico conciso y preciso en caso de problema neurológico a menudo es crucial para guiar el plan de diagnóstico (de Lahunta, 2009). 

Algunos trastornos metabólicos, cardiovasculares y osteomusculares se asemejan el aspecto clínico de los trastornos neurológicos (Fossum, 2018). Además, en casos de alteraciones de la marcha es necesario un minucioso examen ortopédico es particularmente importante (Garosi & Lowrie, 2013).

 

La exploración neurológica deberá descartar o confirmar la presencia de una enfermedad neurológica y facilitar su localización neuroanatómica. Es necesario utilizar un método uniforme y detallado para evitar pasar por alto cualquier anomalía. Una hoja de exploración neurológica estándar permitirá mantener la uniformidad de la exploración. La exploración neurológica debe realizarse en un lugar tranquilo, sin distracciones y con un suelo no resbaladizo. No se deben administrar sedantes, narcóticos ni tranquilizantes antes de la exploración; sin embargo, es importante que el animal esté relajado (Garosi & Lowrie, 2013).

 

El examen neurológico se puede dividir en seis partes: (1) Estado mental y comportamiento, (2) postura y marcha, (3) reacciones posturales, (4) reflejos espinales, masa muscular y tono muscular, (5) nervios craneales y (6) sensación cutánea. El orden en que se realiza el examen neurológico es diseñado deliberadamente para guiar a los médicos hacia una precisa localización neuroanatómica, describiendo  el sitio dentro del sistema nervioso donde una lesión resultaría con base a los signos observados (Garosi & Lowrie, 2013). 

Consideraciones en la evaluación neurológica del conejo doméstico.

Los conejos, en la naturaleza, están sujetos a un alto grado de depredación; en consecuencia, sus órganos sensoriales están bien desarrollados. Son muy sensibles a las catecolaminas, si son expuestos a situaciones de estrés prolongado afectan su peristaltismo, metabolismo de la glucosa e inmunosupresión, por lo que se han adaptado para huir en lugar de luchar (Mancinelli, 2015). La temperatura, las frecuencias cardíaca y respiratoria aumentan significativamente en un animal asustado; por lo tanto, se deben obtener estos parámetros de manera temprana en el examen físico, ya que el estrés del manejo puede alterarlos. También es aconsejable lavarse las manos de los olores de animales "depredadores" (como un perro, gato o hurón) antes de comenzar la consulta. (Gruber et al, 2009).

 

Los conejos deben ser manipulados con cuidado, no solo para minimizar su estrés durante el examen, sino también para protegerlos de lesiones, como fracturas o luxaciones vertebrales, que pueden ser causados por restricción excesiva o intentos de escape (Verneu et al, 2007) y evitar que se paralicen durante el mismo (Harcourt, 2002).

 

El examen neurológico debe realizarse en un lugar libre de distracciones, no se deben administrar sedantes, narcóticos ni tranquilizantes antes del examen. Es importante que el conejo esté tan relajado como sea posible (Mancinelli, 2015).

 

El primer paso para localizar una lesión es determinar a qué nivel se encuentra de la anormalidad a lo largo del plano longitudinal del neuroaxis (Verneu et al, 2007).

 

El segundo paso es localizar la lesión aún más dentro de cada una de las siguientes regiones anatómicas:

 

• Cerebro- Corteza cerebral:

Cerebelo, ganglios basales, tronco encefálico, sistema visual, sistema vestibular.

• Médula espinal:

Cervical craneal (Cl-C4), continuación cervical (C5-T1), toracolumbar (T2-L3), lumbosacra (L4-Cd).

• Nervio periférico- nervio periférico:

Raíz dorsal, raíz ventral, unión neuromuscular.

 

El tercer paso es determinar la ubicación de la lesión en el plano transversal y en el nivel longitudinal apropiado (lado izquierdo o derecho del corteza cerebral) (Verneu et al, 2007).

 

Los resultados del examen neurológico deben ser cuidadosamente registrados durante el examen, y no dejarlos a la memoria. Se debe utilizar una hoja de examen neurológico para este propósito y debe usarse para posteriores exámenes neurológicos para permitir al clínico documentar la progresión de la enfermedad. 

 

Solo después de que el examen neurológico haya sido completado, y la ubicación de una anormalidad neurológica sea determinada, se puede continuar con procedimientos de diagnóstico complementarios (como el examen del líquido cefalorraquídeo [LCR] o radiografía) para establecer un diagnóstico y decidir sobre un tratamiento (Verneu et al, 2007).

Técnica del examen neurológico dirigido a conejo doméstico.

El examen neurológico puede completarse en cualquier orden, sin embargo, se recomienda seguir el siguiente orden, ya que comienza con partes del examen que puede tener menos probabilidades de causar dolor y termina con aquellas pruebas que pueden ser dolorosas o incómodas y pueden requerir una mayor manipulación o contención (Verneu et al, 2007):

 

• Observaciones generales

• Palpación

• Reacciones posturales

• Reflejos espinales

• Nervios craneales

• Sensación

Figura 2. Observación del conejo mientras explora, permite evaluar el estado mental, postura y marcha (Mancinelli, 2015)

Observaciones generales

Estado mental. Permita que el conejo se mueva por la sala de examen.Mientras el examinador toma la historia, debe observar la respuesta del conejo a su entorno (Verneu et al, 2007). (Figura 2)

• Postura.

Observar al conejo mientras está libre para moverse y colocar el animal en diferentes posiciones para evaluar la capacidad de recuperar la postura normal, ver si existe inclinación de la cabeza (la inclinación continua de la cabeza generalmente es asociado con una anormalidad de la función vestibular) (Verneu et al, 2007).

 

• Paso. 

Se requiere una superficie antideslizante para que haya una buena  tracción. Observar al conejo desde un ángulo lateral y permitiendo que se acerque y se aleje del examinador (Mancinelli, 2015). La organización neurológica de la marcha y la postura es complicada e involucra cerebro, médula espinal y nervios periféricos. 

Los conejos normales usan varios pasos cuando se mueve lentamente; sin embargo, la mayoría de los conejos saltan a velocidades más rápidas (Verneu et al, 2007).

 

• Reacciones posturales

Las reacciones posturales son respuestas complejas donde un conejo busca mantener una posición  normal (cuadripedestación) y lleva las extremidades a una posición adecuada para soportar su peso (Mancinelli, 2015). Estas reacciones consisten en dos fases, en la primera fase se mueve el pie de posición y depende de la corteza sensoriomotora (corteza cerebral) para el reconocimiento de la posición inadecuada del pie y el inicio de corrección del movimiento, la segunda fase es la fase de soporte de peso y depende de los mecanismos anti gravedad en el tronco encefálico y la médula espinal (Verneu et al, 2007).

• Reacciones de posicionamiento propioceptivo consciente.

En la experiencia de Verneu  y colaboradores en su artículo de 2007 la mayoría de los conejos no devuelven la pata a la posición normal a menos que sean muy tranquilos y se sientan cómodos al ser manejados de esta manera. Por lo tanto, se debe cuidar la interpretación del aparente déficit de propiocepción consciente en conejos (Verneu et al, 2007) (Figura 3).

 

• Reacciones de carretillas. 

El conejo se sujeta levantándolo con una mano debajo del abdomen y permitiendo que apoye su peso en las extremidades torácicas; la región  lumbar del conejo debe ser apoyada cuidadosamente durante esta prueba para evitar lesiones debido a hiperextensión de la columna vertebral. Un conejo sin lesiones camina hacia adelante con movimientos coordinados de ambas extremidades torácicas, esta parte del examen solo debe intentarse con conejos extremadamente tranquilos para evitar lesiones (Verneu et al, 2007) (Figura 4).

 

• Reacción táctil o de colocación. 

El examinador carga al conejo completamente, se debe cubrir los ojos para bloquear la visión, se aproximan los miembros torácicos a una superficie (el borde de una mesa), la reacción normal es que busque el contacto para apoyo de los miembros, después se permite que el conejo vea la superficie y al acercarlo debe buscar el apoyo de los miembros rápidamente. Puede ser difícil de provocar en conejos que están nerviosos; por lo tanto, se debe tener cuidado en su interpretación (Verneu et al, 2007).

 

• Reacciones de corrección. 

Colocar y sostener el de cúbito lateral, luego soltar y observar su capacidad de incorporarse. Asegurarse que la columna vertebral lumbar esté apoyada adecuadamente para prevenir la hiperextensión (Verneu et al, 2007). Una vez más, esta parte del examen debe realizarse solo en conejos manejables.

 

Reacciones tónicas en el cuello. Estas reacciones son difíciles de provocar e interpretar en conejos, por lo que no se recomienda que se realicen para la evaluación de un conejo.(Verneu et al, 2007).

Figura 3. Prueba de propiocepción consciente de la extremidad torácica izquierda, debido a que son animales presa, pueden congelarse durante la exanimación y mostrar retardo o ausencia propioceptiva sin que esto signifique una anormalidad neurológica (Vernau, 2007).

Figura 4. Prueba de carretilla, es importante brindar un soporte adecuado a la zona lumbar y evitar hiperextender la columna cada vez que se levanta durante las reacciones posturales (Mancinelli, 2015)

• Reflejos espinales.

Los exámenes de los reflejos espinales deben realizarse con el conejo en posición de cúbito lateral si el conejo tolera ser mantenido en esta posición sin el estrés indebido. El tono muscular (previamente evaluado con el conejo en cuadripedestación) debe evaluarse nuevamente en este momento. Los reflejos de las extremidades pélvicas (rotuliano, tibial craneal, gastrocnemio) generalmente son evaluados antes de los reflejos de las extremidades torácicas (bíceps, tríceps, extensor carporadial (Mancinelli, 2015).

• Nervios craneales 

El examen de los nervios craneales es una parte importante de la evaluación neurológica, especialmente cuando se sospecha de una afección neurológica. Se realizan de la misma forma que los realizados en pequeñas especies (Mancinelli, 2015).

 

Para la evaluación de la visión y funcionamiento del nervio óptico se utiliza el reflejo de amenaza. La respuesta normal es un parpadeo y a veces un movimiento aversivo de la cabeza. Los conejos son animales nerviosos que a menudo se congelan durante el examen, muchos conejos no responden a la respuesta de amenaza (es decir, no parpadean cuando se sienten amenazados) (Verneu et al, 2007).

 

La evaluación de la raíz motora del nervio trigémino es valorando la atrofia de los músculos de masticación y tono mandibular, es más difícil examinar el tono de la mandíbula en conejos que en otras especies domésticas.  En comparación con las especies animales carnívoras, los conejos tienen una abertura bucal muy pequeña, y su cavidad oral es larga y estrecha, por lo tanto, obtener acceso a la cavidad oral y evaluar el tono de la mandíbula es más desafiante en conejos. 

 

Una tapa de jeringa pequeña un depresor de lengua pequeño se puede colocar en la boca detrás de los incisivos para evaluar el tono de la mandíbula (Verneu et al, 2007).

 

El nervio vestibulococlear en su porción auditiva se evalúa permitiendo al conejo escuchar sonidos y ver si existe respuesta (Verneu et al, 2007). Evaluar clínicamente la respuesta conductual del conejo al sonido parcial o la pérdida auditiva unilateral puede ser difícil ya que muchas veces no hay respuesta (Mancinelli, 2015).

 

La evaluación del nervio glosofaríngeo se evalúa por medio del reflejo de deglución, provocado por una suave presión externa en la región hioides y observando al conejo tragar. Este reflejo es difícil de provocar en conejos nerviosos (Verneu et al, 2007). El reflejo de náusea no se puede inducir en conejos debido a la anatomía de su cavidad oral (Mancinelli, 2015).

 

El nervio hipogloso se puede evaluar mojando la nariz del conejo y observar su capacidad de extender la lengua. También se puede abrir cuidadosamente la boca con una pequeña tapa de jeringa o un depresor de lengua, y se puede observar si hay atrofia de la lengua. 

 

La fuerza de la lengua es difícil de evaluar en conejos, porque su lengua es difícil de extender. Se debe tener cuidado de no extender demasiado la lengua o puede ocurrir una laceración inadvertida con los incisivos mandibulares (Verneu et al, 2007).

• Evaluación sensorial.

La evaluación de la sensación corporal básicamente se limita a las observaciones de propiocepción (sentido de posición) y nocicepción (percepción del dolor). La evaluación de la mecanorrecepción es problemática, porque incluso en los animales normales es posible que no responda a la estimulación mecánica no nociva de la piel. Si el conejo no responde a un estímulo, entonces un estímulo más fuerte puede ser requerido, posiblemente incluso un estímulo nocivo, para determinar la sensibilidad de la función sensorial (Verneu et al, 2007) (Figura 5).

La percepción del dolor puede ser difícil de interpretar en conejos, porque pueden congelarse y no responder incluso a un estímulo doloroso. Repetir el examen o en específico la percepción del dolor puede ser útil en algunos casos (Verneu et al, 2007).

Figura 5. Prueba de retirada ante un estímulo doloroso, la recumbencia lateral en los conejos es estresante debido a su naturaleza como presa, en ocasiones debido al miedo y el estrés el conejo puede congelarse y no responder (Vernau, 2007)

Respuestas neurológicas a considerar en conejos sanos.

Un estudio realizado en 2019 por Warnefors y colaboradores, mostraron que al utilizar el modelo de examen neurológico propuesto por Vernau en 2007 sobre 26 conejos enanos evidenció que algunas pruebas neurológicas no eran de utilidad diagnóstica y que no se puede transferir directamente el examen utilizado en pequeñas especies. 

 

Al evaluar los nervios craneales, el nistagmo fisiológico, reflejo corneal, reflejo palpebral, sensación facial y la musculatura de la lengua logró una respuesta del 100%. El reflejo pupilar directo de luz (PLR) estuvo presente en todos los ejemplares donde esta prueba fue posible (20 de 23), pero fue más lento y no tan completo como es observado en perros. Sin embargo, el PLR consensuado solo fue reconocido en 8 de 23, e incluso entonces era débil (Warnefors et al, 2019).

La evaluación del tamaño pupilar no fue posible en un ejemplar, debido a cataratas. La respuesta de amenaza, por otro lado, no pudo obtenida en ninguno de los conejos (0 de 25). El movimiento de respuesta al sonido fue difícil de evaluar en ejemplares de orejas caídas o individuos de orejas medio caídas y, en general, solo se obtuvo respuesta detectable a un estímulo auditivo en 11 de 24 indiduos, principalmente en sujetos entrenados para responder al dueño al llamarlos por su nombre (Warnefors et al, 2019).

 

Al probar las reacciones posturales, la corrección de posición fue la reacción más confiable, ya que todos los sujetos evaluados (24) inmediatamente se incorporaron, aparte de dos en los que la prueba no se pudo realizar debido a su temperamento. 

 

En todas las demás pruebas de reacción postural se produjo una respuesta algo inconsistente, en cuanto a la propiocepción consciente, donde enderezar las patas desde una posición de nudillos fue observado de forma irregular, y solo en 6 de 24 en las extremidades pélvicas. 

 

La prueba de carretilla pudo ser realizada en 18 de 24, pero solo en las extremidades pélvicas cuando el conejo se  desplazaba hacia atrás,  y no hacia adelante. 

 

Como era esperado, el conejo movió sus extremidades pélvicas simultáneamente en un patrón de movimiento de salto típico de esta especie. Las reacciones de colocación fueron provocadas en las extremidades pélvicas en todos los conejos. No hubo diferenciación entre la prueba de colocación  visual y táctil. 

Al evaluar los reflejos espinales, los reflejos de retirada produjeron la respuesta más consistente, como podrían ser provocados en las extremidades torácicas en 24 de 26 y en las extremidades pélvicas en 23 de 25. El reflejo de rótula fue positivo con similar respuesta, ya que éste pudo obtenerse en 22 de 26 (no fue posible en 4 debido a su temperamento). Sin embargo, la interpretación del reflejo rotuliano requiere algo de experiencia, ya que la respuesta inmediata fue generalmente exagerada, y seguido de segundos de clonus o temblor en la extremidad probada, y porque una respuesta similar (clonus y temblor) podría ser provocada al tocar cualquier parte de la pierna con el martillo de reflejos. 

 

El reflejo perineal se produjo en 20 de 24, pero fue más lento de lo esperado. Cuando se probó el reflejo tronco cutáneo, se obtuvo una respuesta solo reconocido tras un intenso y repentino estímulo (13 de 25), y la respuesta no fue claramente localizada (Warnefors et al, 2019).

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Tabla 1. Prueba propuesta de examen neurológico realizado por Warnefors y colaboradores en 2019:

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Renglón 1 Nombre de la prueba realizada

Renglón 2 Número de veces que se pudo realizar de forma eficiente

Renglón 3 Confiabilidad de la respuesta en la evaluación neurológica

Renglón 4 Observaciones durante la exanimación

Tabla 1. Resultados de la evaluación realizada por Warnefors y colaboradores.

Conclusiones

Es frecuente que los conejos presenten signos con un posible origen neurológico, debido a la incidencia de varias enfermedades infecciosas y la susceptibilidad a lesiones traumáticas en esta especie, ya sea por una manipulación inadecuada, caídas, aplastamiento, electrocución o agresiones de otros animales, por lo que es común que los propietarios busquen los servicios veterinarios para su evaluación. Es factible utilizar de manera conjunta, la información que existe sobre neuroanatomía, fisiología y la propia biología de comportamiento de los conejos, combinando a su vez conceptos básicos de neurología de especies caninas y aplicarlo para lograr examinar neurológicamente a conejos y poder localizar lesiones en ellos. 

 

La información recabada ayuda a establecer pautas para realizar un examen neurológico en un conejo, pero se debe considerar el temperamento de cada animal como un punto importante para su correcta realización, debe evaluarse cuidadosamente la manipulación y el lugar para evitar lesiones traumáticas de la médula espinal, así como el potencial riesgo de enfermedades zoonoticas que generan problemas neurológicas en esta especie. 

Bibliografía​​

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  8. Varga, M. (2013). Textbook of Rabbit Medicine E-Book. Elsevier Health Sciences.

  9. Vernau, K. M., Osofsky, A., & LeCouteur, R. A. (2007). The neurological examination and lesion localization in the companion rabbit (Oryctolagus cuniculus). Veterinary Clinics of North America: Exotic Animal Practice, 10(3), 731-758.

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