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Año XXII. Edición 136. Agosto Septiembre 2026

Micosis en gatos:

más que una simple lesión

PALABRAS CLAVE: micosis felinas > dermatofitosis > Microsporum canis > Malassezia pachydermatis > zoonosis
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Departamento Técnico de Holland Animal Health. 

 
Holland Animal Health
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Diversas enfermedades pueden afectar la piel de los gatos; entre ellas destacan las micosis, infecciones causadas por hongos como los dermatofitos y algunas levaduras. La dermatofitosis es una enfermedad cutánea producida por una infección micótica superficial (Moriello et al., 2017; Piorunek et al., 2024). Por otro lado, ciertas levaduras forman parte del microbioma normal de la piel y mucosas, pero ante enfermedades subyacentes pueden convertirse en agentes patógenos. Estas afecciones presentan manifestaciones clínicas variadas, pueden ser contagiosas y poseen un importante potencial zoonótico (Hobi et al., 2024; Bond, 2010).

Patógenos de importancia

Aunque existen más de 30 especies de dermatofitos, el principal agente causal en gatos es Microsporum canis, responsable de hasta el 90 % de los casos reportados a nivel mundial. También participan especies del género Trichophyton, especialmente T. mentagrophytes (Frymus et al., 2013; Moriello  et al., 2017; Piorunek  et al., 2024; Bond, 2010). Estos hongos tienen la capacidad de producir artrosporas, estructuras altamente resistentes que pueden sobrevivir más de un año en ambientes secos. En muchos gatos, la infección se manifiesta mediante pérdida de pelo y descamación. Las lesiones pueden ser únicas o múltiples, con tamaños de entre 4 y 6 cm. En los casos más severos puede presentarse dermatitis papular costrosa acompañada de eritema intenso (Hobi et al., 2024; Bond  et al., 2020; Bond, 2010). 

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En cuanto a las levaduras, el género Malassezia representa el grupo más relevante en las mucosas felinas. Estas levaduras se encuentran en numerosos vertebrados y ambientes, lo que las convierte en uno de los hongos con mayor distribución mundial y gran capacidad de adaptación. M. pachydermatis es la especie predominante en gatos; sin embargo, se han identificado hasta 11 especies distintas en felinos, entre ellas M. furfur y M. yamatoensis (Hobi et al., 2024; Bond et al., 2020; Bond, 2010). 

Las especies de Malassezia pueden detectarse tanto en animales sanos como enfermos. Clínicamente, la enfermedad puede presentarse de manera localizada o generalizada, afectando principalmente rostro, orejas, barbilla, cuello y abdomen ventral. Entre las alteraciones más frecuentes destacan dermatitis, otitis externa y, en algunos casos, queratitis y paroniquia (Hobi et al., 2024; Bond et al., 2020; Bond, 2010). 

Fisiopatología de la infección

En condiciones normales, los hongos no logran penetrar la piel sana, ya que esta funciona como una barrera física cuya constante renovación elimina microorganismos de la superficie. No obstante, factores como inmunosupresión, deficiencias nutricionales, higiene deficiente, altas temperaturas, humedad y enfermedades concomitantes favorecen el desarrollo de la infección (Frymus et al., 2013; Moriello et al., 2017).

El periodo de incubación de los dermatofitos oscila entre una y tres semanas. Durante este tiempo, las hifas proliferan en los folículos pilosos y el estrato córneo. Los productos metabólicos de estos organismos desencadenan una respuesta inflamatoria responsable de las lesiones características de la enfermedad (Frymus et al., 2013; Moriello et al., 2017). 

En el caso de Malassezia spp., la adherencia a los queratinocitos alcanza su punto máximo aproximadamente dos horas después del contacto. Los metabolitos producidos por estas levaduras también inducen procesos inflamatorios en la piel afectada (Hobi et al., 2024; Bond et al., 2020). 

Diagnóstico

En la práctica clínica, una de las herramientas diagnósticas más utilizadas es la lámpara de Wood. Sin embargo, es importante considerar que únicamente alrededor del 50 % de las cepas de Microsporum presentan fluorescencia, mientras que otros dermatofitos no fluorescen. 

 

Otra técnica sencilla consiste en la observación microscópica directa de pelo, escamas o muestras de lesiones utilizando hidróxido de potasio al 10 al 20 %. No obstante, el diagnóstico definitivo debe realizarse mediante cultivo en agar dextrosa Sabouraud (Frymus et al., 2013; Moriello et al., 2017; Hobi et al., 2024; Bond et al., 2020; Bond, 2010). 

Tratamiento y prevención

En gatos inmunocompetentes, las lesiones pueden resolverse espontáneamente en aproximadamente tres meses; sin embargo, el tratamiento disminuye el riesgo de transmisión hacia otros animales y humanos. De forma general, los tratamientos tópicos suelen ser menos efectivos en gatos debido a la limitada penetración de los fármacos a través del pelaje, la baja tolerancia al tratamiento y la presencia de lesiones pequeñas difíciles de detectar (Frymus et al., 2013; Moriello et al., 2017; Hobi et al., 2024; Bond et al., 2020; Bond, 2010).

Actualmente, el itraconazol constituye la primera línea de tratamiento sistémico, ya que presenta mejor eficacia y tolerancia en comparación con otros fármacos como ketoconazol o griseofulvina. Asimismo, el control ambiental es fundamental para eliminar los agentes infecciosos del hogar. El aspirado y la limpieza mecánica deben realizarse de manera constante hasta eliminar restos de pelo y material contaminado. El uso de desinfectantes comunes, como el hipoclorito de sodio, también puede considerarse como medida complementaria según cada caso clínico (Frymus et al., 2013; Moriello et al., 2017; Hobi et al., 2024; Bond et al., 2020; Bond, 2010). 

Referencias

  • Bond R. Superficial veterinary mycoses. Clin Dermatol. 2010;28(2):226-236. 

  • Bond R, Morris DO, Guillot J, Bensignor EJ, Robson D, Mason KV, Kano R, Hill PB. Biology, diagnosis and treatment of Malassezia dermatitis in dogs and cats: Clinical Consensus Guidelines of the World Association for Veterinary Dermatology. Vet Dermatol. 2020;31(1):28-74.e4. 

  • Frymus T, Gruffydd-Jones T, Pennisi MG, Addie D, Belák S, Boucraut-Baralon C, Egberink H, Hartmann K, Hosie MJ, Lloret A, Lutz H, Marsilio F, Möstl K, Radford AD, Thiry E, Truyen U, Horzinek MC. Dermatophytosis in cats: ABCD guidelines on prevention and management. J Feline Med Surg. 2013;15(7):598-604. 

  • Hobi S, Bęczkowski PM, Mueller R, Tse M, Barrs VR. Malassezia dermatitis in dogs and cats. Vet J. 2024; 304:106084. 

  • Moriello KA, Coyner K, Paterson S, Mignon B. Diagnosis and treatment of dermatophytosis in dogs and cats: Clinical Consensus Guidelines of the World Association for Veterinary Dermatology. Vet Dermatol. 2017;28(3):266-e68. 

  • Piorunek M, Kubisiak-Rzepczyk H, Dańczak-Pazdrowska A, Trafas T, Walkowiak J. Superficial zoonotic mycoses in humans associated with cats. J Fungi (Basel). 2024;10(4):244. 

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