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Dr. Texar Alfonso Pereyra Nobara

Jefe de la División de Investigación en Salud 

Dr. Raúl García Miranda

Médico adscrito Unidad Médica de Alta Especialidad.

Centro Médico Nacional León.

Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

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Cáncer de Próstata

Se considera a nivel mundial el segundo cáncer más común en el hombre, estimándose para el año 2012 un millón cien mil casos (1,100,000), con 307 mil muertes relacionadas.

 

De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud) en México, durante el año 2010, se reportaron 33,263 muertes por cáncer en el hombre, siendo la primera causa el cáncer de próstata con un 16%. De acuerdo a datos publicados por el INCan, existe una tasa de mortalidad de 13 defunciones por cada 100 mil habitantes. En el IMSS, en el año 2013, se cuantificó una tasa de mortalidad de seis por cada 100 mil hombres de 20 años o más.

 

Se requiere buscar otras formas de detección temprana de cáncer de próstata que sea fácil de realizar, barata y altamente confiable como diagnóstico presuntivo para poder tener un impacto real en la disminución de la morbi-mortalidad relacionada a esta enfermedad.

 

Una de las formas fácil de realizar, barata y confiable puede ser el olfato canino de perros entrenados. El primer artículo de esta revista muestra que con la investigación realizada usando el olfato de un perro entrenado como método diagnóstico en muestras de orina se demostró que se obtiene una sensibilidad del 94.88% y una especificidad del 100% con un índice de confianza al 95% (Registro de la Comisión Nacional de Investigación Científica del Instituto Mexicano del Seguro Social IMSS número R-2014-785-101).

 

Sintomatología: no todo el mundo tiene síntomas de cáncer de próstata. Muchas veces los signos de cáncer de próstata son detectados por primera vez por un médico durante una revisión de rutina. 

 

Sin embargo, algunos hombres tendrán cambios en la función urinaria o sexual que podrían indicar la presencia de cáncer de próstata. Estos síntomas incluyen: 

 

  • Necesidad de orinar frecuentemente, especialmente por la noche 

  • Dificultad para comenzar a orinar o retener la orina 

  • Flujo de orina débil o interrumpido 

  • Micción dolorosa o con ardor 

  • Dificultad para tener una erección 

  • Eyaculación dolorosa 

  • Sangre en la orina o el semen 

  • Dolor o rigidez frecuente en la región lumbar, las caderas o la parte superior de los muslos. 

 

A los hombres con estos síntomas se les deben de hacer pruebas y análisis minuciosos para determinar la causa subyacente. Estos síntomas también pueden indicar la presencia de otras enfermedades o trastornos benignos, tales como hiperplasia prostática benigna o prostatitis. 

 

En la próstata se encuentran varios tipos de células, pero casi todos los casos de cáncer de próstata se desarrollan a partir de las células glandulares. Éstas células glandulares producen el líquido de la próstata que se agrega al semen. El término médico para un cáncer que comienza en las células glandulares es adenocarcinoma.

 

Otros tipos de cáncer también pueden comenzar en la glándula prostática, incluyendo sarcomas, carcinomas de células pequeñas, y carcinomas de células de transición. Pero estos otros tipos de cáncer de próstata no son frecuentes. 

 

Algunos cánceres de próstata pueden crecer y propagarse rápidamente, pero la mayoría de estos crecen lentamente. De hecho, los estudios realizados en algunas autopsias muestran que muchos hombres de edad avanzada (e incluso algunos hombres más jóvenes) que murieron de otras enfermedades también tenían cáncer de próstata que nunca les afectó durante sus vidas. En muchos casos, ellos no sabían, -y ni siquiera sus médicos-, que tenían cáncer de próstata.

 

Todavía no entendemos completamente las causas del cáncer de próstata, pero los investigadores han encontrado varios factores que pueden cambiar el riesgo de padecer esta enfermedad. Para algunos de estos factores, la asociación con el riesgo de cáncer de próstata aún no está clara.

 

Edad: el cáncer de próstata ocurre en muy pocas ocasiones en hombres menores de 40 años, pero la probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta rápidamente después de los 50 años. Casi dos de tres casos de cáncer de próstata se detectan en hombres mayores de 65 años.

 

Raza/grupo étnico: el cáncer de próstata ocurre con más frecuencia en los hombres de raza negra que en los hombres de otras razas. Además, los hombres de raza negra tienen una mayor probabilidad de ser diagnosticados en una etapa avanzada, y tienen más del doble de probabilidad de morir de cáncer de próstata en comparación con los hombres blancos. El cáncer de próstata ocurre con menos frecuencia en los hombres asiático-americanos y en los hispano/latinos que en los hombres blancos. No están claras las razones de estas diferencias raciales y étnicas.

 

Nacionalidad: el cáncer de próstata es más común en Norteamérica y en la región noroeste de Europa, Australia, y en las islas del Caribe. Es menos común en Asia, África, Centroamérica y Sudamérica. Las razones para esto no están claras. Es muy probable que el uso más intenso de pruebas de detección en algunos países desarrollados sea responsable por lo menos en parte de esta diferencia, pero también es probable que otros factores sean importantes, como diferencias en el estilo de vida (alimentación, etc.). Por ejemplo, los hombres de ascendencia asiática que viven en los Estados Unidos tienen un menor riesgo de cáncer de próstata que los estadounidenses blancos, pero el riesgo de ellos es mayor que el de los hombres que viven en Asia con antecedentes similares.

 

Antecedentes familiares: parece ser que el cáncer de próstata afecta más a algunas familias, lo cual sugiere que en algunos casos puede haber un factor hereditario o genético. Si el padre o el hermano de un hombre padecen cáncer de próstata, se duplica el riesgo de que este hombre padezca la enfermedad (el riesgo es mayor para los hombres que tienen un hermano con la enfermedad que para aquellos con un padre afectado por este cáncer). 

 

Asimismo, el riesgo es mucho mayor en el caso de los hombres que tienen varios familiares afectados, particularmente si tales familiares eran jóvenes en el momento en que se les encontró el cáncer.

 

Genes: los científicos han descubierto varios cambios genéticos heredados que parecen aumentar el riesgo de cáncer de próstata, pero probablemente son sólo responsables de un pequeño número de casos en general. Todavía no están disponibles las pruebas genéticas para la mayoría de estos cambios genéticos.

 

Algunos cambios genéticos heredados aumentan el riesgo de más de un tipo de cáncer. Por ejemplo, las mutaciones heredadas de los genes BRCA1 o BRCA2 son la razón por la cual el cáncer de seno y el cáncer de ovario son mucho más comunes en algunas familias. Las mutaciones en estos genes también pueden aumentar el riesgo de cáncer de próstata en algunos hombres. Sin embargo, éstas representan un porcentaje muy pequeño de los casos de cáncer de próstata.

 

Recientemente, algunas variaciones genéticas comunes han sido asociadas con un mayor riesgo de cáncer de próstata. Se necesitan estudios para confirmar esto con el fin de determinar si las pruebas para variantes genéticas serían útiles en predecir el riesgo de cáncer de próstata.

 

Alimentación: no está claro cuál es el papel exacto que desempeña la alimentación en el desarrollo del cáncer de próstata, aunque se han estudiado varios factores. Los hombres que comen muchas carnes rojas o productos lácteos altos en grasa parecen tener una probabilidad ligeramente mayor de cáncer de próstata. Estos hombres también tienden a comer menos alimentos de origen vegetal como frutas, ensaladas y verduras.  No se sabe con certeza cuál de estos factores es responsable del aumento en el riesgo.

 

Algunos estudios han sugerido que los hombres que consumen una gran cantidad de calcio (proveniente de alimentos o complementos) pueden tener un mayor riesgo de padecer un cáncer de próstata avanzado. La mayoría de los estudios no ha encontrado tal asociación con los niveles de calcio encontrados en una dieta regular. Es importante indicar que se sabe que el calcio proporciona otros beneficios importantes a la salud.

 

Obesidad: la mayoría de los estudios no han encontrado que la obesidad esté asociada con un mayor riesgo de cáncer de próstata en general. Sin embargo, algunos estudios han encontrado que los hombres obesos tienen un menor riesgo de una forma de la enfermedad de bajo grado, pero un mayor riesgo de un cáncer de próstata más agresivo. Las razones para esto no están claras. Algunos estudios también han encontrado que los hombres obesos pueden tener un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata avanzado y de morir a causa de esta enfermedad, pero no todos los estudios han encontrado esto.

 

Ejercicio: éste podría reducir ligeramente el riesgo de cáncer de próstata. Los altos niveles de actividad física, particularmente en hombres de edad avanzada, pudiera reducir el riesgo de cáncer de próstata avanzado. Se necesitan más estudios en esta área.

 

Tabaquismo:  la mayoría de los estudios no han encontrado una asociación entre el hábito de fumar y el riesgo de padecer cáncer de próstata. Algunas investigaciones recientes han vinculado el fumar con un posible aumento pequeño en el riesgo de morir a causa de cáncer de próstata, aunque este nuevo hallazgo necesitará ser confirmado por otros estudios.

 

Prostatitis: algunos estudios han sugerido que la prostatitis puede estar asociada con un riesgo aumentado de cáncer de próstata, aunque otros estudios no han encontrado tal asociación. A menudo, la inflamación se observa en las muestras del tejido de la próstata que también contiene cáncer. La asociación entre los dos no está clara, pero esta es un área activa de investigación.

 

Infecciones de transmisión sexual: los investigadores han estudiado si las infecciones de transmisión sexual (como gonorrea o Chlamydia) pudiesen aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Estas infecciones podrían incrementar el riesgo de cáncer al producir inflamación de la próstata. Hasta el momento, los estudios no han concordado, y no se han logrado conclusiones sólidas.

A pesar de esto, es posible que estos hombres sean tratados con cirugía o radiación, debido a que el médico no puede saber con certeza cuán rápidamente crecerá o se propagará el cáncer, o porque los hombres se sienten incómodos de saber que tienen cáncer y no están recibiendo ningún tratamiento. Los tratamientos como la cirugía y la radiación pueden causar efectos secundarios intestinales, urinarios y sexuales que es posible que afecten seriamente la calidad de vida de un hombre.

 

Es probable que los hombres y sus médicos tengan problemas en decidir si se necesita tratamiento o si se puede hacer seguimiento sin ser tratado inmediatamente. A pesar de que los hombres no son tratados inmediatamente, aún necesitan regularmente análisis de sangre y biopsias de la próstata para determinar si se requiere tratamiento en el futuro. Estas pruebas están asociadas con riesgos de ansiedad, dolor, infección y sangrado.


Para ayudar a determinar si las pruebas de detección del cáncer de próstata valen la pena, los médicos llevan a cabo importantes estudios para

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ver si las pruebas de detección temprana reducirán el riesgo de muerte a causa de cáncer de próstata. Los resultados más recientes de dos estudios grandes fueron contradictorios, y no ofrecieron respuestas claras. Los resultados preliminares de un estudio realizado en los Estados Unidos indicaron que la detección precoz con pruebas anuales de PSA y DRE detectó más cánceres de próstata que en los hombres que no se sometieron a las pruebas, pero no redujo la tasa de mortalidad por este cáncer.

 

Por otro lado, un estudio realizado en Europa encontró un menor riesgo de muerte a causa de cáncer de próstata con la prueba PSA (realizada alrededor de una vez cada cuatro años), pero los investigadores calcularon que alrededor de 1,050 hombres necesitarían ser invitados a someterse a las pruebas (y 37 ser tratados) para poder prevenir una muerte a causa de cáncer de próstata. Ninguno de estos estudios ha mostrado que las pruebas de PSA ayuden a los hombres a vivir por más tiempo.

 

Debido a que el cáncer de próstata a menudo crece lentamente, los efectos de las pruebas de detección en estos estudios pueden ser más claros en los próximos años. Ambos estudios continúan para determinar si un seguimiento más prolongado proveerá resultados más claros. Actualmente, también se están realizando varios otros estudios de gran escala sobre las pruebas de detección precoz del cáncer de próstata.

 

Actualmente, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que los hombres que estén considerando las pruebas de detección del cáncer de próstata deben tomar decisiones fundadas en la información disponible, el diálogo con sus médicos y sus opiniones sobre los beneficios y los efectos secundarios de las pruebas de detección y el tratamiento. 

 

Existen muchos factores a considerar, incluyendo la edad y el estado de salud. Si el paciente es joven y tiene cáncer de próstata, la enfermedad puede acortar su vida si no se encuentra pronto. Es menos probable que las pruebas de detección temprana de cáncer de próstata ayuden a vivir más tiempo a los hombres de edad más avanzada o que no tengan una buena salud. Esto se debe a que la mayoría de los cánceres de próstata crecen lentamente y los hombres de edad más avanzada o que no gozan de buena salud probablemente morirán de otras causas antes de que el cáncer de próstata crezca lo suficiente como para causar problemas.

 

Recomendaciones de la Sociedad Americana contra El Cáncer para la detección temprana del cáncer de próstata

La Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que los hombres dialoguen con sus médicos para tomar una decisión fundada sobre si deben o no hacerse las pruebas de detección temprana para el cáncer de próstata. La decisión se debe tomar después de recibir la información con respecto a las incertidumbres, los riegos y los beneficios potenciales de las pruebas de detección. Para los hombres con riesgo promedio de cáncer de próstata y que se espera vivan al menos 10 años más, la conversación sobre las pruebas de detección debe surgir cuando cumplan 50 años.

 

Este diálogo debe comenzar a la edad de 45 años en los hombres que están en alto riesgo de cáncer de próstata. Entre estos hombres se encuentran los de raza negra y aquellos cuyos parientes de primer grado (padre, hermano, o hijo) recibieron un diagnóstico de cáncer de próstata a una edad temprana (menores de 65 años).

 

Asumiendo que no se encuentra cáncer de próstata como resultado de las pruebas de detección, el periodo de tiempo entre futuras pruebas depende de los resultados de la prueba sanguínea de PSA: los hombres que optan por hacerse las pruebas y que tienen un PSA de menos de 2.5 ng/ml, sólo necesiten someterse a la prueba cada dos años. Para los hombres con un nivel de PSA de 2.5 ng/ml o más, las pruebas se deben hacer cada año.

 

Debido a que el cáncer de próstata a menudo crece lentamente, las pruebas no se deben ofrecer a los hombres que no presenten síntomas de este cáncer y que no tengan una expectativa de vida de 10 años, ya que probablemente no se beneficiarán de las pruebas. La condición general de salud y no sólo la edad, es importante al momento de tomar las decisiones sobre las pruebas de detección.

 

Aun cuando se haya tomado una decisión sobre las pruebas, la conversación sobre las ventajas y las desventajas de las mismas se debe repetir a medida que surja nueva información sobre los beneficios y los riesgos de las pruebas. También se necesitarán más conversaciones para tomar en cuenta los cambios que surjan en las preferencias, los valores y la salud del paciente.

 

Las pruebas para la detección del cáncer de próstata son:

Prueba sanguínea del antígeno prostático específico (PSA). El antígeno prostático específico (PSA) es una sustancia producida por las células en la glándula prostática (es producido por células normales y cancerosas). El PSA se encuentra principalmente en el semen, aunque también se puede encontrar en pequeñas cantidades en la sangre. La mayoría de los hombres saludables tiene una concentración menor a 4 nanogramos por mililitro de sangre (ng/mL). La probabilidad de tener cáncer de próstata aumenta a medida que el nivel de PSA sube.

 

Cuando se forma el cáncer de próstata, el nivel de PSA generalmente aumenta a más de 4 nanogramos. Aun así, un nivel menor de 4 no garantiza que un hombre no tenga cáncer, pues alrededor del 15% de los hombres con un PSA menor de 4 darán positivo a cáncer de próstata en una biopsia. Los hombres que tienen un nivel de PSA en el intervalo de 4 a 10 tienen una probabilidad de 1 en 4 de presentar cáncer de próstata. Si el PSA es mayor de 10, la probabilidad de cáncer de próstata es de más de 50%.

 

El nivel de PSA también puede aumentar debido a un número de factores aparte del cáncer de próstata, tales como:

 

  1. Hiperplasia prostática benigna (BPH), un agrandamiento no canceroso de la próstata que muchos hombres padecen a medida que envejecen, pueden aumentar los niveles de PSA.

  2. Edad mayor: los niveles de PSA normalmente aumentan con lentitud a medida que el hombre envejece, aunque no tenga anomalía en la próstata.

  3. Prostatitis: también puede aumentar los niveles de PSA.

  4. Eyaculación: esto puede causar un aumento en el nivel de PSA por un periodo de tiempo breve, y luego baja nuevamente. Por esta razón, algunos médicos sugieren que los hombres se abstengan de eyacular durante dos días antes de la prueba.

  5. Montar en bicicleta: algunos estudios han sugerido que montar en bicicleta puede aumentar los niveles de PSA (posiblemente porque el asiento ejerce presión en la próstata), aunque no todos los estudios concuerdan con esto.

  6. Ciertos procedimientos urológicos: algunos procedimientos que se realizan en el consultorio médico y que afectan a la próstata, tal como una biopsia de la próstata o una cistoscopia, pueden causar niveles más elevados de PSA por un corto periodo de tiempo. Por otro lado, algunos estudios han sugerido que un examen digital del recto (DRE) pudiera aumentar ligeramente los niveles de PSA, aunque otros estudios no han confirmado esto. A pesar de esto, si se hace una prueba PSA y un DRE durante la visita al consultorio, algunos médicos recomiendan extraer la sangre para la prueba PSA antes de hacer el DRE, por si acaso.

  7. Ciertos medicamentos: tomar testosterona (u otros medicamentos que aumentan el nivel de esta) puede causar un aumento en los niveles de PSA. Otros medicamentos usados para tratar la hiperplasia prostática benigna o síntomas urinarios, tales como finasterida  o dutasterida pueden reducir los niveles de PSA. 

  8. Mezclas de hierbas: algunas de las mezclas de hierbas que son vendidas como suplementos dietéticos también podrían ocultar un alto nivel de PSA. 

  9. Obesidad: los hombres obesos (con mucho sobrepeso) suelen tener niveles de PSA más bajos.

  10. Ácido acetil-salicílico: cierta investigación reciente ha sugerido que los hombres que toman ASA regularmente pueden presentar niveles de PSA más bajos. Es posible que este efecto sea mayor en los hombres que no fuman. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados. 

 

No está del todo claro que bajar los niveles de PSA sea útil en aquellos hombres en los que se desconoce si tienen cáncer de próstata. En algunos casos, el factor que reduce el nivel de PSA también puede disminuir el riesgo de padecer cáncer de próstata. Pero en otros casos, el factor que reduce el PSA puede no afectar el riesgo de padecer cáncer de próstata. Esto podría incluso ser perjudicial, ya que el reducir el PSA de un nivel anormal a uno normal podría ocasionar que un cáncer no sea detectado. 

 

Porcentaje de PSA libre: el PSA se encuentra en la sangre principalmente en dos formas. Una está unida (adherida) a proteínas sanguíneas, mientras que la otra es libre (no adherida). La prueba del porcentaje de PSA libre (fPSA) mide la proporción de PSA que circula libre, en comparación con el nivel total de PSA.

 

El porcentaje de PSA libre es menor en los hombres que tienen cáncer de próstata que en los que no tienen esta enfermedad.

 

Algunas veces, cuando los resultados de la prueba de PSA están en un rango intermedio o “limítrofe” (entre 4 y 10) esta prueba se utiliza para ayudar a decidir si usted debe hacerse una biopsia de próstata. Un porcentaje menor de PSA libre significa que su probabilidad de tener cáncer de próstata es mayor y usted probablemente debe hacerse una biopsia. Muchos médicos recomiendan biopsias para los hombres con un porcentaje de PSA libre de 10% o menos y recomiendan que los hombres consideren una biopsia si el porcentaje está entre 10% y 25%. El uso de estos valores referenciales permite detectar la mayoría de los cánceres y ayuda a evitar biopsias innecesarias de la próstata. Esta prueba se usa ampliamente, pero no todos los médicos están de acuerdo en que el 25% sea el mejor valor límite para decidir si es necesaria una biopsia. Además, el valor límite puede cambiar dependiendo del nivel de PSA.

 

Una prueba más nueva, conocida como PSA complejo, mide directamente la cantidad de PSA que está adherida a las otras proteínas (la porción de PSA que no es “libre”). Esta prueba se hace en lugar de verificar el PSA total y libre, misma que podría dar la misma cantidad de información que las otras dos pruebas hechas por separado. Actualmente se llevan a cabo estudios para determinar si esta prueba provee el mismo nivel de precisión.

 

La velocidad del PSA no es una prueba aparte. Esta es una medida que indica cuán rápido el PSA aumenta a medida que pasa el tiempo. Normalmente, los niveles del PSA se incrementan lentamente con la edad. Algunos estudios han encontrado que estos niveles aumentan más rápidamente si un hombre tiene cáncer, aunque los estudios no han demostrado que la velocidad de PSA sea más útil que el nivel de PSA por sí solo para detectar cáncer de próstata. Por esta razón, las guías de la Sociedad Americana Contra el Cáncer no recomiendan usar la velocidad del PSA como parte de la detección del cáncer de próstata.

 

Densidad del PSA: los niveles del PSA son mayores en los hombres que tienen glándulas prostáticas más grandes.

 

Algunas veces se usa la densidad de PSA (PSAD) en los hombres que tienen glándulas prostáticas grandes para tratar de corregir las variaciones de PSA debidas al tamaño de la próstata. Los médicos miden el volumen de la próstata mediante una ecografía transrectal  y dividen el número de PSA entre el volumen de la próstata. Una densidad alta de PSA indica una mayor probabilidad de que haya cáncer. La densidad del PSA no ha demostrado ser tan útil como la prueba del porcentaje de PSA libre.

 

Intervalos de PSA según la edad: los niveles de PSA son normalmente más altos en los hombres de edad más avanzada que en los hombres jóvenes, aun cuando no hay cáncer. Un valor intermedio o “limítrofe” de PSA podría ser preocupante en un hombre de 50 años, pero no tan preocupante en uno de 80 años. Por esta razón, algunos médicos han sugerido que se comparen los resultados del PSA con los resultados obtenidos en otros hombres de la misma edad.

 

Sin embargo, debido a que la utilidad de los intervalos de PSA según la edad no está bien comprobada, la mayoría de los médicos y organizaciones profesionales (así como los fabricantes de las pruebas de PSA) no recomiendan su uso actualmente.

 

Examen digital del recto: durante este examen, el médico introduce en el recto su dedo cubierto con un guante lubricado, a fin de palpar cualquier abultamiento o área firme en la próstata que pudiese ser cáncer; la glándula prostática está ubicada inmediatamente delante del recto, y la mayoría de los cánceres comienzan en la parte posterior de la glándula, la cual se puede palpar durante un examen rectal. Este examen puede ser incómodo (especialmente para los hombres que tienen hemorroides), pero usualmente no es doloroso y sólo toma poco tiempo realizarlo.

 

Ultrasonido transrectal: no se usa como prueba de detección para el cáncer de próstata ya que no siempre puede indicar la diferencia entre el tejido normal y el cáncer. Se usa con mayor frecuencia durante la biopsia prostática, este estudio se usa para guiar las agujas de la biopsia al área correcta de la próstata, también es útil en otras situaciones. Puede ser usada para medir el tamaño de la glándula prostática, lo que puede ayudar a determinar la densidad del PSA y también es posible que afecte las opciones de tratamiento del paciente.

 

Si los resultados de las pruebas de detección temprana (la prueba de sangre PSA y/o el examen digital del recto) sugieren que el paciente pudiese tener cáncer de próstata, el médico hará una biopsia prostática para determinar si la enfermedad está presente.

 

Biopsia de la próstata: la que se hace por punción con aguja gruesa es el principal método usado para diagnosticar el cáncer de próstata. La biopsia por lo general es llevada a cabo por un urólogo.

 

Este procedimiento se repite de ocho a 18 veces, aunque la mayoría de los urólogos tomará alrededor de 12 muestras. Aunque el procedimiento parece doloroso, por lo general causa una sensación desagradable breve debido a que se hace con un instrumento especial de biopsia con resorte automático. Este dispositivo introduce y saca la aguja en fracciones de segundo. La biopsia por sí sola dura aproximadamente 10 minutos y por lo general se realiza en el consultorio del médico. Unos pocos días después del procedimiento, el paciente puede sentir cierta molestia en el área, y puede notar sangre en su orina. Además es posible sangre un poco por el recto, especialmente si tiene hemorroides. Muchos hombres también observan algo de sangre en el semen o semen del color de metal oxidado. Esto puede durar por algunas semanas después de la biopsia, dependiendo de cuán frecuentemente eyacule.

 

Si en las muestras se encuentra cáncer, el patólogo también asignará un grado al cáncer, también conocido como puntuación de Gleason (o suma de Gleason), usando un número entre 2 y 10. Cuanto mayor sea su puntuación Gleason, mayor es la probabilidad de que el cáncer crezca y se propague rápidamente. Usualmente los resultados de la biopsia están disponibles de 1 a 3 días, aunque podría tomar más tiempo.

 

Aun tomando muchas muestras, las biopsias pueden algunas veces pasar por alto el cáncer si ninguna de las agujas de la biopsia lo alcanza. 

 

A los resultados de la biopsia de próstata algunas veces se les llama sospechosos. El patólogo puede usar términos como neoplasia prostática intraepitelial (PIN), proliferación microacinar atípica (ASAP o simplemente atipia) o atrofia inflamatoria proliferativa (PIA). Unos resultados sospechosos significan que las células no lucen muy normales, pero tampoco lucen como células cancerosas. Si los resultados de su biopsia son sospechosos, es posible que el médico quiera repetir la biopsia.

 

Dada la gravedad del diagnóstico, ya que el cáncer implica por sí mismo gravedad biológica, psicológica y social; el uso del olfato canino para detectar sustancias orgánicas volátiles conocidas como el “aroma del cáncer” en orina humana, no se acepta en la actualidad de manera abierta para evaluar pacientes sospechosos clínicamente de cáncer prostático.

Figura 1. Células de cáncer de próstata en cultivo de tejidos con paredes, núcleo y orgánulos.

 

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