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Año XXIII. Edición 135. Junio Julio 2026

 

Evaluación terapéutica del sotalol para el manejo de taquiarritmias en perros: estudio piloto.

Therapeutic evaluation of sotalol for management of tachyarrhythmias in dogs: a pilot study.

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PALABRAS CLAVE: sotalol > taquiarritmias > fibrilación atrial > taquicardia ventricular > perros.
Keywords: sotalol > tachyarrhythmias > atrial fibrillation > ventricular tachycardia > dogs.

Mujica Roberto¹, Acosta Carlos², García Dana²

1 Práctica privada de la Medicina Veterinaria. ORCID: 0000-0001-6073-467X

2 Departamento técnico, Laboratorio Alpha Chem

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Introducció

 

Las taquiarritmias secundarias a cardiopatías adquiridas en caninos comprometen la estabilidad hemodinámica de los pacientes. El sotalol, un fármaco antiarrítmico de acción dual con propiedades de las clases II y III de la clasificación Vaughan Williams, es una estrategia eficaz para disminuir los efectos deletéreos de estos trastornos de la frecuencia y el ritmo. El presente estudio evaluó la eficacia y seguridad a corto plazo del sotalol (1–2 mg/kg cada 12 horas por 14 días) en una cohorte de 7 caninos con falla cardíaca y diferentes taquiarritmias. Se obtuvo una tasa de éxito clínico global (reversión completa a ritmo sinusal) del 57.1% (4/7), logrando una respuesta absoluta en los casos de taquicardia sinusal severa y taquicardia ventricular paroxística. Los pacientes con fibrilación atrial exhibieron una respuesta heterogénea: el 25% logró la cardioversión farmacológica, el 50% mostró una optimización parcial de la frecuencia ventricular y se observó una tasa de mortalidad del 14.3% (1/7). Estos hallazgos ratifican la utilidad del sotalol como antiarrítmico, pero enfatizan la necesidad de realizar futuros estudios prospectivos y multicéntricos a mediano o largo plazo con un mayor tamaño de la muestra.

Abstact:

 

Tachyarrhythmias secondary to acquired cardiomyopathies in canines compromise patient hemodynamic stability. Sotalol, a dual-acting antiarrhythmic agent possessing both Vaughan Williams Class II and Class III properties, represents an effective therapeutic strategy to mitigate the deleterious effects of these rate and rhythm disorders. This study evaluated the short-term efficacy and safety profile of sotalol (1–2 mg/kg PO q12h for 14 days) in a cohort of 7 dogs diagnosed with congestive heart failure and concurrent tachyarrhythmias. An overall clinical success rate (defined as complete restoration of sinus rhythm) of 57.1% (4/7) was achieved, with an absolute therapeutic response documented in cases of severe sinus tachycardia and paroxysmal ventricular tachycardia. Conversely, patients presenting with atrial fibrillation exhibited a heterogeneous response: 25% achieved pharmacological cardioversion, 50% demonstrated partial ventricular rate control, and a 14.3% (1/7) mortality rate was observed. While these findings validate the clinical utility of sotalol as an antiarrhythmic agent, they underscore the compelling need for future long-term, prospective, multicenter clinical trials utilizing a larger sample size.

Introducción

Las arritmias cardíacas representan una causa frecuente de morbilidad y mortalidad en la práctica clínica veterinaria. Entre ellas, las taquiarritmias como la fibrilación atrial (FA) y la taquicardia ventricular (TV) paroxística constituyen desafíos terapéuticos relevantes, debido a su impacto negativo en la función hemodinámica y en la calidad de vida de los pacientes. Las taquiarritmias sostenidas y el incremento de la frecuencia cardíaca inducen una reducción del tiempo de llenado diastólico ventricular y la pérdida de sincronía electromecánica atrial, particularmente la contribución atrial al volumen de fin de diástole (sístole atrial o patada atrial). Esta alteración fisiopatológica compromete la precarga ventricular y altera la función sistólica, lo que se traduce en una disminución severa del volumen sistólico y del gasto cardíaco. Consecuentemente, la caída de la presión de perfusión media desencadena un déficit en el aporte de oxígeno y flujo sanguíneo hacia los tejidos periféricos y órganos diana.  (Santamaria et al., 2025).

SOTAL HA®

El sotalol es un agente antiarrítmico utilizado frecuentemente en medicina humana y veterinaria para el control de arritmias ventriculares y supraventriculares (Romito et al., 2024). Es un antiarrítmico de acción dual que actúa como bloqueante no selectivo de receptores β adrenérgicos cardíacos y como bloqueante de los canales de potasio en el miocardiocito, clasificándose en la clase III de Vaughan Williams, pero manifestando propiedades de la clase II (Visser et al., 2018). Por su efecto bloqueante sobre los receptores adrenérgicos β ubicados en el miocardio, produce una disminución de la frecuencia cardíaca (efecto cronotrópico negativo) y una reducción de la contractilidad miocárdica (efecto inotrópico negativo). Simultáneamente, el bloqueo de los canales de potasio mediante la inhibición de la corriente rectificadora tardía de potasio IKr prolonga la duración de la fase 3 del potencial de acción, incrementando significativamente el periodo refractario efectivo del miocardiocito (Visser et al., 2018). El presente estudio tiene como objetivo evaluar a corto plazo la capacidad del sotalol para controlar taquiarritmias y favorecer la restauración de la frecuencia y del ritmo cardíaco fisiológico en una cohorte limitada de perros, aportando evidencias que puedan orientar futuras investigaciones y contribuir al desarrollo de guías terapéuticas.

Materiales y Métodos:

Se seleccionaron 7 pacientes caninos provenientes de la casuística de una consulta cardiológica privada en Guadalajara, México, de diferentes razas, tallas y edades. A todos los individuos se les realizó una evaluación cardiológica basal completa que incluyó examen físico detallado, medición de la presión arterial sistólica mediante método oscilométrico, electrocardiograma (ECG) de superficie de 1 minuto de duración y ecocardiografía transtorácica estándar. Los pacientes fueron diagnosticados con falla cardíaca congestiva secundaria a cardiopatías adquiridas (enfermedad valvular degenerativa crónica [EVDC] o cardiomiopatía dilatada [CMD]) concurrentes con taquiarritmias persistentes o paroxísticas. 

El protocolo terapéutico instaurado consistió en el manejo estándar para la falla cardíaca de acuerdo con las directrices del consenso del Colegio Americano de Medicina Interna Veterinaria (ACVIM) (Keene et al., 2019), el cual incluyó la administración combinada de Pimobendan, diuréticos de asa (furosemida o torasemida) y antagonistas de los receptores de mineralocorticoides (eplerenona), según el estadío clínico de cada paciente. Como terapia antiarrítmica específica, se administró sotalol por vía oral a una dosis de 1 a 2 mg/kg cada 12 horas durante un periodo continuo de 14 días. Al término del protocolo (día 14), se repitió la evaluación física y el trazado electrocardiográfico para determinar la evolución clínica de las arritmias detectadas y la seguridad del fármaco.

Resultados

Un total de 7 pacientes caninos con diversas taquiarritmias diagnosticadas fueron incluidos en este estudio de cohorte. La distribución inicial de las arritmias constó de 2 pacientes con taquicardia sinusal severa (frecuencia cardíaca > 200 lpm (Figura 1), 1 con TV paroxística (Figura 2)  y 4 con FA (Figura 3). Tras la administración de sotalol por 14 días, los dos caninos con taquicardia sinusal evidenciaron una normalización completa de la frecuencia cardíaca dentro de los rangos fisiológicos para la especie. Asimismo, el paciente diagnosticado con TV paroxística logró una reversión a ritmo sinusal.

En contraste, el subgrupo con FA (n = 4) exhibió una respuesta clínica heterogénea: 1 paciente (25%) logró la cardioversión farmacológica a ritmo sinusal con frecuencias cardíacas normalizadas; 2 pacientes (50%) mostraron una respuesta parcial, caracterizada por la reducción significativa de la frecuencia ventricular a pesar de la persistencia de la FA; y 1 paciente (25%) falleció debido a un síncope de origen cardíaco durante el periodo de monitoreo.

En términos globales, la tasa de éxito clínico (definida como la restauración del ritmo sinusal normal o control absoluto de la frecuencia basal) alcanzó el 57.1% (4/7) del total de la muestra, mientras que la optimización hemodinámica parcial se documentó en el 28.6% (2/7). La incidencia acumulada de eventos adversos graves fue del 14.3% (1/7; IC del 95% [0.4, 57.9]). Los datos numéricos y proporciones correspondientes se detallan en la Tabla 1.

Figura 1. Pastor Alemán, 10 años, hembra. Cardiomiopatía de fenotipo dilatado, con Taquicardia sinusal severa por activación simpática compensatoria a falla cardiaca, que revirtió con el tratamiento a ritmo sinusal.

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Figura 2.  Bulldog inglés, 8 años, macho. Cardiomiopatía arritmogénica del ventrículo derecho, con Taquicardia ventricular sostenida que revirtió temporalmente con el tratamiento a ritmo sinusal.

Tabla 1. Resumen de la respuesta clínica y desenlaces tras el tratamiento con sotalol en 7 pacientes caninos.

Nota: La incidencia acumulada de eventos adversos graves globales representa un IC del 95%: [0.4, 57.9]. Las sumas porcentuales pueden diferir levemente debido al redondeo de decimales.

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Figura 3. Cocker Spaniel, 12 años, macho. Enfermedad valvular mitral crónica con Fibrilación atrial, cuya frecuencia cardiaca disminuyó con el tratamiento a valores normales. 

Ecocardiograma en modo B y en Doppler color, vista paraesternal derecha de eje largo, donde se observa la válvula mitral deforme,  hiperecóica y engrosada con nodulaciones en el borde de coaptación, movimiento “flail” del extremo de la valva septal, y jet regurgitante concéntrico.

Discusión

La administración oral de sotalol en este estudio de 7 caninos mostró una tasa global de eficacia del 57.1%, demostrando un adecuado control terapéutico en los casos de taquicardia sinusal y TV paroxística. El mecanismo de acción dual del sotalol, mediante su efecto combinado de bloqueo de los canales de potasio (Clase III) y propiedades antagonistas β adrenérgicas (Clase II), sustenta su eficacia en la estabilización de arritmias supraventriculares y ventriculares en perros. Esto guarda correspondencia con estudios retrospectivos donde este fármaco permitió el control de hasta el 90% de los eventos ventriculares ectópicos y el 71.4% de las taquicardias supraventriculares en la especie canina (Romito et al., 2024). Cabe destacar que, en la taquicardia sinusal severa, el beneficio clínico del sotalol no radica en una "cardioversión" intrínseca, sino en la atenuación del tono simpático exacerbado por la falla cardíaca mediante su efecto cronotrópico negativo, protegiendo al miocardio del agotamiento energético inducido por frecuencias cardiacas elevadas (> 200 lpm).

El comportamiento clínico de los pacientes con FA reflejó una marcada disparidad terapéutica, donde solo el 25% obtuvo una cardioversión completa. La FA canina se asocia frecuentemente a una remodelación estructural atrial severa y dilatación biauricular secundaria a cardiopatías como la CMD o la EVDC en estadios avanzados, lo cual disminuye drásticamente la probabilidad de restaurar de forma permanente el ritmo sinusal. Esto refleja tanto la complejidad fisiopatológica de la FA como la necesidad de un monitoreo estrecho en pacientes tratados con antiarrítmicos.

En la cardiología veterinaria contemporánea, el sotalol raramente se emplea con la expectativa única de lograr una cardioversión química en casos de FA crónica; su objetivo principal es el control de la frecuencia ventricular mediante la prolongación del periodo refractario del nodo atrioventricular (Visser et al., 2018). La respuesta parcial del 50% observada ratifica que el sotalol cumple un rol valioso como estrategia de control de la frecuencia cardíaca, disminuyendo los efectos deletéreos de las frecuencias ventriculares elevadas sostenidas sobre el llenado diastólico.

La tasa de eventos adversos graves documentada (14.3%), manifestada a través del desenlace fatal de un paciente con FA, resalta el estrecho margen de seguridad de los agentes antiarrítmicos en presencia de disfunción miocárdica subyacente. Los bloqueadores beta pueden inducir efectos inotrópicos negativos clínicamente relevantes que reducen el gasto cardíaco y exacerban fallas cardíacas congestivas preexistentes, un factor de riesgo crítico en caninos con FA y disfunción sistólica (CVCA Cardiac Care for Pets, s.f.; Veterinary Cardiologists Australia, 2023). El síncope con desenlace fatal podría ser consecuencia directa de la progresión natural de la cardiopatía de base (por ejemplo, una baja perfusión cerebral refleja), pero la posibilidad de un efecto proarrítmico inducido por sotalol, como la prolongación excesiva del intervalo QT corregido o la inducción de taquicardia ventricular polimórfica en entorchado (torsades de pointes), no puede ser descartada de forma concluyente sin un registro Holter continuo.

Este estudio posee limitaciones intrínsecas inherentes al tipo de estudio piloto. Pese a estas limitantes, los hallazgos proporcionan evidencias sobre el perfil de eficacia y seguridad del sotalol en el escenario clínico, justificando plenamente la recomendación de un protocolo estandarizado de monitoreo y el futuro diseño de ensayos clínicos prospectivos, ciegos y multicéntricos a gran escala.

Discusión

El tratamiento con sotalol en pacientes caninos con diferentes taquiarritmias mostró eficacia clínica en casos de taquicardia sinusal y taquicardia ventricular paroxística, logrando la normalización de la frecuencia y el ritmo en la totalidad de dichos subgrupos. En pacientes con fibrilación atrial la respuesta fue variable, demostrando una eficacia mas orientada al control de la frecuencia ventricular que hacia la cardioversión definitiva. El riesgo absoluto de eventos adversos graves fue del 14.3% (IC95%: 0.4–57.9), lo que subraya la necesidad de una monitorización electrocardiográfica exhaustiva del perfil riesgo-beneficio durante el tratamiento con el sotalol en la práctica diaria de la clínica veterinaria. 

Referencias 

​​

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