

Año XXII. Edición 132. Diciembre 2025 Enero 2026
Desenmascarando el diagnóstico de las alergias cutáneas en gatos.
PALABRAS CLAVE: Alergas cutáneas > prurito > gatos > diagnostico diferencial > dermatitis miliar

MVZ Jenny Araceli Marín Rendón
Cristina, dueña de una gata llamada Luna, acudió puntualmente a su cita con el Médico Veterinario. Se movía de forma inquieta y hablaba con un dejo de desasosiego. “He consultado la opinión de muchos médicos, me han recomendado champús, ampolletas y pomadas. Nada parece tener efecto; al contrario, mi gata está peor”. Al mismo tiempo, Luna se acicalaba incesantemente, en su cuello se observaban heridas y alopecia.


Desafortunadamente, este es un problema mucho más habitual de lo que se podría imaginar. Debido a la similitud de las manifestaciones clínicas, identificar las alergias cutáneas y diferenciarlas de otras enfermedades dermatológicas puede ser todo un reto para muchos profesionales. No obstante, llegar al diagnóstico es posible si se tienen en mente las particularidades de cada enfermedad y se siguen una serie de pasos ordenados, los cuales se explican en este artículo.
Características en común de las alergias cutáneas
Entre las hipersensibilidades cutáneas más frecuentes en gatos se encuentran: la dermatitis alérgica asociada a la picadura de la pulga, el síndrome de la piel atópica felina y la dermatitis alérgica alimentaria. Todas ellas se pueden manifestar con uno o varios de los siguientes patrones de reacción:
1. Prurito en cabeza y cuello
Aunque el rascado es el signo más obvio del prurito, también existen otras manifestaciones que pueden pasar inadvertidas o ser confundidas con un problema conductual, tales como frotarse contra objetos, acicalarse excesivamente, automutilarse y experimentar contracciones cutáneas.
2. Alopecia simétrica
En los gatos es más frecuente que la alopecia simétrica sea autoinducida. Esta información a veces es ignorada por algunos médicos, quienes cometen el error de no incluir dentro de sus diagnósticos diferenciales a los problemas dermatológicos, considerando únicamente los problemas endocrinos.
3. Dermatitis miliar
Se le denomina de esta manera a las lesiones pápulo-costrosas, multifocales, que miden entre 1 y 2 mm. Pueden encontrarse localizadas o generalizadas.
4. Complejo granuloma eosinofílico
También es llamado “complejo eosinofílico felino”. Este comprende tres lesiones que pueden aparecer aisladas o en conjunto (úlcera indolente, placa eosinofílica y granuloma eosinofílico).
Llegando al diagnóstico
Dado que muchos de los signos clínicos mencionados no son exclusivos de las hipersensibilidades cutáneas, en la mayoría de las ocasiones la lista de diagnósticos diferenciales es extensa. En consecuencia, se corre el riesgo de perderse durante el proceso.
Cuando un gato presenta prurito y lesiones cutáneas asociadas, es preciso descartar en primera instancia las infecciones por ácaros, dermatofitos y bacterias. Además, se ha observado que algunos ácaros también pueden ocasionar alergias cutáneas, tal es el caso de Notoedres cati, Otodectes cynotis, Cheyletiella blakei y Demodex gatoi.
Para detectar las acariosis se deberán realizar múltiples raspados cutáneos superficiales y profundos. También es posible encontrar falsos negativos, por lo que cabe la posibilidad de realizar el diagnóstico con base en la respuesta al tratamiento.
En el caso de la dermatofitosis se pueden utilizar técnicas de cultivo, tricograma y lámpara de Wood. Finalmente, para identificar infecciones bacterianas se recomienda la citología.
Una vez que se haya eliminado la posibilidad de una causa infecciosa, el siguiente paso es descartar la condición alérgica.
Dermatitis alérgica asociada a la picadura de la pulga (DAPP)

Esta es considerada la alergia cutánea más frecuente en gatos. Para excluirla, es necesario identificar a las pulgas o sus heces en el pelaje del paciente; lo que requiere un examen físico minucioso, ya que incluso un solo parásito puede ser suficiente para desencadenar una fuerte reacción pruriginosa.
Debido a que los felinos son campeones del acicalamiento, a menudo se tragan las pulgas antes de que el clínico pueda detectarlas. Por tal motivo, en ciertas situaciones, se puede administrar desparasitante para descartar o confirmar la enfermedad con base en la mejoría de los signos clínicos. En este sentido, es fundamental considerar si el individuo tiene acceso a la calle, convive con otros animales o presenta antecedentes de infestaciones previas. En caso de no existir una razón válida, la administración de tratamiento no está recomendada.
Dermatitis alérgica alimentaria
El siguiente paso es sospechar de esta enfermedad. Por lo general, esta condición es ocasionada por proteínas hidrosolubles con peso molecular entre 10 kDa y 70 kDa. Entre las más alergénicas se encuentran el cordero, pollo, pescado y res.
Para su diagnóstico, se recomienda proporcionar una dieta de eliminación y una prueba de desafío. La dieta de eliminación consiste en administrar, durante 8 a 12 semanas, un alimento hidrolizado o una dieta basada en proteínas a las que gato no haya estado expuesto previamente. Una vez que los signos clínicos estén resueltos, se realiza la prueba de desafío, la cual implica regresar a la dieta anterior durante 2 semanas. Si el problema vuelve a presentarse, se confirma el diagnóstico.


Los alimentos comerciales suelen contener una gran variedad de ingredientes, por lo que puede ser una labor titánica encontrar el componente desencadenante. Afortunadamente, existen disponibles dietas hidrolizadas elaboradas con proteínas de bajo peso molecular, que las hacen más digestibles y, por lo tanto, menos alergénicas.
Síndrome de la piel atópica felina
Tras haber excluido las enfermedades anteriores, puede que el médico se sienta preocupado y, en consecuencia, tentado a abandonar el caso. Sin embargo, no debe ser así, ya que se encuentra muy próximo a identificar la causa.
El síndrome de la piel atópica felina es una enfermedad inflamatoria y pruriginosa que es producida como resultado de una reacción anormal del sistema inmunológico a antígenos ambientales. Desafortunadamente, no existe una prueba específica para su diagnóstico, por lo que este se realizará mediante el descarte de los diferenciales.
Al aplicar las recomendaciones explicadas en este artículo, llegar a la causa del problema será mucho más sencillo y el tutor quedará perplejo ante las habilidades de su Médico Veterinario.
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