

Año XXIII. Edición 133. Febrero Marzo 2026
Histoplasmosis diseminada en un gato. Reporte de un caso clínico.
PALABRAS CLAVE: Gatos > histoplasmosis > citología > histopatología > diagnóstico.
Dr. en C. Esp. Marco Antonio De Paz Campos¹
pMVZ Itzel Gabriela Figueroa Aguilar²
M. en C. Ignacio Carlos Rangel Rodríguez³
M. en M.V.Z Pamela García Santiago⁴
M.V.Z José Felipe Morales Cabral⁵
Dr. en C. Lucía Angélica García Camacho⁶
Dr. en C. Esp. Julio Raúl Chávez Monteagudo⁷
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Director Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.
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Pasante Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.
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Encargado del área de Patología Clínica. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.
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Patología Clínica. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.
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Encargado del área de Imagenología. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.
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Patología. Departamento de Ciencias Biológicas. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.
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Anestesiología y Urgencias. Profesor de Tiempo Completo. Hospital de Pequeñas Especies. Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán. Universidad Nacional Autónoma de México. UNAM.

Resumen
Se presenta el caso de un gato doméstico, hembra esterilizada de 9 años de edad, proveniente de la Ciudad de Cuernavaca, Morelos. Llega al Hospital de Pequeñas Especies FES Cuautitlán, con historia clínica de depresión, disminución de condición corporal progresiva, hiporexia, vómito y diarrea; además presentaba un nódulo en abdomen medio, otro en conjuntiva ocular y aumento de tejido gingival. Se tomaron muestras para citología de los sitios afectados por medio de punción con aguja fina, punción-aspiración con aguja fina e improntas y, otras más para histopatología por medio de biopsia. Dichos estudios confirmaron la presencia de elementos fúngicos compatibles con Histoplasma capsulatum. La paciente fue tratada con itraconazol a 5 mg/kg, diariamente, mostrando mejoría clínica. Sin embargo, el tratamiento no pudo completarse y la paciente falleció.

Introducción
La histoplasmosis es una enfermedad infecciosa producida por Histoplasma capsulatum, un hongo dimórfico, que se encuentra en el medio ambiente como un saprófito del suelo y en el tejido infectado, en forma de levadura. El organismo, es endémico de regiones templadas y subtropicales alrededor del mundo, especialmente en Norteamérica.1-5 El suelo rico en nitrógeno, incluyendo suelo contaminado con guano de murciélagos o algunas aves, facilita la esporulación.3,4 Esta enfermedad, puede afectar a una amplia variedad de mamíferos, incluyendo a perros y gatos.¹,²
La histoplasmosis felina puede presentarse como una enfermedad subclínica o clínica, ya sea como histoplasmosis pulmonar o gastrointestinal primaria y en algunos casos, enfermedad diseminada.²,⁵
La infección suele originarse en pulmones o en tracto gastrointestinal a través de la inhalación o ingestión de los conidios que se encuentran en el medio ambiente; una vez que se encuentran dentro del organismo, cambian de forma a levadura y son fagocitados por las células del sistema fagocítico mononuclear, diseminándose a través de la sangre y el sistema linfático hacia nódulos linfáticos, hígado, bazo, médula ósea, entre otros órganos, produciendo una respuesta inflamatoria granulomatosa y la enfermedad sistémica.¹-⁴
Aunque los signos clínicos no son específicos, se reportan de forma frecuente: depresión, anorexia, fiebre y pérdida de peso. En ocasiones se observan gatos con enfermedad pulmonar, con signos clínicos respiratorios como disnea y taquipnea, además de sonidos respiratorios anormales. Se reporta también afectación ocular y aparición de osteomielitis fúngica que puede producir cojera. Otros hallazgos incluyen hepatomegalia, esplenomegalia, linfadenopatía y lesiones cutáneas como nódulos pequeños que pueden llegar a ulcerarse. Los signos gastrointestinales son poco comunes en gatos.¹,³,⁴ El diagnóstico definitivo se realiza a través de la identificación del organismo mediante citología de los tejidos afectados.¹-⁵
El tratamiento recomendado para histoplasmosis es itraconazol a 5-10 mg/kg vía oral, una vez al día o dividido dos veces al día, durante un periodo de 2 a 4 meses.¹-⁷ También se pueden utilizar otros antifúngicos como fluconazo¹⁶, ketoconazol, anfotericina B¹,³,⁴ y voriconazol8.
Presentación del caso
Se presentó a consulta, en el Hospital de Pequeñas Especies de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, paciente felino doméstico de pelo corto, hembra esterilizada de 9 años de edad con ELISA negativa para LeFV (leucemia viral felina) e IVF (inmunodeficiencia viral felina). Dicha paciente, contaba con cuadro de medicina preventiva vigente y llevaba un estilo de vida de interior y exterior.
Los tutores refirieron haber vivido durante muchos años en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, en donde había presencia de murciélagos; cambiando de domicilio dos meses atrás a Cuautitlán Izcalli, Estado de México.
Los propietarios comentaron que la paciente había sido atendida anteriormente, sin éxito, por otros médicos veterinarios.
El motivo de consulta fue que la paciente presentaba depresión, disminución de condición corporal progresiva e hiporexia de 9 meses de evolución, además de vómito y diarrea de 3 meses de evolución. Fue atendida 9 meses atrás y se realizaron análisis clínicos: biometría hemática, química sanguínea, urianálisis y concentración de T4 total en suero, por sospecha de hipertiroidismo felino como diagnóstico presuntivo. Dichos estudios de laboratorio, sin cambios patológicos o alteraciones relevantes. Se envió tratamiento sintomático (omeprazol, prednisolona y gabapentina) sin éxito y se realizó una ecografía abdominal, sospechando de linfoma gastrointestinal como diagnóstico presuntivo. Se refirió a la paciente al Hospital de Pequeñas Especies.

Figura 1. Nódulo en conjuntiva palpebral inferior del ojo derecho

Imagen 2. Aumento de tejido gingival
Al examen físico general se palpó un nódulo de consistencia firme en abdomen medio, con algesia moderada a la palpación, se observó un nódulo en conjuntiva palpebral inferior del ojo derecho (Figura 1) y aumento de tejido gingival (Figura 2), además se presentaba letárgica, con una pobre condición corporal (1/5) y deshidratación (7%).
Lista de problemas
1. Nódulo en abdomen medio de 3 cm aproximadamente
2. Aumento de tejido gingival
3. Nódulo en conjuntiva palpebral inferior del ojo derecho de 1 cm aproximadamente
4. Vómito crónico
5. Diarrea crónica
6. Algesia abdominal
7. Letargia
8. Hiporexia
9. Condición corporal 1/5
10. Deshidratación 7%
11. Exposición a guano de murciélago
Lista de problemas
I. Nódulo en abdomen medio (4, 5, 6, 7)
II. Aumento de tejido gingival (8, 9, 10)
III. Nódulo en conjuntiva palpebral inferior del ojo derecho
Diagnósticos diferenciales
I. Nódulo en abdomen medio
A) Linfoma gastrointestinal
B) Mastocitoma intestinal
C) Adenocarcinoma gastrointestinal
II. Aumento de tejido gingival
A) Gingivitis por leucemia viral felina
B) Gingivitis por inmunodeficiencia viral felina
C) Gingivitis por calicivirus felino
III. Nódulo en conjuntiva palpebral inferior del ojo derecho
A) Linfoma
B) Mastocitoma
C) Carcinoma de células escamosas
D) Granuloma
Plan diagnóstico
Se hospitalizó a la paciente para hidratación y manejo de dolor durante dos días, con fluidoterapia a mantenimiento más 7% de deshidratación, buprenorfina (0.01 mg/kg tres veces al día) y citrato de maropitant (1 mg/kg una vez al día); se agregaron también medicamentos oftálmicos (hialuronato de sodio, neomicina, polimixina B y bacitracina). Se tomaron muestras de sangre y orina bajo sedación, arrojando los siguientes datos (Tablas 1 y 2):
Tabla 1. Alteraciones en el examen de biometría hemática
Tabla 2. Alteraciones en el examen de química sanguínea
El urianálisis no mostró alteraciones relevantes.
Se realizó una ecografía abdominal la cual reportó engrosamiento de la pared gástrica (4.3 mm; valor normal: 3-4 mm), un nódulo entre hígado y riñón (6 mm) y linfonodo mesentérico izquierdo aumentado de tamaño (25 mm; valor normal: 7 mm) (Figura 3).
Posteriormente se tomaron muestras para citología a través de punción con aguja fina y punción-aspiración con aguja fina de linfonodo mesentérico izquierdo.

Tabla 3. Linfonodo mesentérico izquierdo aumentado de tamaño (Cortesía de M.V.Z Morales Cabral JF. Sección de Imagenología de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán).

Tabla 4. Aglomerados de levaduras de Histoplasma observados en muestra para citología. Las levaduras se encuentran principalmente dentro del citoplasma de macrófagos (tinción con hemocolorante rápido) (Cortesía de M.M.V.Z García Santiago P. Laboratorio de Patología de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán).
Además se tomaron muestras para citología e histopatología de gingiva y conjuntiva ocular a través de impronta y biopsia. Después del procedimiento, la paciente fue enviada a casa en espera de resultados con medicación oral (metronidazol 10 mg/kg dos veces al día 7 días, gabapentina 5 mg/kg dos veces al día 7 días y mirtazapina tópica (pomada 20 mg/g) 14 días). La mirtazapina nunca fue administrada por los propietarios.
Las citologías de linfonodo, gingiva y conjuntiva ocular mostraron abundantes macrófagos con gran cantidad de estructuras levaduriformes en su citoplasma, estas últimas de forma redonda-ovalada y con un núcleo excéntrico en forma de media luna, citoplasma azul claro y pared celular delgada y clara (Figura 4).
Dichas estructuras fueron compatibles con Histoplasma capsulatum. El diagnóstico citológico que se emitió fue el siguiente: inflamación granulomatosa compatible con histoplasmosis.
Se estableció comunicación con los propietarios y se emitió el diagnóstico de histoplasmosis, de acuerdo con los resultados de la citología diagnóstica. Se prescribió entonces itraconazol a 5 mg/kg una vez al día y terbinafina a 30 mg/kg una vez al día, ambas durante dos meses. Además, se propuso a los propietarios realizar análisis clínicos a la paciente una vez al mes para monitorizar la función hepática y descartar otras alteraciones, a lo cual accedieron.
Por otro lado, las histopatologías de conjuntiva ocular y gingiva mostraron abundantes macrófagos y células epitelioides que en su citoplasma exhibían abundantes estructuras nucleadas redondas a ovoides de 2-4 micrómetros, las cuales presentaron un halo traslúcido alrededor del núcleo (Figura 5).
Dichas estructuras fueron compatibles con levaduras, describiéndose como agente etiológico por tamaño, morfología y ubicación intracitoplasmática en macrófagos a Histoplasma capsulatum. El diagnóstico histopatológico que se emitió fue el siguiente: conjuntivitis y gingivitis granulomatosa difusa severa con levaduras intralesionales. De igual manera, se decidió realizar una tinción de PAS (ácido peryódico de Schiff) (Figura 6).
Se decidió realizar una prueba de PCR para el FeLV (virus de leucemia viral felina), la cual resultó negativa.
Al día 5 de tratamiento los tutores observaron a la paciente con más apetito, sin presentar vómito ni diarrea en casa, mostrando una respuesta positiva al tratamiento, por lo que se indicó continuar con el mismo.
De igual manera se tomaron radiografías de tórax, sin cambios patológicos aparentes.
Además, se tomó una muestra de sangre para la realización de un RT-PCR para Histoplasma capsulatum. Este último dio un resultado negativo.
Veinte días después de iniciado el tratamiento se citó a la paciente. Los tutores comentaron haberla visto con un mejor estado de ánimo. Comentaron haber adoptado otra gata, lo que asociaron a que se aislara un poco.
Al realizar el examen físico se observó el crecimiento de dos nódulos en conjuntiva de ambos ojos de aproximadamente 0.5 cm y ligera algesia abdominal.

Figura 5. Aglomerados de levaduras de Histoplasma observados en muestra para histopatología (tinción H&E) (Cortesía de M. en C. Rangel Rodríguez IC. Laboratorio de Patología de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán)

Figura 6. Aglomerados de levaduras de Histoplasma observados en muestra para histopatología (tinción PAS) (Cortesía de M. en C. Rangel Rodríguez IC. Laboratorio de Patología de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán)
La biometría hemática aún mostró anemia leve no regenerativa (hematocrito 26%; referencia: 27-45%) y la química sanguínea reportó la persistencia de hipoproteinemia (proteínas totales 50 g/L; referencia: 59-80 g/L).
Se envió a casa con meloxicam (0.05 mg/kg una vez al día 3 días), mirtazapina tópica (pomada 20 mg/g) 14 días y Nutri-plus gel® y se dio indicación de continuar con tratamiento de itraconazol.
Los propietarios reportaron que la paciente escapó de casa y la encontraron al día siguiente agresiva, presentó cinco vómitos y no aceptó alimento, falleciendo en otra clínica veterinaria.
Discusión
El motivo de consulta de nuestra paciente fue depresión, hiporexia y pérdida de peso, signos clínicos inespecíficos, pero compatibles con histoplasmosis según diversos autores.1,2,3,4,7,8,9,10 Además, nuestra paciente presentó vómito y diarrea, lo cual también puede estar asociado a la enfermedad8,11 a pesar de ser más comunes estos signos clínicos en perros con histoplasmosis2. Se menciona, que la presentación gastrointestinal de la enfermedad sin implicación pulmonar puede generar pérdida de peso, diarrea y vómito8 así como se observó en nuestra paciente.
Se menciona como un hallazgo en las pruebas de imagen linfadenomegalia1,3,4,12, lo que pudimos observar en nuestra paciente, específicamente con el agrandamiento del linfonodo mesentérico izquierdo.
Con respecto a los análisis clínicos, la anemia no regenerativa de leve a moderada es un hallazgo común en pacientes felinos con diagnóstico de histoplasmosis8,12 y la hipoalbuminemia es la anomalía química más constante1, esto se observó en los análisis clínicos de nuestra paciente.
Por otro lado, se ha mencionado que se deben realizar evaluaciones oftálmicas detalladas en todos los gatos sospechosos o con diagnóstico de histoplasmosis ya que es común el involucramiento ocular con subsecuente pérdida de visión; las lesiones se presentan principalmente en la región posterior del globo ocular y se incluyen como las principales coriorretinitis y desprendimiento parcial de la retina.13
Una cuestión sumamente relevante en este caso, es la forma en la que se obtuvo el diagnóstico de histoplasmosis. Fue necesario tomar muestras para citología e histopatología de los sitios afectados, mediante métodos como la punción con aguja fina, la punción-aspiración con aguja fina, improntas y biopsias, para poder observar el organismo. Claro está, que también es necesario contar con el apoyo de personal capacitado para la identificación morfológica del agente. Aquí, cabe mencionar que el método diagnóstico recomendado por varios autores es la visualización del organismo en tejido afectado vía citología o histopatología.1,2,3,4,5,10,11,12,13,14,15 La histopatología ha sido usada los últimos 70 años para diagnosticar histoplasmosis en animales y humanos16,17 y se han descrito tinciones específicas como la de PAS (ácido periódico de Schiff) que es una excelente herramienta para la evaluación morfológica de Histoplasma desde 196018, por esto mismo, se decidió implementar como apoyo diagnóstico en nuestra paciente, confirmando la presencia de levaduras de Histoplasma capsulatum en tejidos afectados.
Histoplasma capsulatum tiene mayor tropismo por órganos como el pulmón, piel, ojos, médula ósea, páncreas, riñones, bazo e hígado9, dando signos clínicos asociados. Adicionalmente, se pueden tomar muestras de linfonodos, efusiones de cavidades, fluido de lavado traqueal o bronco-alveolar.11 Los tejidos obtenidos de nuestra paciente para su diagnóstico por citología e histopatología fueron, conjuntiva ocular, gingiva, y linfonodo.
En ocasiones se utiliza el cultivo microbiológico como método diagnóstico12,14, sin embargo, no se realizó ningún cultivo para llegar al diagnóstico de nuestra paciente, ya que no lo consideramos necesario. Además, conlleva un riesgo biológico para el personal de laboratorio, pues a pesar de no ser una enfermedad que se transmite por contacto directo con en animal, el cultivarlo facilita la inhalación de las esporas, transmitiendo la enfermedad a seres humanos.3 La citología debe mostrar macrófagos con estructuras intracelulares descritas como levaduras, de ovales a redondas y de pequeño tamaño (usualmente 1-4 micrómetros) con un halo extracelular.12 Dichas estructuras fueron descritas así en la citología de nuestra paciente. También es usual encontrar elementos fúngicos extracelulares, además de intracelulares.11
Pueden utilizarse otras pruebas de laboratorio que funcionan como diagnóstico complementario, pero no deben utilizarse como única herramienta diagnóstica, pues existe la posibilidad de obtener resultados falsos-negativos y estos son: el inmunoensayo enzimático para Histoplasma en suero y el ensayo de flujo lateral de antígeno para Histoplasma en orina desarrollado por Miravista Diagnostics®.9 Al haber utilizado como método diagnóstico citología e histopatología, no fue necesaria la utilización de estos métodos. Aún así, queríamos evaluar la respuesta al tratamiento de una forma poco invasiva, por lo que se consideró realizar la determinación de antígeno en orina, sin embargo esto no fue posible, ya que el acceso a estas pruebas es limitado para muchos países14, incluyendo a México, además de ser muy costoso para los propietarios; por estas razones, no se realizó. Se reporta que la determinación de antígeno en orina suele ser negativa a las 14 semanas de tratamiento o que muestra niveles muy bajos de antígeno.19 De esta manera, la prueba puede considerarse como una opción para monitorizar la respuesta al tratamiento en otros países, pues no existe un protocolo establecido para gatos con histoplasmosis. En humanos con histoplasmosis, se recomienda medir los niveles de antígeno antes, durante y después de 1 año de tratamiento.3 De hecho, utilizando un inmunoensayo enzimático, es posible demostrar la antigenemia o la antigenuria, pues las concentraciones de antígenos disminuyen con el tratamiento y aumentan con las recaídas.1
Debido a lo mencionado anteriormente, se decidió realizar un RT-PCR para Histoplasma con la idea de dar seguimiento, sin embargo, el resultado fue negativo a pesar de tener un diagnóstico confirmado por citología. Se desconoce el protocolo utilizado en el procesamiento de la muestra (sangre), por lo que existen múltiples factores por los cuales se pudo haber obtenido un resultado negativo. En un estudio realizado en 2023, se desaconseja el uso de pruebas de RT-PCR comerciales con sangre completa para el diagnóstico de histoplasmosis.20 La realidad es que, la resolución de los signos clínicos es el mejor método para monitorizar al paciente1, sin embargo, una situación que vale la pena mencionar, es que existen problemáticas con los resultados del PCR para diagnóstico de histoplasmosis debido a la falta de estandarización en los protocolos y a que no existen pruebas de PCR comerciales comprobadas para el diagnóstico de histoplasmosis aprobados por la FDA.14
Nuestra paciente fue negativa al PCR de FeLV, prueba que se realizó porque en ocasiones se llega a presentar la infección concomitante con el virus5.
En cuanto se obtuvo el diagnóstico de nuestra paciente, se inició el tratamiento antifúngico, ya que este debe comenzar lo antes posible12.
El tratamiento de elección para histoplasmosis en gatos es itraconazol1,2,6,12 y nuestra paciente fue tratada con itraconazol a 5 mg/kg una vez al día durante un mes hasta su fallecimiento. Se describe el uso de itraconazol en gatos con diagnóstico de histoplasmosis a dosis de 5-10 mg/kg una vez al día durante varias semanas en gatos cuyos signos clínicos resolvieron.6,7,12
Como alternativa, se reporta el uso de fluconazol para el tratamiento contra histoplasmosis en gatos a dosis de 20 mg/kg al día dividido en dos administraciones6 y el voriconazol a 12.5 mg/gato cada 72 horas, éste último relacionado con efectos adversos leves8. En casos graves también se recomienda el uso de anfotericina B.21 El posaconazol se ha utilizado de forma experimental resultando ser efectivo7, sin embargo, se debe considerar que es un fármaco sumamente costoso al igual que el voriconazol.
La terbinafina por su parte, puede ser efectiva en el tratamiento de la histoplasmosis, pero se requieren estudios para determinar la dosis óptima y si ofrece alguna ventaja.7,22
Para finalizar, debemos agregar la importancia en cuanto a la procedencia de la paciente, pues residió la mayor parte de su vida en la Ciudad de Cuernavaca, Morelos, siendo este un lugar rico en murciélagos23,24. Tomando en cuenta la vida de exterior de la paciente y dado que las cuevas de murciélagos cuentan con las condiciones perfectas para el crecimiento de Histoplasma4 existe la posibilidad de que haya estado expuesta fácilmente al organismo a través del suelo contaminado. Ya que la paciente escapó de casa, se desconoce la causa de muerte.
En América Latina, la falta de vigilancia de infecciones fúngicas contribuye a la falta de reconocimiento de la prevalencia real de esta enfermedad.14 Debido a esto último y además de las dificultades que se presentan a menudo para llegar a un diagnóstico final, parece ser que en México la histoplasmosis felina es una enfermedad subdiagnosticada.
Conclusiones
El presente caso clínico busca visibilizar las enfermedades micóticas sistémicas en gatos, puntualmente la histoplasmosis felina que se presenta como una enfermedad con signos clínicos inespecíficos. También destaca la importancia de tener presente la enfermedad como diagnóstico diferencial al momento de evaluar a un paciente felino, para así reconocerla de forma temprana y dar un tratamiento oportuno.
Por otro lado, demuestra la necesidad de la citología como método diagnóstico y finalmente, se menciona el hecho de que se requieren protocolos para monitorizar el tratamiento para histoplasmosis en gatos.
Consentimiento informado
Se contó con el consentimiento de los propietarios para publicar el presente caso.
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