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Iatrogenias frecuentes en aves de compañía

M. en C. Juan Carlos Morales Luna

Director del Hospital de Aves, Departamento de Medicina y Zootecnia de Aves,

Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Nacional Autónoma de México

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Dentro de la práctica de la medicina veterinaria, el clínico se encuentra permanentemente sujeto a la toma de decisiones sobre los procedimientos que habrán de llevarse a cabo para resolver el o los problemas que afectan a su paciente. En ocasiones estas decisiones pueden ser insuficientes o inadecuadas dando como consecuencia una pobre o nula resolución del problema o peor aún complicarlo.

 

En medicina se llama iatrogenia a cualquier tipo de alteración del estado del paciente producida por el médico. Se deriva de la palabra iatrogénesis que tiene por significado literal ‘provocado por el médico o sanador’ (iatros significa ‘médico’ en griego, y génesis ‘crear’).

 

En el caso específico de la medicina veterinaria aplicada a aves de compañía, la falta de capacitación o información por parte de los médicos veterinarios predispone a la aplicación de terapias erróneas, principalmente por la derivación de aplicados a los mamíferos, los cuales en términos generales no son apropiados para las aves. Como consecuencia de estas acciones el ave muere o no evoluciona favorablemente.

 

Las iatrogenias que se presentan con más frecuencia en las aves de compañía son las asociadas con las siguientes condiciones:

Picaje de pluma

El picaje de pluma sólo representa un signo de algún trastorno o carencia y no en si una enfermedad. Existen múltiples causas de pérdida de pluma en las aves, dentro de las principales se encuentran: factores nutricionales como hipoavitaminosis A, hipoproteinemia, etc. Enfermedades virales como Polyomavirus y Enfermedad del pico y la pluma. Problemas bacterianos como los producidos por estafilococos spp o pseudomonas spp o fungales por Aspergillus spp o Candida spp. Parásitos como knemidocoptes spp, Dermanisus spp, Giardia spp, etc.; deficiencia de ácidos grasos Omega 3, dolor, osteoporosis , ateroesclerosis, peritonitis, granulomas, corte inapropiado de plumas, malabsorción, micotoxinas, alergias alimenticias, etc., etc.

 

Pero sobre todo, en nuestra experiencia; los problemas de comportamiento, representan la mayor causa de picaje de pluma y puede ser un factor de causa primaria o secundaria. Las aves en libertad por lo general pertenecen a una parvada con la que interactúan y llevan a cabo una relación interfamiliar normal, en cautiverio esta necesidad de interacción muchas veces no es lograda por los humanos. 

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Los comportamientos de dominancia, frustraciones reproductivas, aburrimiento, etc., todos relacionados con el desarrollo hormonal son raramente satisfechos por los propietarios. La presencia de otras mascotas que el ave perciba como depredadores o rivales desencadena un proceso de estrés. Todos estos factores resultan en una frustración que viene a ser obsesiva hasta convertirse en un vicio, causando picaje de pluma y automutilación en los casos más severos. 

 

Cuando un ave con problema de picaje de pluma es presentada a un médico veterinario no capacitado en clínica de aves, con muchísima frecuencia y aún sin ningún tipo de examen clínico o de laboratorio éste atribuye el trastorno a ectoparásitos y en consecuencia procede a prescribir insecticidas de los usados en perros o gatos. Lo cual causa una irritación en la piel del ave que agrava el problema, además de intoxicarla.

 

Otra de las terapias erróneas comúnmente usadas para este problema consiste en la aplicación de pomadas en el cuerpo del ave, originando con esto una irritación generalizada, intoxicación e hipotermia debido a que la grasa de las pomadas impide la función termorreguladora de las plumas.

 

El procedimiento correcto para la solución de esta anomalía, consiste en el diagnóstico adecuado del o los agentes causales sin el cual no es posible lograr un tratamiento adecuado. Como recomendaciones generales que pueden contribuir a la solución del problema tenemos las siguientes:

 

Corregir el agente causal.

Uso de tranquilizantes (Diazepam, flores de Bach, Haloperidol, etc.)

Hidratar piel ( Té de manzanilla)

Mejorar entorno (juguetes, perchas, etc.)

Collares isabelinos(Recurso extremo)

Es importante mencionar que este trastorno en ocasiones sólo se resuelve en forma parcial o no se resuelve en absoluto. En casos crónicos la situación de ansiedad del ave por picarse las plumas llega al extremo de convertirse en un vicio difícil de erradicar, aunado a esto; el daño causado a los folículos de la pluma ocasiona que la pluma no vuelva a emerger.

 

Hipoavitaminosis A

La vitamina A es un micronutriente liposoluble esencial para el mantenimiento e integridad de las células epiteliales de varios sistemas del cuerpo, incluyendo el sistema respiratorio, ocular, digestivo, urinario, reproductivo e integumentario. También se encuentra involucrada en la embriogénesis, crecimiento, reproducción, inmunidad, etc.

 

Aproximadamente 90 % de la vitamina A es almacenada en el hígado. Niveles de menos de 50UI/gr de tejido hepático han sido asociados con metaplasia escamosa en el tracto respiratorio y digestivo. La patología y los signos clínicos de una deficiencia de vitamina A en aves depende de de la especie de esta, edad, sexo, cantidad y duración de la deficiencia e integridad del tracto gastrointestinal.

Los signos clínicos pueden incluir escaso desarrollo, plumaje hirsuto, baja en la producción de huevo y porcentaje de incubación, anorexia, pérdida de peso, somnolencia, aumento del lagrimeo e inflamación de la membrana nictitante, inflamación de senos con descarga nasal. 

 

Debido a los signos que se presentan en el caso de la hipoavitaminosis A, es muy frecuente que se confunda este proceso nosológico con una infección respiratoria, la cual si bien en ocasiones es subsecuente a una deficiencia de vitamina A no necesariamente representa el origen del problema. En consecuencia el ave es sometida a tratamientos antibacterianos la mayor de las veces ineficaces, por lo que se continúan utilizando otros fármacos más agresivos y en dosificación mayor, lo que resulta en una complicación del problema inicial.

 

El correcto diagnóstico del problema que afecta al ave nos permitirá resolver el trastorno (la mayoría de las veces) con la sola administración de Vitamina ADE parenteralmente. 0.1 a 0.2 ml. /300 gr. 

 

Encefalopatías

Las aves de compañía con frecuencia desarrollan signos clínicos asociados con el sistema nervioso central y periférico. Estos cambios pueden incluir depresión, ceguera, opistótonos, tremores, ataxia, convulsiones paresis y parálisis.

 

Los cambios neurológicos en aves pueden ocurrir debido a enfermedades primarias o secundarias incluyendo anormalidades genéticas, neoplasias, trastornos metabólicos, malnutrición, exposición a toxinas, traumatismo o infecciones virales, bacterianas o fúngicas.

 

Dentro de las causas más frecuentes en la presentación de encefalopatías podemos mencionar: intoxicación por plomo, deficiencia de vitamina D3, hipocalcemia (en el caso del loro gris africano), ateroesclerosis, hipoglicemia, falla renal, hepatopatías, psitacosis, etc.

 

El diagnóstico del problema debe incluir uno o más de los siguientes análisis: hemograma, bioquímica sanguínea, pruebas específicas para detectar niveles de toxinas, radiografías, electroencefalogramas, etc. 

 

Cuando es presentado en consulta un perro o un gato con alguna de las manifestaciones de encefalopatía, los pasos a tomar son familiares para la mayoría de los médicos veterinarios de pequeñas especies. Sin embargo, con pacientes aviares es difícil discernir que y como administrar tratamientos, así como las posibles etiologías.

 

Por lo general, el médico veterinario no capacitado en clínica de aves de compañía al enfrentarse con un caso de trastornos nerviosos en un ave, casi invariablemente lo diagnostica como Enfermedad de Newcastle. Esto es muy común ya que la única referencia que posee el clínico de pequeñas especies con respecto a problemas nerviosos en aves es su clase de avicultura en la licenciatura.

 

En consecuencia, prescribe el uso de la vacunación con virus de la Enfermedad de Newcastle utilizando el producto que se obtiene comercialmente en pequeñas dosis es la cepa Lasota o B1 en presentación para aves de combate. 

 

Si el ave es vacunada con virus vivo por la vía ocular, se presenta una conjuntivitis severa y una viremia seguida de fiebre y una baja de la inmunidad, lo cual puede provocar la muerte.

 

Por lo tanto, es de suma importancia que aquellos médicos que pretendan atender pacientes aviares se capaciten en este tipo de clínica, evitando de esta manera iatrogenias y otorgando al propietario de una mascota de este tipo un servicio realmente profesional y ético

 

Referencias

 

  1. Ritchie, B. Harrison, G. Harrison,L. Eds. Avian Medicine: Principles and Application, Neonatology. Lake Worth , Fl. Wingers Publishing, 1994.

  2. Heather W , Avian emergency and critical care . Proccedings AAV 2003; 261-267.

  3. Pollock C .Physical diagnosis in the avian patient, Proccedings AAV 2003: 227-235. 

 

Revista Especializada en Clínica de Pequeñas Especies

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