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MVZ Luis Arturo García Domínguez

MVZ Beatriz Figueroa Andrade

Clínica Veterinaria TRIACA-VET. León, Gto.

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Olfato Canino

Introducción

 

El sentido del olfato de todos los mamíferos conserva ciertas similitudes en la cavidad nasal, tales como su localización y asociación con las vías respiratorias superiores 5. El aparato respiratorio incluye los pasajes que conducen, controlan, modifican y sacan utilidad al aire a medida que éste pasa desde los ollares hasta los alveolos pulmonares. Además de la conducción y el intercambio gaseoso, estos órganos también están involucrados en la olfacción 8. Concretamente en este texto vamos a centrarnos en el sentido del olfato.

 

Existen diferencias muy grandes en el tamaño relativo de las estructuras olfatorias y en la capacidad para detectar olores entre las especies. Animales muy sensibles, como los perros, se denominan macrosmáticos mientras que animales que detectan olores, pero son mucho menos sensibles, como algunas especies de aves, se llaman microsmáticos. Algunos animales, como los mamíferos marinos carecen por completo de un aparato olfatorio, no pueden oler y se les denomina anósmicos 1. 

 

El sentido del olfato es sumamente importante para la adaptación del animal a su medio ambiente, y presenta varias funciones:

 

Es fundamental para la percepción de algunos sabores.

Participa en la comunicación entre animales de la misma y de diferente especie, teniendo un papel en la regulación de la reproducción y del comportamiento social de numerosas especies de mamíferos.

La repulsión hacia ciertos olores desagradables permite evitar, en algunos casos, la ingestión de sustancias potencialmente venenosas 1.

 

CONTENIDO

  • Anatomía

Los perros presentan un desarrollo anatómico de su nariz que favorece su capacidad olfativa 7. La cavidad nasal del canino se divide por el tabique nasal en dos vías respiratorias bilateralmente simétricas, cada uno compuesto de tres principales regiones anatómicas: vestíbulo nasal, respiratorio y olfativo. El vestíbulo nasal es la parte más rostral de la fosa nasal, caudalmente la región respiratoria consta de la concha o cornetes nasal ventral y dorsal lo cuales ramifican caudalmente. Caudal a la región respiratoria esta la parte olfativa de la nariz, donde los cornetes etmoidales, proporcionan una gran superficie para la transferencia de olores 2. Los cornetes separan el aire en dos corrientes, gran parte los atraviesa hacia la laringe prosiguiendo a la tráquea y llegar a los bronquios, otro volumen se desvía hacia arriba con destino a la zona olfatoria 7. 

 

Se sabe que la conformación del hocico del perro influye muy directamente sobre el sentido del olfato. En los braquicéfalos (bull dog, pugs) los cráneos son relativamente iguales en largo y ancho, dando un aspecto redondeado, crea un obstáculo para la circulación de aire, en los dolicocéfalos (lebreles) hay un predominio del largo al ancho, tanto en el cráneo como en el hocico, la longitud del testuz disminuye el paso de moléculas odoríferas. En cambio en los mesocéfalos (pastor alemán, border collie), el olfato es más optimo ya que sus dimensiones son intermedias entre los dos anteriores 7.

 

  • Membrana olfativa

Las especies macrosmáticas (con buen olfato), como el perro tienen una extensa membrana mucosaolfatoria. Esta se encuentra en la porción caudodorsal, de la nariz, en el pastor alemán por ejemplo esta membrana cubre un área de 150 cm2, en el caso del humano de 2 a 10 cm2 y presenta más de 200 y 300 millones de receptores. Los perros de caza son capaces de mantener un flujo cargado con olor sobre una mucosa olfatoria aun mientras estén expulsando aire 7,8. 

 

El epitelio o membrana olfativa esté constituido de tres capas principales de células: las células de soporte o sostén, posteriormente se encuentran las células olfatorias, que son derivadas del sistema nervioso central y poseen en el extremo mucoso pelos olfatorios (o cilios) que se proyectan hacia el moco que recubre la superficie interna de la cavidad nasal; son las receptoras de las sustancias odorífera y responsables de la transmisión del estímulo, ya que tienen la función de aislar eléctricamente las neuronas. Estos cilios o filamentos llegan a la superficie de la mucosa nasal y se encuentran cubiertos por una delgada capa líquida segregadas por las glándulas de Bowman. Los perros contienen mayor número de cilios por célula que el humano (100 a 150 y el humano 6 u 8) a mayor número de cilios mayor posibilidad de captar moléculas odoríferas. Finalmente se encuentran también las células basales que son las que tienen la capacidad de diferenciarse a células olfatorias. 1,5,7. 

 

El bulbo olfatorio denominado también I par craneal aunque parece un nervio, actualmente se sabe que es una porción de tejido cerebral que posee una dilatación bulbosa en su extremo, se encuentra sobre la lámina cribosa (separa la cavidad nasal de la cavidad cerebral) 1,4. El bulbo olfatorio es de mayor tamaño en los perros que en los humanos 7.

 

La información olfativa se transmite al núcleo amigdaliano y la corteza olfativa primaria. Otras vías para procesar la información olfativa comprenden el tálamo, el hipotálamo la corteza entorrina y el hipocampo 4.

 

  • Fisiología

Los perros utilizan el olfateo para maximizar la detección de olores, es en realidad una alteración del patrón de respiración normal, donde consta de una serie de inhalaciones y exhalaciones cortas y rápidas, aumenta la entrada de aire de manera considerable. Un hueso subetmoidal que se encuentra debajo de los huesos etmoturbinados de la cavidad nasal hace que entre el aire inhalado en esta región y cuando hay una exhalación evita q salga el aire con olor inhalado 1. 

 

Las moléculas deben ser volátiles, ya que son las únicas que pueden inhalarse por las fosas nasales. Además las sustancias deben ser, al menos, ligeramente hidrosolubles para atravesar la barrera acuosa del moco que recubre a la membrana olfativa y deben ser ligeramente liposolubles porque los constituyentes lipídicos de la membrana del cilio, repelen de los receptores proteicos de la membrana las sustancias olorosas no liposolubles 1. 

 

En el campo de la bioquímica se especula que la generación del impulso nervioso como respuesta a una molécula capaz de producir un aroma es el resultado de una variación de voltaje en la membrana celular, originado por una alteración en los niveles de monofosfato de adenosina cíclico o inositol trifosfato, proceso químico y eléctrico bien conocido que permite postular tres mecanismos hipotéticos mediante los cuales se puede llevar a cabo la traducción del mensaje olfativo: 

por la apertura directa de los canales iónicos al contacto con la molécula del olor,  por la alteración de la fluidez de la membrana al interactuar los receptores con los aromas, y  por una transmisión indirecta del olor, a través de proteínas receptoras ligadas a rutas, dependiente de segundos mensajeros 5.

 

Por lo tanto el proceso de olfacción se puede explicar de forma más concisa comenzando con el contacto de las sustancias odoríferas con la membrana olfativa donde se difunden por el moco para ponerse en contacto con los cilios de las células olfativas que son los encargados de reaccionar frente a los olores del ambiente que estimulan a las células olfatorias. Al ponerse en contacto se unen a un receptor de membrana proteico que atraviesa siete veces la membrana citoplasmática. La sustancia odorífera se une a la porción del receptor que se dobla hacia el exterior. Dicho receptor en su parte interna tiene acoplada una proteína G, compuesta por tres subunidades. Al unirse la sustancia provoca una cambio conformacional que lleva al desprendimiento de la subunidad alfa que activa a una enzima, la adenilato ciclasa, que está unida al interior de la membrana ciliar, la cual convierte a varias moléculas de adenosín trifosfato en adenosín monofosfato cíclico (AMPc). El AMPc activa un canal de Na+ que permite el ingreso del Na+ extracelular hacia el interior de la célula, los cuales hacen más positivo el interior, excitan a la célula y generan el potencial de acción1.

 

La lámina cribosa posee perforaciones a través de los cuales pasan los axones provenientes de la membrana olfativa. Estos axones terminan en estructuras llamadas glomérulos donde realizan sinapsis con las dendritas de las células mitrales o de las células en penacho, los cuales envían sus axones hacia el sistema nervioso central a través del haz olfatorio 1. Es interesante saber que el sentido del olfato es el único lugar donde el sistema nervioso central está directamente expuesto al ambiente 6.

 

  • Haz olfatorio

El haz olfatorio en el cerebro se divide en:

 

El área olfatoria medial que es la más antigua. Esta área tiene que ver con las respuestas más primitivas frente a los olores como son la salivación y el lamido.

El área olfatoria lateral es la más moderna, desde el punto de vista evolutivo, teniendo función en el aprendizaje frente a diversos olores.

Una vía más reciente, observada en primates y en el humano se ha descrito en los últimos años. Esta área se cree que contribuye al análisis consciente del olor 1.

  • Órgano vomeronasal

Los perros tienen una capacidad olfatoria por medio de un órgano que los humanos no tenemos, este órgano consiste en una estructura par con forma de saco ciego localizada en la porción anterior del septo nasal, arriba del techo de la boca y detrás de los incisivos superiores. Debido a su localización se cree que participa en la percepción de moléculas de gran tamaño no volátiles. Las células receptoras del órgano vomeronasal son similares a las del sistema olfatorio principal, con la excepción de la falta de procesos ciliares presentando microvellosidades hacia la zona mucosa. Los axones de las células receptoras se agrupan formando los nervios vomeronasales que se dirigen hacia el bulbo olfatorio accesorio o bulbo vomeronasal, el cual es una región diferenciada del bulbo olfatorio. La vía vomeronasal se proyecta a los núcleos mediales de la amígdala, donde hace sinapsis con neuronas que terminan en el área preóptica medial del hipotálamo. Actualmente, se cree que el órgano vomeronasal está relacionado con la percepción de feromonas, desempeñando funciones importantes en la regulación de la conducta sexual, en reconocer otros animales y gente, así como otras conductas sociales 1,3.

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Adicionalmente se ha sugerido que existe agonismo o antagonismo entre los olores y sus receptores en el epitelio olfativo; así, hay una competencia entre las combinaciones de aromas frente a los agonistas para activar un receptor neuronal, o entre agonistas y antagonistas para bloquear una neurona. La incapacidad de un agonista para fijarse en un sitio receptor y activar lo constituye uno de los mecanismos más efectivos para provocar una disminución en la percepción del olor; dicha reducción puede considerarse como supresión del olor 5, los perros poseen una enorme capacidad de discriminación odorífera incluso en olores extremadamente parecidos en su composición química 7.

 

CONCLUSIÓN 

El sistema olfativo en general, es de los mecanismos menos estudiados, probablemente por su localización y por su dificultad para reproducirse en un laboratorio. Como se ha descrito anteriormente la capacidad olfativa del perro es muy superior a la del hombre, son una especie que evolutivamente tiene un olfato muy desarrollado, por todas las distintas conformaciones anatómicas y fisiológicas que presentan. Los humanos hemos sacado provecho de este magnífico sentido ya que actualmente existen perros que se utilizan para la detección de; animales silvestres, alimentos ilegales (frutas, semillas, vegetales), explosivos y drogas en puertos marítimos, aeropuertos, pasos fronterizo y centros internacionales de correspondencia, otros usos son el rescate de sobrevivientes y cadáveres en catástrofes o en detección de cáncer de vejiga, próstata, así como el de mama y pulmón en etapas tempranas, por mencionar algunos. Por lo tanto es importante continuar investigando sobre olfato para así tener mayor comprensión de los usos y beneficios que éste nos pueda aportar a la humanidad.

Bibliografía:

 

  1. Bianchi P. Carolina, Fisiología de los sentidos químicos: gusto y olfato, 2011 Facultad de Ciencias Veterinarias UNCPBA, Buenos Aires Argentina.

  2. Brent A. Craven, A fundamental study of the anatomy, aerodynamics, and transport phenomena of canine olfaction, Agosto 2008, Submitted in Partial Fulfillment of the Requirements for the Degree of Doctor of Philosophy.

  3. Correa E. Julio, The Dog’s Sense of Smell, Reviewed June 2011, Alabama A&M University and Auburn University.

  4. Ettinger S.J., Feldman E.C. Tratado de Medicina interna veterinaria. Enfermedades del perro y el gato, 2007 Madrid, Elsevier, 6ª Edic.

  5. García B. Óscar, Guzmán H. Yesica, Mendoza L. Remedios, Muñoz M. Omar, Sánchez C. Samuel, El Fascinante mundo de los olores, Enero-Abril de 2010, Revista de divulgación científica y tecnológica de la universidad veracruzana, Volumen XXIII, Número 1.

  6. Gutiérrez F. Karina, Herrera R. Marisol, Lobato T. Carlos, Méndez B. Enrique, Saavedra M. Octavio, El sistema olfatorio: el sentido de los olores, Mayo-Agosto de 2012, Revista de divulgación científica y tecnológica de la universidad veracruzana, Volumen XXV, Número 2.

  7. Rodríguez C. David, Olfato canino nociones básicas para el trabajo con perros, octubre 2009, Red vet (revista electrónica de veterinaria).

  8. Slatter Douglas, Tratado de cirugía en pequeños animales, 2006, Argentina, tercera edición, editorial Intermédica, Volúmen 2, pags: 897, 898, 900,902.

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