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Uso de los agonistas α2 adrenérgicos (xilacina, medetomidina, dexmedetomidina) y antagonistas α2 adrenérgicos (yohimbina, tolazolina, atipamezol, vatinoxán) en perros y gatos.

PALABRAS CLAVE: Sedación>  noradrenalina > hipeoertensión > bradicardia
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Dr. en C. Esp. Julio Raúl Chávez Monteagudo¹ 

pMVZ. Regina Paola Hernández Guzmán²

Dr. en C. Esp. José Antonio Ibancovichi Camarillo³

Dr. en C. Esp. José Antonio Ibancovichi Camarillo

  1. Anestesiología y Urgencias. Profesor de Tiempo Completo. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.

  2. Anestesiología y Urgencias. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.

  3. Colegio Mexicano de Anestesiología y Analgesia Veterinaria.  

  4. Farmacología y Medicina Interna. Profesor de Tiempo Completo. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM

Resumen

Los agonistas del receptor adrenérgico α2 tienen una amplia gama de aplicaciones clínicas en perros y gatos. Son utilizados por sus efectos analgésicos, ansiolíticos y sedantes. El efecto cardiovascular de los agonistas α2-adrenérgicos es conocido como bifásico y su intensidad depende del agonista α2 administrado, de la dosis y la vía de administración. Se recomienda precaución en pacientes con enfermedades cardíacas (especialmente aquellos con disfunción sistólica), bradiarritmias, deshidratación, hipovolemia o sepsis.

Introducción

Dentro de los fármacos conocidos como agonistas α2 adrenérgicos se encuentran la clonidina, xilacina, detomidina, romifidina, medetomidina y la dexmedetomidina. Los más utilizados actualmente en perros y gatos son la xilacina, medetomidina y dexmedetomidina. Estos fármacos proporcionan ansiólisis, relajación muscular, sedación y analgesia. Por otro lado, existen los antagonistas de los receptores α2 adrenérgicos, los cuales incluyen a la yohimbina, tolazolina, atipamezol y vatinoxán. 

Receptores α2 adrenérgicos y 

de imidazolina.

Los receptores α adrenérgicos se dividen en receptores α1 y receptores α2. Dentro de los receptores α2 existen subtipos identificados como α2A, α2B y α2C. En otras especies diferentes al perro y al gato se ha identificado al receptor α2D. A los subtipos α2A y α2C se les considera responsables de los efectos sedantes, analgésicos y simpaticolíticos de los agonistas de los receptores α2 adrenérgicos1 y a los receptores α2B se le atribuye el efecto vasoconstrictor ya que se encuentran principalmente en el músculo liso vascular2. Hasta el día de hoy, ninguno de los agonistas o antagonistas de los receptores α2 adrenérgicos disponibles comercialmente es específico de subtipo.

Anestesiología y Analgesia en Gatos

El receptor α2 adrenérgico es un receptor acoplado a proteína G, la unión de norepinefrina y epinefrina (ligandos endógenos) o de los fármacos agonistas de los receptores α2 adrenérgicos producen la inhibición alostérica a través de Gi/o disminuyendo el adenilato ciclasa y las concentraciones de cAMP (monofosfato de adenosina cíclico), así como la inhibición de la entrada de Ca2+ y la activación de los canales K+ hiperpolarizando la membrana y suprimiendo el disparo neuronal3,4. Por otro lado, es importante saber que todos los agonistas y antagonistas de los receptores α2 adrenérgicos también tienen efecto sobre los receptores α1 adrenérgicos y en los receptores de imidazolina no adrenérgicos. En la tabla 1 podemos observar la selectividad que tiene la xilazina, medetomidina y la dexmedetomidina sobre los receptores α2 y α1 adrenérgicos, así mismo, en la tabla 2 se observa la selectividad por los receptores α2-α1 de los diferentes antagonistas, de igual manera en ambas tablas, se hace mención si dichos fármacos tienen efecto o no sobre los receptores de imidazolina. 

Tabla 1. Ratio de unión sobre los receptores α2 –α1 y actividad sobre los receptores de imidazolina de diferentes agonistas α2 adrenérgicos.

Tabla 2. Ratio de unión sobre los receptores α2 – α1 y actividad sobre los receptores de imidazolina de los antagonistas α2 adrenérgicos.

El efecto sobre los receptores α1- adrenérgicos vasculares produce vasoconstricción y aumento de la resistencia vascular sistémica generándose hipertensión, mientras que la activación de los receptores α1-adrenérgicos centrales produce excitación con incremento de la actividad locomotora5. Por tal motivo, se considera que los agonistas de los receptores α2 adrenérgicos que provocan menos efectos adversos son aquellos con mayor selectividad por los receptores α2 que por los α1, en teoría, entre más receptores α2 se estimulen y menos α1, la aparición de efectos secundarios será menor. A diferencia de la xilazina, la medetomidina y la dexmedetomidina también tienen efecto sobre los diferentes tipos de receptores de imidazolina (I1, I2 y I3), los cuales inhiben la actividad de la monoaminooxidasa y aumentan las concentraciones de serotonina y norepinefrina6 y están involucrados en los efectos cardiovasculares y analgésicos de los receptores α2 adrenérgicos siendo difícil diferenciar clínicamente el efecto de la estimulación tanto de los α2 y de los receptores de imidazolina. 

Efecto sedante y analgésico de los agonistas α2 adrenérgicos.

La sedación que produce los agonistas de los receptores α2 adrenérgicos es por la activación de los receptores α2 localizados en el locus coeruleus del puente troncoencefálico y la médula oblongada rostroventral (las principales áreas de salida simpática del sistema nervioso central). Esto reduce la liberación de noradrenalina, lo que disminuye el estado de alerta al ralentizarse la frecuencia de descarga de las vías nerviosas que inervan la corteza.

La falta de sedación o excitación paradójica puede ocurrir cuando los animales están excitados, asustados, con dolor o estresados ya que los altos niveles de catecolaminas circulantes pueden resultar difíciles de superar con la administración de un agonista α2 adrenérgico7. Algunos perros o gatos sedados con agonistas α2 pueden despertarse repentinamente y mostrar un comportamiento agresivo si se les estimula, además de presentar una mayor sensibilidad a la estimulación sonora8. La activación de los receptores α1-adrenérgicos centrales antagoniza la hipnosis que producen los agonistas de receptores α2-adrenérgicos9, por lo tanto, la estimulación α1-adrenérgica puede contribuir a algunos de los comportamientos paradójicos, especialmente con agentes menos selectivos como la xilazina.

El efecto analgésico que producen los agonistas de los receptores α2 adrenérgicos es producido por la unión del agonista a los receptores α2 presinápticos y postsinápticos en varios puntos del arco nociceptivo, incluyendo la sustancia gelatinosa del asta dorsal de la médula espinal y el locus coeruleus del tronco encefálico10.

Actualmente, se considera que la interacción con los receptores de imidazolina I2 también puede contribuir con la analgesia producida por los agonistas α2-adrenérgicos a través de la modulación11. Se ha observado que los efectos analgésicos duran menos tiempo que los efectos sedantes, por lo tanto, son necesarias concentraciones plasmáticas mayores para alcanzar el efecto analgésico12.

Los agonistas del receptor adrenérgico α2 tienen una amplia gama de aplicaciones clínicas en perros y gatos. Incluso con dosis bajas, se recomienda precaución en pacientes con enfermedades cardíacas (especialmente aquellos con disfunción sistólica), bradiarritmias, deshidratación, hipovolemia o sepsis debido a efectos hemodinámicos significativos. 

Efectos cardiovasculares de los agonistas α2-adrenérgicos en perros y gatos.

El efecto cardiovascular de los agonistas α2-adrenérgicos es conocido como bifásico, en el cual se produce una vasoconstricción periférica y una bradicardia refleja con una reducción del gasto cardíaco, posteriormente, se produce una vasodilatación que provoca hipotensión con reducción del gasto cardíaco y bradicardia sostenida. Esto ocurre debido a que la activación de los receptores α2B post-sinápticos de las células del músculo liso arterial produce inicialmente vasoconstricción arterial y una disminución de la frecuencia cardíaca y del gasto cardiaco13. Los efectos vasoconstrictores se producen también en la circulación coronaria, cerebral y pulmonar 14. Posteriormente (de 20 a 30 minutos) se reduce el tono simpático produciendo vasodilatación, bradicardia sostenida, así como hipotensión. También, los agonistas α2-adrenérgicos pueden causar bloqueo auriculoventricular de primer y segundo grado, contracciones ventriculares prematuras (CVP) y asistolia. La intensidad del efecto cardiovascular depende del agonista α2, de la dosis y la vía de administración15.  

Aplicaciones clínicas de los agonistas α2-adrenérgicos en perros y gatos.

  1. Los agonistas α2-adrenérgicos se administran por vía intravenosa (IV) o intramuscular (IM) solos o en combinación con un opioide para producir  sedoanalgesia (combinación de fármacos para disminuir el dolor, nivel de conciencia y ansiedad) y facilitar la realización de procedimientos poco invasivos.

  2. Suelen administrarse como preanestésicos para reducir las dosis del agente de inducción y con ello disminuir los efectos no deseados.

  3. Se pueden administrar IV o IM en combinación con opioides, benzodiacepinas, ketamina, tiletamina/zolazepam o alfaxalona para producir sedación profunda o anestesia general.

  4. El uso de la dexmedetomidina en infusión continua disminuye los requerimientos de anestésicos inhalatorios y con ello los efectos no deseados por la administración de dosis altas de isoflurano, sevoflurano o desflurano16.

  5. La dexmedetomidina puede ser administrada para procedimientos de TIVA (anestesia total intravenosa) en combinación con propofol, alfaxalona, opioides, ketamina y lidocaína.

  6. La medetomidina sola o en combinación con vatinoxán (Zenalpha) y la dexmedetomidina pueden administrarse IV a dosis bajas para el control del delirio postanestésico. 

  7. La dexmedetomidina es utilizada en infusión continua para producir sedación, analgesia y ansiólisis en pacientes hospitalizados en cuidados intensivos17. 

  8. La administración OTM oral (transmucosal oral) o intranasal de dexmedetomidina para producir sedación y ansiólisis es posible si la vía IM o IV no está disponible18.

  9. En la tabla 3 se muestra las dosis de los diferentes agonistas α2-adrenérgicos.

Tabla 3. Dosis de los diferentes agonistas α2-adrenérgicos en perros y gatos

*Es recomendable evitar las dosis altas de Zenalpha en perros y gatos, debido a que el vatinoxán puede inducir hipotensión, especialmente cuando se administra como premedicación en procedimientos de anestesia inhalatoria. 

Diferencias entre los agonistas α2-adrenérgicos en perros y gatos.

  1. La Xilacina es el menos potente de los α2-adrenégicos.

  2. La Xilacina es el agonista α2-adrenérgicos con menor selectividad α2- α1.

  3. La medetomidina está constituida por dos enantiómeros, la dexmedetomidina y la levomedetomidina. Los efectos sedantes y analgésicos de la medetomidina son producidos por la dexmedetomidina ya que la levomedetomidina es farmacológicamente inactiva.

  4. La dexmedetomidina requiere menos metabolismo hepático que la medetomidina debido a que no contiene levomedetomidina. La dexmedetomidina es el doble de potente que la medetomidina e induce vasoconstricción con una duración más larga que la xilazina, lo que resulta en una mayor duración de la hipertensión y una bradicardia refleja más profunda.

  5. Zenalpha contiene vatinoxán, un antagonista del receptor α2-adrenérgico periférico, que atenúa la vasoconstricción periférica inducida por la medetomidina y disminuye la bradicardia refleja.

  6. La medetomidina y dexmedetomidina produce una sedación de mayor duración que la xilazina.

  7. La administración de atropina en conjunto con un agonista α2-adrenérgico es controvertida. Por una parte, se considera contraindicado debido a la hipertensión y al mayor riesgo de arritmias y al aumento del consumo de oxígeno miocárdico. Por otro lado, algunos clínicos administran dosis bajas ya que alivia la ansiedad del médico por la bradicardia severa. Según el doctor Jeff. C. KO.19, la administración de atropina solo es necesaria si el agonista α2-adrenérgico administrado fue la xilacina, ya que ayuda a mantener la presión arterial en presencia de bradicardia e hipotensión. Algunos anestesiólogos consideran que dosis de atropina menores a 0,02 mg/kg con dosis de medetomidina de menos de 10 µg/kg o dosis de dexmedetomidina inferiores a 5 µg/kg pudieran ser aceptables solo en caso bradicardia sin hipertensión.  

  8. Para antagonizar la xilacina se debe administrar 0.1-0.5 mg/kg de yohimbina IM y 0.5-1 mg/kg de tolazolina por vía IM. Existen reportes anecdóticos de que la xilacina se puede antagonizar con atipamezol a dosis de 5-10 µg/kg IM.

  9. La dosis recomendada de atipamezol para antagonizar la medetomidina o la dexmedetomidina corresponde al mismo volumen utilizado (en mililitros) de medetomidina o dexmedetomidina. 

  10. La tolazolina no antagoniza ni a la dexmedetomidina ni a la medetomidina. No se recomienda la yohimbina para antagonizar a la medetomidina o dexmedetomidina ya que produce recuperaciones largas y con malestar. 

  11. En la tabla 4 se muestra las dosis de los diferentes antagonistas α2-adrenérgicos. 

Tabla 4. Dosis de los diferentes antagonistas α2-adrenérgicos en perros y gatos.

Conclusión

Los agonista α2-adrenérgicos son el grupo de sedantes más versátil que existe hoy en día en medicina veterinaria debido a sus múltiples efectos y pueden ser antagonizados en caso de la aparición de efectos no deseados o si se requiere eliminar sus efectos clínicos. 

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