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Consideraciones para la implementación de un programa de vacunación en perros

MVZ Luis Carlos Lorenzana Castro

Asesor Técnico Segmento Animales de Compañía. 

Laboratorios Virbac México SA de CV

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Introducción

 

¿Contra qué enfermedades vacunar? ¿Cuantas dosis debo aplicar?, son tan solo dos de las varias preguntas que el Médico Veterinario dedicado a las pequeñas especies se plantea al momento de recibir una mascota para su vacunación. La respuesta  más acertada debería ser el resultado de la implementación de las herramientas metodológicas de la epidemiología, entre otras del análisis de riesgos y la identificación de puntos críticos de control, pero para ello se requieren de estadísticas confiables que nos describan el comportamiento de las diferentes enfermedades que afectan a la especie en cuestión. 

 

En el caso particular de los perros existe muy poca o nula información sobre el comportamiento de las enfermedades prevenibles por vacunación en nuestro país, incluso el problema es aún mayor, no es posible precisar el número de la población susceptible de ser vacunada, no existen datos precisos  sobre el número de perros y gatos que hay en el país, según las fuentes consultadas se estima que hay entre 22 a 24 millones de perros y gatos, de estos se estima que hay entre 17 y 18 millones de perros, esta situación hace que la implementación de estas herramientas implique trabajar con un amplio margen de error.  Existen otros datos que nos ayudan aún más a  dimensionar la gravedad del problema, la Federación de Colegios y Asociaciones de Médicos Veterinarios Zootecnistas de México, A.C, estima que el 40% de estos animales es alimentado de forma balanceada y sólo el 20% reciben servicios veterinarios, otras fuentes sitúan la cifra en un 30%, independientemente de la fuente y el valor reportado, esto nos revela que hay una gran cantidad de individuos que no reciben ninguna atención médica veterinaria.  

 

Por otro lado existe todo un universo de información respecto a la vacunación de los perros proveniente de las más diversas y variadas fuentes y por ende de diversa calidad (internet, laboratorios productores, entidades gubernamentales, grupos de especialistas, instituciones académicas, etc…) y no en pocas ocasiones esta información puede ser confusa incluso contradictoria, dificultando aún más la toma de decisiones. Este panorama llevó a especialistas en medicina de pequeñas especies de la Asociación Americana de Hospitales Animales (AAHA por sus siglas en inglés) y de la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA, por sus siglas en inglés), a estudiar el asunto, el resultado de este análisis es la publicación por ambas organizaciones de una serie de documentos denominado en forma general: Guías para la vacunación de perros y gatos, como un esfuerzo para brindar pautas prácticas para el diseño de los calendarios de vacunación, con recomendaciones sumamente atendibles que el Médico Veterinario debería conocer y que junto a su experiencia, el conocimiento de su medio, de sus pacientes y de los propietarios de estos, podrían ayudarlo a la implementación de programas de vacunación eficaces.

 

Es fundamental recordar que el proceso de vacunación por si solo representa UNA HERRAMIENTA para el control de una enfermedad, es necesario que conozcamos los elementos que favorecen la presentación de la misma, y esto comienza reconociendo que las enfermedades, nunca ocurren por azar, sino que se basan en leyes que aunque en un momento pueden  desconocerse, están operando en la naturaleza; bajo este criterio se interpreta la enfermedad, como el resultado de una interrelación entre los agentes de enfermedad, los huéspedes susceptibles y el ambiente total, que incluye los medios físico, biológico y social. Por lo que para lograr el control y posterior erradicación de una enfermedad no solo tenemos que «vacunar perros» si no que tenemos que desarrollar programas profilácticos lo más completos posibles.

 

Factores a considerar para el diseño de un programa de inmunización en perros

 

Factor: Agentes patógenos

 

¿Contra qué enfermedades vacunar? Esta misma interrogante se planteó el Grupo de Guías en Vacunación (VGG) de la WSAVA, ya que en el mercado en general existe una amplia oferta de biológicos disponibles para la inmunización de los perros, este grupo de especialistas hizo un análisis de los biológicos así como del grado de riesgo que representan las enfermedades para la vida de los perros, el resultado de este trabajo generó la siguiente clasificación de los biológicos.

 

- Imprescindibles (Core)

Aquellas que protegen contra enfermedades severas que atentan contra sus vidas y que tienen una distribución mundial. TODOS los perros, sin importar las circunstancias, deberían recibirlas. Las vacunas imprescindibles son aquellas que los protegen contra el virus del Moquillo Canino (CDV), el Adenovirus Canino (CAV) y la Parvovirosis Canina (CPV).

 

- No imprescindibles u opcionales (Non - core)

Son aquellas que se requieren sólo para los animales cuya localización geográfica, ambiente local o estilo de vida los coloca en riesgo de contraer infecciones específicas. Dentro de esta categoría encontramos las vacunas contra traqueobronquitis infecciosa (Parainfluenza canina y Bordetella bronchisepctica) y leptospirosis (Leptospira interrogans serovariedades canicola e icterohaemorragiae y otras combinaciones).

 

- No recomendadas

Son aquellas vacunas para las cuales no existe evidencia científica suficiente para justificar su uso, dentro de esta categoría se colocó al Coronavirus canino, Parvovirus canino a virus inactivado y Adenovirus tipo 1, por mencionar algunas de ellas, invitamos al lector a que consulte dichos documentos para que conozca las rezones específicas para esta clasificación y el por qué estas vacunas están colocadas en dentro de esta categoría.

 

Factor: Hospedador susceptible

 

Cuando una vacuna es aplicada a un animal, éste desarrolla una respuesta inmunitaria con un grado de intensidad, el cual está determinado por diferentes situaciones como por ejemplo: genética, edad, nutrición, estado de salud, inmunidad previa, entre otros. 

 

- Edad de vacunación

Se debe distinguir perfectamente las situaciones que rodean  la vacunación de los cachorros (primovacunación), de las de los  perros adultos así como de los animales geriatras, cada una de estas etapas de la vida requiere que se programen las vacunaciones de acuerdo a las características propias de cada una.

 

Actualmente ésta cobrando mayor importancia el aspecto de la vacunación de los perros viejos, ya que el aumento en la esperanza de vida de los perros ha obligado a que se adapten las medidas también para su inmunización y esto representa un reto, ya que incluso las legislaciones vigentes (rabia) no contemplan las deficiencias que pudiera presentar un animal viejo y la norma exige que se vacune anualmente.

 

Las vacunas deben aplicarse en la edad en la cual el paciente es más susceptible. La prevención de enfermedades de los cachorros, comienza con un buen manejo profiláctico mediante la vacunación de la madre antes del apareamiento. 

 

- Raza

De inmediato vienen a nuestra mente razas como el Doberman y el Rottweiller, que son reconocidas por su alta susceptibilidad a la infección por Parvovirus Canino, la cual está relacionada a una respuesta sub-óptima a la vacunación, cuyo origen al parecer es de índole genético, sin embargo se están realizando estudios para confirmar dicho fenómeno.

 

- Inmunidad pasiva

La transferencia de anticuerpos maternos en los perros es un aspecto importante para definir la edad y tipo de biológico que se empleará en las crías. Cuando la madre ha sido vacunada periódicamente, es probable que transfiera un alto título de anticuerpos contra todos los agentes con los cuales fue vacunada. Es importante conocer la fecha de la última vacunación de la madre para definir que inmunógeno es apropiado para los cachorros, la edad de vacunación y la periodicidad de revacunaciones en las crías.

 

Desgraciadamente este factor es desconocido por la gran mayoría de los propietarios que presentan un cachorro a consulta (por ejemplo, si el animal fue adquirido en una tienda de mascota). Esto obliga al médico encargado de diseñar el calendario de vacunación a trabajar con supuestos y a redoblar esfuerzos en la revisión clínica del cachorro para determinar si es el momento adecuado para iniciar el calendario de vacunación. Una herramienta útil sería la determinación de los niveles de anticuerpos en la sangre del cachorro mediante una prueba serológica, sin embargo, el costo de la realización de la prueba no es aceptado por la mayoría de los propietarios.

 

- Estado de salud

Todo animal que va a ser vacunado, deberá estar clínicamente sano. Como regla general para la aplicación de vacunas, el paciente debe ser previamente desparasitado, se debe corroborar, en la medida de lo posible, mediante un riguroso examen clínico, que el paciente no tiene indicios de alguna enfermedad infecciosa. En el caso de los perros adultos es sumamente importante contemplar las enfermedades concomitantes, estos animales pueden estar recibiendo medicaciones, que se contrapongan con el proceso de vacunación, por ejemplo, los perros atópicos que reciben dosis regulares de medicamentos antiinflamatorios esteroides u otros tratamientos que modulan la respuesta inmune, los cuales evidentemente pueden generar una respuesta inmune deficiente.

 

- Estado nutricional

Se deberá evaluar el estado nutricional, la respuesta inmunitaria requiere de gasto de energía, por lo que su potencia se relaciona proporcionalmente con la calidad de la dieta.

 

- Fin zootécnico

Es fundamental considerar este factor en el caso de los perros adultos, el desgaste físico que presenta un animal dedicado a la guardia y protección, a la detección de armas y narcóticos, el entretenimiento o una mascota evidentemente es muy diferente y condiciona un manejo específico del proceso de vacunación.

 

Factores ambientales

 

- Condiciones al parto y lactancia

Se debe considerar para el desarrollo de un calendario de vacunación las condiciones de crianza de la mascota, resulta evidente que no se enfrentan a las misma situaciones un animal que proviene de una tienda de mascota, de un criadero (comercial o profesional), de un mercado o tianguis, de un animal criado en casa o de uno rescatado de condición de abandono, cada una de ellas implica un riesgo de exposición diferente a los agentes patógenos, grado de estrés, nutrición, etc…

- Estrés

Un fenómeno que pocas veces se contempla al vacunar a un perro es el posible estrés que este enfrentando, sabemos que en estados de estrés se liberan cortisol y adrenalina, hormonas que afectan la respuesta del sistema inmune, y en muchas ocasiones no se considera que la mayoría de los cachorros que son presentados a vacunación por primera vez, están atravesando un momento de estrés muy severo, el destete, los animales son llevados a lugares en donde los olores (principal medio de interrelación del perro con el ambiente) le son desconocidos, es alejado del contacto de la madre y de sus hermanos de camada, todo esto implica un momento de alto impacto para la mascota. De ahí que en muchas ocasiones  la primera recomendación para la vacunación que se le debe hacer al dueño, es permitirle a la mascota unos días de adaptación a su nuevo ambiente, momento que puede ser aprovechado para aplicar otras medidas profilácticas como la desparasitación y brindar consejos sobre nutrición, que aseguren el desarrollo adecuado de la mascota.

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- Relación Médico Veterinario – Propietario de mascota

Cualquier texto (libro, artículo, etc..) sobre clínica, inmunología, vacunología, medicina interna o infectología, explica a conciencia los aspectos técnicos sobre como vacunar, sin embargo ninguno de estos trata un aspecto fundamental, la mascota depende de un dueño, al cual debemos convencer mediante explicaciones profesionales claras y sencillas de lo que implica el proceso de vacunación, los beneficios que se pueden obtener, que a su vez nos permitan justificar el costo del servicio, pero además resaltar debidamente que la vacunación es solo una herramienta dentro de un amplio programa de salud para disminuir el riesgo de que la mascota enferme.

 

Una de las recomendaciones que se le deben hacer al propietario es evitar que exponga innecesariamente a la mascota a riesgos de infección, es decir que permitan la salida de la mascota a lugares públicos a los cuales tengan acceso perros sin control sanitario (deambular por la calle, llevarlo a parques públicos, etc.), situaciones que pueden echar por tierra un programa de inmunización bien diseñado, provocando la enfermedad en la mascota. Ante el temor de que la mascota enferme, muchos médicos prohíben la salida de la misma hasta que esté completado el esquema de vacunación, sin embargo, en últimas fechas esta práctica es sumamente cuestionada, ya que se considera que interfiere con el adecuado proceso de socialización de la mascota, por lo que el profesional de la medicina dedicado a las pequeñas especies debe encontrar un equilibrio entre el proceso de la vacunación y la socialización del cachorro.

Otro factor que se debe contemplar es el abandono del programa de inmunización, que puede ser ocasionada por la poca conciencia del propietario de la importancia de concluir el calendario de inmunización, o bien ser provocada por la falta de explicaciones claras sobre la importancia de la misma y que hagan sentir al dueño que solo se le «quiere sacar dinero» o bien por problemas de tipo económico, debido esto resulta muy importante establecer una buena relación de comunicación con el dueño de la mascota.

 

Programas de vacunación sugeridos

Tomando en cuenta estos factores la sugerencia principal es la siguiente: 

Se deben desarrollar programas de inmunización individualizados.

 

Cachorros

Un programa sugerido a nivel internacional es el que recomienda la WSAVA a través de sus guías de vacunación La mayoría de los cachorros están protegidos por anticuerpos transferidos vía  materna (MDA) en las primeras semanas de vida. En general, la inmunidad pasiva se va debilitando entre las 8 y los 12 semanas de vida a un nivel que permite la inmunización activa. Los cachorros con pocos MDA pueden ser vulnerables (y capaces de responder a la vacunación) a una edad más temprana, mientras otros pueden tener MDA a tales niveles que resultan incapaces para responder a la vacunación hasta las 12 semanas de edad. Por lo tanto ninguna política de vacunación primaria podrá cubrir todas las situaciones posibles. La recomendación es aplicar una vacunación inicial desde las 8 semanas de edad seguida por una segunda vacunación de 3 a 4 semanas más tarde, y una tercera que se aplica entre las 14 y 16 semanas de vida.

 

Todos los perros deberían recibir un primer refuerzo 12 meses después de la conclusión de la primera serie de vacunación. La  WSAVA define el protocolo de inmunización básica como el conjunto del régimen del cachorro más este primer refuerzo. El refuerzo de los 12 meses también asegurará la inmunidad de los perros que pudieran no haber respondido adecuadamente a la serie inicial de vacunación del cachorro. 

 

¿Contra qué enfermedades se debe vacunar en este calendario sugerido?, aquellas que se consideren imprescindibles, como ya establecimos en nuestro país, se debe inmunizar contra Parvovirosis canina, Moquillo Canino, Adenovirosis Canina, Traqueo bronquitis infecciosa, Leptospirosis y por ley Rabia.

 

Premisas:

Deberíamos tener como fin la vacunación de todos los animales.

Recordar que la vacunación de las mascotas en forma individual es importante, no sólo para proteger al individuo sino también para reducir el número de animales susceptibles de la población regional, y así el predominio de la enfermedad.

Desarrollar calendarios de vacunación individualizados.

 

Animales adultos y geriatras

Los perros que han respondido a la vacunación con vacunas imprescindibles mantienen una inmunidad sólida (memoria inmunológica) por muchos años en  ausencia de cualquier vacunación repetida. Siguiendo al refuerzo de los 12 meses, las revacunaciones subsiguientes se deberían dar a intervalos de 3 años. Esta información puede resultar muy impactante, ya que tradicionalmente los perros son vacunados anualmente y este procedimiento está ampliamente extendido y es aceptado tanto por la comunidad médica veterinaria de nuestro país como por los dueños de mascota.

 

A este respecto es necesario hacer algunas reflexiones, primero, esta recomendación aplica para los biológicos elaborados con virus vivos modificados, sin embargo,  estas  vacunas cuentan con licencias de protección a un año, cumpliendo con diferentes normativas de registro a nivel internacional, por lo que la recomendación de la aplicación a tres años entra en conflicto en muchos casos con la normativa de registro de los biológicos, por lo que la WSAVA sugiere la realización de pruebas serológicas para evaluar la inmunidad inducida por la vacunación y con base en el resultado decidir la aplicación de la vacuna.

 

Por otro lado, las guías de vacunación sugieren que se debe adoptar la vacunación cada tres años a menos que puedan darse condiciones especiales. Analicemos algunas de esas posibles condiciones, se debe insistir en que las consideraciones dadas anteriormente no se aplican a las vacunas que contienen antígenos bacteriales.  Por lo que los productos de Leptospira y Bordetella requieren más refuerzos frecuentes para una protección confiable.

 

Además en nuestro país tenemos otras situaciones que debemos tomar en cuenta antes de implementar programas trianuales de vacunación,  ya establecimos al principio de este escrito que el porcentaje de perros que recibe atención médica veterinaria regular es demasiado bajo, lo que nos deja una gran posibilidad de que los perros aun vacunados se enfrenten a sitios con altos niveles de contaminación por lo que no es recomendable  en muchas ocasiones disminuir el número de vacunaciones, sin embargo es imprescindible para el médico veterinario evaluar la situación particular de cada paciente y en conjunto con el dueño tomar la decisión más adecuada y en la medida de lo posible auxiliarse con la realización de pruebas serológicas que sustenten su decisión.  Otra situación a considerar aplica específicamente a la vacunación antirrábica, las Normas Vigentes en México son muy claras, los animales deben ser inmunizados anualmente contra la rabia. 

 

Por último es obligación del Médico Veterinario comunicar los beneficios de la vacunación pero también los riesgos inherentes a la aplicación de un biológico, no es materia de este escrito, sin embargo es importante comentar que el dueño de la mascota tiene poca tolerancia a la aparición de efectos indeseables a la vacunación y mucho menor tolerancia si observa poca capacidad por parte del médico para manejar la situación, por lo que se debe hablar claramente con el propietario sobre que puede salir mal y en caso de que ocurra actuar oportunamente para corregirlo.

 

En ese mismo sentido se debe explicar claramente que la conclusión de un «calendario de vacunación» implica una probabilidad de un 95% de que el animal haya quedado inmunizado, pero que ninguna vacuna protege al 100% de los animales vacunados, por lo que siempre existe la posibilidad, pequeña, de que el animal pueda enfermarse a pesar de estar vacunado.

 

Conclusión

En el caso particular de la vacunación de la especie canina la tendencia actual es diseñar los programas de vacunación, no como «recetas», si no que estos deben elaborarse de forma individualizada tomando en cuenta todos los factores que rodean a este procedimiento como son el agente patógeno, el individuo a vacunar y su entorno y por último conocer adecuadamente la oferta disponible de biológicos en el mercado mexicano y tener una actitud activa en cuanto a la capacitación y estudio de los avances que se presentan en este campo.

Literatura Consultada

 

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  11. Revista Fortuna. http://revistafortuna.com.mx/contenido/2011/01/13/mascotasnegocio-millonario

  12. Tizard IR. 2009. Immunologia Veterinaria. 8ª Edición. Elsevier España.

  13. WSAVA. September 2007: Guidelines for the Vaccination of Dogs and Cats. Compiled by The Vaccination Guidelines Group (VGG) of the World Small Animal Veterinary Association. Journal of Small Animal Practice. Vol. 48  

  14. WSAVA. June 2010: Guidelines for the Vaccination of Dogs and Cats. Compiled by The Vaccination Guidelines Group (VGG) of the World Small Animal Veterinary Association. Journal of Small Animal Practice. Vol 51. 

 

 

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