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Ehrlichiosis canina: enfoque de tratamiento y prevención

PALABRAS CLAVE > Ehrlichiosis > pancitopenia > garrapatas > bacteria gram negativa > monocitos 

MVZ Stella da Fonseca Rosa

Analista Técnico en la Unidad de Negocios de Animales de Compañía.

stella.rosa@ourofino.com

Introducción

La Ehrlichiosis es una de las principales enfermedades infectocontagiosas, donde la principal especie que afecta a los perros es la Ehrlichia canis, una bacteria gram negativa, intracelular obligatoria de los leucocitos (monocitos) (Nelson y Couto, 2001). 

La transmisión de la E. canis ocurre principalmente con la participación de un vector, la garrapata Rhipicephalus sanguineus (Alves et al., 2005), también conocida como la garrapata marrón del perro, y de forma menos frecuente a través de transfusión sanguínea. Cuando la garrapata se alimenta de la sangre de un perro infectado, se contamina al ingerir los leucocitos infectados por la E. canis y posteriormente cuando realiza la hematofagia en un perro sano, inoculará junto con su saliva, la forma infecciosa de la E. canis. Esta infección puede ocurrir durante cualquier etapa del ciclo de vida de la garrapata y dicha etapa podrá permanecer infecciosa por un periodo de hasta un año (Woody et al., 1991).

 

Los perros infectados con E. canis pueden desarrollar signos clínicos leves a intensos, o también no presentar signos, esto depende de la fase de la enfermedad en la que se encuentren. La intensidad de la enfermedad dependerá de la susceptibilidad racial, edad del animal, alimentación, enfermedades concomitantes y de la virulencia de la cepa infecciosa (Silva et al., 2010).  

 

Es conocido que la ehrlichiosis se divide en 3 fases: aguda, subclínica y crónica. En la fase aguda, que se inicia entre 8 a 20 días después de la infección, las rickettsias se replican en los leucocitos y, a través de la circulación, el parásito se propaga por varios órganos como bazo, hígado y ganglios linfáticos (Andereg; Passos, 1999). Los signos presentes en esta fase son: fiebre, anorexia y trombocitopenia. Esta fase generalmente pasa desapercibida, pero, es el momento donde se consigue identificar mórulas del parásito en leucocitos a través del frotis sanguíneo (Nakaghi et al., 2008). La fase subclínica se caracteriza por la persistencia de la E. canis en el animal (Mendonça et al., 2005), algunos perros pueden convivir por años con el parásito en esta fase de la enfermedad y los perros inmunocompetentes pueden eliminar el parásito a través del sistema inmune y recuperarse sin ningún tratamiento (Andereg; Passos, 1999).

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Referencias Bibliográficas ​​

  1. NELSON, R. W.; COUTO,C. G. Medicina Interna de Pequenos Animais, p. 1006 – 1011, 2001.

  2.  ALVES, L.M. et al. Avaliação de Iniciadores e protocolo para o diagnóstico da pancitopenia tropical canina por PCR. Ciência Animal Brasileira. v.6, n.1, p.49-54, 2005.

  3. ​ WOODY, B. J.; HOSKINS, J. D. Ehrlichial diseases of dogs. Vet Clinics of North America: Small Animal Pract, v. 21, n. 1, p. 75-99, 1991.

  4. ​ SILVA, J. N. da et al. Soroprevalência de anticorpos anti-ehrlichia canis em cães de Cuiabá, Mato Grosso. Rev Brasileira de Parasitologia Veterinária, v. 19, n. 2, p.108-111, 2010.

  5. ​ ANDEREG, P. I.; PASSOS, L. M. F. Canine ehrlichiosis – a review. Rev Clínica Vet, n. 19, p. 31-38, 1999.

  6. ​ NAKAGHI, A.C.H. Estudo comparativo entre métodos de diagnóstico direto e indireto de E. canis em cães com suspeita clinica de erliquiose. 2004. 63F. Dissertação– FCAV/UNESP, Jaboticabal – SP.

  7. ​ MENDONÇA, C.S. et al. Erliquiose Canina: Alterações hematológicas em cães domésticos naturalmente infectados. Bioscience Journal. v.21, n.1, p.167-174, 2005

  8. ​BELANGER, M. et al. Comparison of serological detection methods for diagnosis of Ehrlichia canis infection in dogs. Journal of Clinical Hematology, v.40, n. 9, 2002.

  9. ​HARRUS, S.; WANER, T. Diagnosis of canine monocytotropic ehrlichiosis (Ehrlichia canis): An overview. The Veterinary Journal, v.187, p. 292–296, 2011.

  10. ​TILLEY, L. P. et al. Consulta veterinária em 5 minutos. 2. ed. Barueri: Manole, 2003.

En esta fase el animal parece sano y es cuando se observa alta concentración de anticuerpos para E. canis en la sangre de los perros infectados. Al final de la fase subclínica se establece la fase crónica, debido a la ineficiencia del sistema inmune del animal. Los síntomas son graves, presentando pancitopenia, glomerulonefritis, hemorragias y aumento en la susceptibilidad a infecciones secundarias. Esta fase asume características de una enfermedad autoinmune, y la principal característica es la instalación de hipoplasia de médula ósea, resultando en anemia aplásica. Durante esta fase, difícilmente se encuentran inclusiones de mórulas de E. canis en los leucocitos. En hasta un 50% de los casos en fase aguda y crónica, se observa la presencia de lesiones oculares, como hemorragias en conjuntivas y uveítis entre otras (Mendonça et al., 2005).

 

La ehrlichiosis canina es una enfermedad de difícil diagnóstico clínico, una de las alternativas es través de la identificación de mórulas en los leucocitos parasitados en frotis de sangre, a través de pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa), con pruebas de serología tipo ELISA o por la técnica de reacción de inmunofluorescencia indirecta (RIFI) de anticuerpos, este último es considerado el mejor método indirecto cuando se compara con otros existentes (Nakaghi, 2004; Belanger et al, 2002), pero con limitaciones por no identificar reacciones agudas y carecer de especificidad (HARRUS E Waner; 2011).  Los hallazgos clínicos también deben ser considerados junto con los resultados hematológicos bioquímicos y serológicos para poder establecer un diagnóstico definitivo. 

 

Para el tratamiento de la enfermedad, en todas sus fases, la doxiciclina en la dosis de 5 mg/kg, cada 12 horas o 10 mg/kg cada 24 horas por al menos 21 días, es el antibiótico de elección (Tilley; Smith; Francis, 2003). Presenta acción bacteriostática al actuar inhibiendo la síntesis proteica de los microorganismos sensibles, entre ellos, bacterias gram-positivas y gram-negativas aeróbicas y anaeróbicas, clamidias y rickettsias (como la E. canis). Tiene una mejor absorción oral, alrededor del 90% al 95%, y una distribución más amplia, pudiendo penetrar en la mayoría de las células, además de presentar baja interacción con minerales como: calcio, hierro, magnesio, zinc y aluminio. Así, tratamientos con doxiciclina en casos de enfermedades que requieren la administración de un suplemento vitamínico mineral, principalmente a base de hierro, pueden ser realizados sin más riesgos, sugiriéndose que ambos (doxiciclina y minerales) no sean administrados en el mismo horario, respetando un intervalo de 2 horas entre uno y otro. 

Asociado a la antibioticoterapia, la administración de suplementos a base de vitaminas del complejo B (vitamina B12 y ácido fólico) y minerales como hierro, cobre, cobalto y zinc puede ser necesaria durante el tratamiento de un perro con ehrlichiosis, ya que es común la presentación de anemia durante esta enfermedad y tales elementos son extremadamente importantes en la eritropoyesis a nivel de médula ósea. 

 

En combinación con el tratamiento sintomático de pacientes con erliquiosis, a través del uso de antibióticos y otros medicamentos complementarios que funcionarán para combatir infecciones y signos clínicos, aún como parte del protocolo de tratamiento y también para actuar en la prevención de la enfermedad, se sugiere el control efectivo de la infestación de garrapatas en animales y el medio ambiente. 

 

Dado que para actuar en las etapas adultas de los ectoparásitos que ya se encuentran en el animal o para ayudar a prevenir nuevas infestaciones, se recomienda la aplicación mensual de productos químicos que tienen un efecto adulticida, por ejemplo, el Fipronil activo, molécula ya utilizado durante décadas en el mercado veterinario para el control de garrapatas y pulgas, que actuarán bloqueando los receptores GABA, un neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central, causando la muerte de ectoparásitos por hiperexcitación. Debido a que tiene un efecto reservorio y se almacena en las glándulas sebáceas del folículo piloso, su liberación es gradual, lo que garantiza una acción prolongada y una alta efectividad contra las pulgas y garrapatas en perros y gatos. 

Otra opción de tratamiento en perros es el uso de un collar de ectoparasiticida basado en 4% de deltametrina y 12% de propoxur. La deltametrina activa que actúa bloqueando los receptores GABA y el propoxur que actuará inhibiendo la acción de la enzima acetilcolinesterasa, ambos mecanismos de acción que provocarán la muerte de los ectoparásitos por hiperexcitación. Es un producto de uso prolongado, con indicación de cambio cada 6 meses, cuyos estudios clínicos realizados mostraron que después de 2 días de colocación en el animal, se había controlado el 98.58% de la infestación de garrapatas y se mantuvo la efectividad durante 6 meses de uso del producto. Para las pulgas, el 95.87% de las infestaciones habían sido controladas, cuya efectividad también duró 9 meses.

 

En cuanto al tratamiento ambiental para el control de garrapatas puede llevarse a cabo rociando con productos específicos para este propósito (por ejemplo, piretroides) en tres a cuatro aplicaciones a intervalos de 14 días y volver a aplicar según el período de eficacia recomendado. Rociar siempre la sustancia en las paredes, paredes, techos y especialmente en las áreas de descanso del animal

 

Es importante recordar que los ambientes frecuentados por animales son factores de reinfestación y comienzo de todo el ciclo de infestación nuevamente y que el éxito a largo plazo del control de ectoparásitos depende de secuencia y frecuencia de tratamientos en el animal y el medio ambiente. 

Revista Especializada en Clínica de Pequeñas Especies

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