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Año XXII. Edición 132. Diciembre 2025 Enero 2026

Distribución geográfica de Ehrlichia canis en perros del territorio argentino.

PALABRAS CLAVE: Ehrlichia canis > Ehrlichiosis monocítica canina > Rhipicephalus sanguineus > Perros/Canina.
 
 

Martin Rafael Daniele¹,²

Roger Iván Rodríguez-Vivas ³.

Gabriela Janett Flota-Burgos ³

 

  1. Universidad Nacional de Río Negro, Sede Alto Valle y Valle Medio, Escuela de Veterinaria y Producción Agroindustrial, Choele Choel, Rio Negro, Argentina. CP.  836328. ORCID: 0000-0001-8744-2351, 0000-0001-8562-6317

  2. Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales Facultad de Ciencias de la Salud, Cañuelas, Buenos Aires, Argentina. CP.1814. ORCID: 0000-0001-8744-2351, 0000-0001-8562-6317

  3. Departamento de Salud Animal y Medicina Preventiva, Cuerpo Académico de Salud Animal. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma de Yucatán. RIRV: ORCID: 0000-0002-3340-8059. *Autor de correspondencia.

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Resumen

 
 

La ehrlichiosis monocítica canina (EMC), causada por Ehrlichia canis (Rickettsiales: Anaplasmataceae), constituye una de las enfermedades transmitidas por garrapatas de mayor relevancia sanitaria en regiones tropicales, subtropicales y templadas de América Latina. Este patógeno intracelular obligado infecta monocitos y macrófagos, generando un amplio espectro clínico que abarca desde cuadros agudos febriles hasta manifestaciones crónicas severas caracterizadas por pancitopenia, hemorragias, inmunosupresión y elevada mortalidad cuando no es diagnosticada de manera oportuna. En Latinoamérica, la distribución y dinámica de transmisión de E. canis se encuentran estrechamente vinculadas a la presencia de Rhipicephalus sanguineus sensu lato (R. sanguineus s.l.) un complejo de especies con adaptaciones ecológicas diferenciadas (Eiras et al., 2013; Sebastián et al., 2021).

Diversos países latinoamericanos han reportado circulación activa del agente, con variaciones en la prevalencia y manifestaciones clínicas. Estudios moleculares en Brasil, Colombia, México y Chile evidencian la presencia endémica del patógeno tanto en perros clínicamente enfermos como en animales aparentemente sanos, lo que sugiere una circulación silenciosa facilitada por la alta adaptación del vector al ambiente urbano y periurbano. En particular, trabajos realizados en Brasil y Colombia han demostrado la coexistencia de E. canis con Anaplasma platys y otros agentes transmitidos por garrapatas, lo cual complica el diagnóstico diferencial y aumenta la relevancia epidemiológica del complejo (Rojas et al., 2019; Aguiar et al., 2020).

En Argentina, la presencia de E. canis ha sido confirmada mediante diagnóstico directo, serología y técnicas moleculares en múltiples provincias, lo que apunta a una expansión progresiva del patógeno. Los primeros reportes incluyeron hallazgos morfológicos en frotis y confirmaciones por PCR en provincias del centro y noroeste del país, como San Luis, Mendoza y Chaco (Aubert et al., 2016; Mera y Sierra & Neira, 2014; Brunel & Cainzos, 2018). Posteriormente, investigaciones moleculares en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba demostraron prevalencias variables, desde detecciones aisladas en frotis hasta porcentajes elevados en estudios sistemáticos de vigilancia (Cicuttin et al., 2016; Tarragona et al., 2019; Sánchez et al., 2020; Guendulain et al., 2023). Asimismo, la identificación de E. canis en R. sanguineus sensu stricto (s. s.) en regiones templadas del país ha reforzado la evidencia del rol vectorial de esta línea, previamente cuestionado en estudios experimentales (Cicuttin et al., 2017).

 

En este marco, resulta fundamental profundizar la comprensión de la distribución espacial de E. canis en Argentina, considerando la variabilidad regional, el rol diferencial de linajes de R. sanguineus s.l. y la posible participación de otros vectores. 

Pet Remedy

El análisis integrado de la evidencia epidemiológica nacional en conjunto con los antecedentes latinoamericanos permite dimensionar la relevancia sanitaria de la EMC y justifica la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia, las capacidades diagnósticas y las estrategias de control orientadas a reducir el impacto de esta enfermedad emergente en la salud animal. Por tal motivo, el objetivo del presente documento es compilar y presentar la distribución de este patógeno en el país mediante revisión literaria publicada en revistas de alto impacto de esta enfermedad emergente en la salud animal. Por tal motivo, el objetivo del presente documento es compilar y presentar la distribución de este patógeno en el país mediante revisión literaria publicada en revistas de alto impacto.

Metodología

Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva con bases en datos certificadas como Google scholar, ScienceDirect y Scopus, usando los términos “Ehrlichia canis”, “prevalencia”, “Rhipicephalus sanguineus” PCR” “seroprevalencia”, “prevalencia” y “Argentina” contemplando desde 2013 hasta diciembre de 2025. Se incluyeron los estudios publicados tanto en el idioma inglés como en español. Con esta información, se agruparon los estudios por Provincias (y la capital del país). Aquellas Provincias que tuvieron más de un resultado de prevalencia, se obtuvieron los valores promedios. Los valores de prevalencia de E. canis en perros reportados en Argentina, se agruparon en tres categorías (3-40%, 41-60%, 60-86%) que fueron plasmados en un mapa de distribución geográfica en el país. Los casos únicos reportado en cada Provincia fueron descritos y señalados en la figura 1. Adicionalmente, se incluyeron los reportes de prevalencia de anticuerpos perros contra E. canis.

Resultados Prevalencia

En Argentina, la presencia de E. canis se ha documentado en cinco Provincias y en la capital del país a través de las pruebas de PCR y frotis sanguíneos (Cuadro 1, Figura 1). 

Cuadro 1. Reportes de prevalencia en perros E. canis en perros de cinco provincias y la capital Argentina

AMBA: Área Metropolitana de Buenos Aires

Adicionalmente se han reportados casos de perros con E. canis en las Provincias de San Luis y Mendoza. En la provincia de San Luis, Aubert et al. (2016) reportaron un caso clínico de un perro con E. canis. La enfermedad fue diagnosticada por la observación del cuadro clínico-hematológico, la observación intracitoplasmática de cuerpos de inclusión o mórulas compatibles con ehrlichias y por PCR positiva. Por otro lado, en la provincia de Mendoza, Mera y Sierra y Neira (2014) reportaron también la ocurrencia de E. canis un caso clínico de un perro con ehrlichiosis. 

 

En un estudio realizado por Tarragona et al. (2019) en Rafaela, Santa Fe reportaron el primer caso confirmado de EMC por E. canis en un canino de la ciudad, área endémica de R. sanguineus s.s. Este diagnóstico fue realizado mediante PCR y la prueba comercial para la detección de anticuerpos (Speed EhrliTM/ Virbac) contra E. canis

 

Mansilla et al. (2023) realizaron un estudio en las provincias de Chaco y Corrientes, donde encontraron 28.5% de perros infectados con E. canis por PCR, sin señalar la prevalencia para cada una de las provincias. En la capital de Buenos Aires (José C Paz), Cicuttin (2020) reportó el caso de un perro con E. canis mediante la prueba de PCR. 

En un estudio reciente realizado por Delgado et al. (2024), evaluaron las alteraciones del proteinograma sérico en caninos con EMC, con el fin de identificar posibles biomarcadores para el diagnóstico. Se analizaron muestras de suero de ocho caninos con diagnóstico confirmado de EMC mediante PCR. Los resultados del proteinograma revelaron alteraciones significativas en las fracciones proteicas. Las muestras fueron remitidas de consultorios privados ubicados en Resistencia (Chaco) y Corrientes capital.

 

Por otra parte, Sebastian (2021) en perro con signos clínicos compatibles con EMC, diagnosticó E. canis mediante la identificación de mórulas típicas de EMC en monocitos en un frotis sanguíneo teñido con Giemsa y se conformó a través de PCR. En este estudio se demostró que R. sanguineus s.s. juega un papel importante en la transmisión de E. canis, lo que contrasta con resultados previos que indican que el linaje tropical de R. sanguineus sensu lato es el vector competente de E. canis. 

En la figura 1 se presenta la distribución geográfica de E. canis en perros del territorio argentino. 

Figura 1. Distribución geográfica de E. canis en perros del territorio argentino de acuerdo a su prevalencia.

Seroprevalencia

En la provincia de Santa Fe, Von der Thüsen et al. (2018) y Colla et al. (2024) realizaron estudios en perros para conocer la prevalencia de anticuerpos en perros con E. canis mediante la prueba de SPEED®EHRLI immunochromatographic test en la provincia de Santa Fe, encontraron prevalencias de 0.5% y 25.4%, respectivamente. 

Discusión

Los resultados compilados en esta revisión confirman que E. canis se encuentra distribuida en múltiples regiones de Argentina, abarcando tanto áreas urbanas como periurbanas, lo que coincide con patrones epidemiológicos descritos en otros países de Latinoamérica (Rojas et al., 2019; Aguiar et al., 2020). La diversidad de metodologías empleadas para su detección, frotis sanguíneo, pruebas serológicas y PCR, evidencia un escenario complejo donde coexisten infecciones activas, circulación subclínica y marcadas diferencias regionales en la prevalencia (Cicuttin et al., 2016; Colla et al., 2024; Sánchez et al., 2020).

Una de las observaciones más relevantes es la amplia variabilidad geográfica de prevalencias en el país. En provincias como Entre Ríos y Córdoba se registraron prevalencias elevadas (Sánchez et al., 2020; Guendulain et al., 2023), mientras que en regiones como Corrientes o ciertos departamentos de Santa Fe los valores fueron bajos o moderados dependiendo de la prueba utilizada (Céspedes & Martínez, 2018; Von der Thüsen et al., 2018). Estas diferencias pueden asociarse a factores climáticos, sanitarios y socioambientales que influyen tanto en la ecología de R. sanguineus s, l. como en la dinámica poblacional de perros susceptibles (Eiras et al., 2013; Sebastián et al., 2021).

En este contexto, cobra especial importancia la evidencia reciente que confirma el rol vectorial de R. sanguineus s. s. en zonas templadas de Argentina, lo cual contrasta con modelos previos que atribuían mayor competencia vectorial al linaje tropical del complejo (Cicuttin et al., 2017; Sebastián et al., 2021). Este hallazgo implica que la transmisión de E. canis no se limita a regiones cálidas, sino que puede sostenerse en áreas templadas, ampliando el espectro territorial del riesgo epidemiológico.

 

Por otra parte, la identificación de casos clínicos aislados en provincias como San Luis, Mendoza y Santa Fe demuestra que el patógeno ha estado presente en el país desde hace al menos una década (Mera y Sierra & Neira, 2014; Aubert et al., 2016; Tarragona et al., 2019). Sin embargo, la baja disponibilidad histórica de diagnóstico molecular y la inespecificidad clínica de la EMC sugieren una circulación subdiagnosticada. La superposición de signos con otras hemoparasitosis, como Anaplasma platys, podría contribuir a confusiones diagnósticas y retrasos terapéuticos (Eiras et al., 2013; Delgado et al., 2024).

En el contexto argentino, la circulación del patógeno parece estar asociada a factores ecológicos y socioambientales que incluyen la urbanización, el movimiento de animales, la presencia de poblaciones caninas vulnerables y las diferencias en la distribución de linajes de R. sanguineus. El hallazgo de prevalencias altas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (de Salvo et al., 2023) y la confirmación de casos clínicos en provincias donde anteriormente no existían registros refuerzan la hipótesis de una expansión reciente o de una circulación histórica subdiagnosticada.

 

Estos patrones locales coinciden con reportes de Brasil, México y Colombia, donde la circulación de E. canis se mantiene incluso en perros clínicamente sanos, lo que indica la presencia de portadores silenciosos capaces de sostener la infección en poblaciones animales con poco control sanitario (Rojas et al., 2019; Aguiar et al., 2020; Rodríguez-Vivas et al., 2025). 

 

Este fenómeno podría ser especialmente relevante en Argentina, donde la movilidad de animales y la falta de programas sistemáticos de control de garrapatas continúan siendo desafíos estructurales. 

En conjunto, la evidencia disponible pone de manifiesto la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica, estandarizar métodos diagnósticos y ampliar los estudios moleculares que permitan caracterizar los linajes de R. sanguineus s. l. presentes en el territorio.

Conclusiones

Ehrlichia canis presenta una distribución confirmada en diversas provincias argentinas y en la capital del país, evidenciando un escenario epidemiológico complejo con variaciones regionales en prevalencia, circulación silenciosa del patógeno y diferencias en el acceso a diagnóstico. La evidencia sugiere que la enfermedad podría estar más extendida de lo actualmente documentado, favorecida por factores ecológicos, socioambientales y la adaptación de R. sanguineus s. s. a zonas templadas. Estos hallazgos resaltan la necesidad de fortalecer la vigilancia epidemiológica, estandarizar métodos diagnósticos, ampliar los estudios moleculares y desarrollar estrategias integradas de prevención y control que mitiguen el impacto creciente de esta enfermedad emergente en la medicina veterinaria argentina.

Referencias

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