Introduccion 

Mover dientes” parece ser bastante fácil. Un decano de la especialidad de Ortodoncia, de la Unidad de Posgrados de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Dr. Adolfo Unda Manterola decía: “Mover dientes, cualquiera lo puede hacer, por ejemplo, a golpes; pero mover los dientes con la fuerza adecuada, a la posición correcta y sin provocar secuelas, solo el ortodoncista”. En base a esta aseveración se realiza este artículo, con el fin de promover las bases del conocimiento que permita al médico veterinario comprender los fundamentos físicos, químicos y biológicos para que en el momento que decida realizar un tratamiento de ortodoncia, tenga las bases que le permitan llevar el tratamiento al éxito. 

Ortodoncia 

Es un área de la odontología en donde la ciencia se aplica en su máxima expresión desde varias vertientes tanto mecánicas, físico-químicas, fisiológicas y biológicas. La diversidad de factores que interactúan en un tratamiento ortodóntico hacen que esta especialidad se denomine como la “espuma” de la odontología. En ortodoncia se requiere de una apertura completa del médico a una visión donde la biomecánica bidimensional se aplica tridimensionalmente a la función mandibular en relación al cráneo. El conocimiento de esta interacción en la aplicación de fuerzas bidimensionales tanto pasivas (funcionales), y activas (resortes, ligas, tornillos, etc.), que generan una resultante tridimensional de la posición mandibular en relación a la oclusión y de las dos articulaciones temporomandibulares en los planos antero-posterior, latero-lateral y supero-inferior. Aunado a esto y en completo sinergismo con la biomecánica se encuentra la respuesta inflamatoria controlada que provoca el fenómeno de resorción y aposición ósea que permite el movimiento dental y cráneo-mandibulo-facial. El manejo de todos estos conocimientos es el fundamento para el éxito del tratamiento ortodóntico. Todo este tipo de situaciones, hace que ortodoncia se convierta en una especialidad fascinante, pero a la vez muy difícil ya que un tratamiento mal planeado o mal ejecutado puede traer consecuencias graves en la oclusión y vida del paciente. Un ejemplo de las secuelas que puede provocar el mal manejo de las fuerzas utilizadas es la resorción radicular que implica que las raíces dentales se remodelen y queden más cortas, y por lo tanto crear movilidad dentaria e inclusive la pérdida del diente. En medicina veterinaria esta verdad se aplica con el mismo rigor que en odontología de humanos, aunque los tratamientos de ortodoncia en animales tienen que ser de corto tiempo, no tan complicados y siempre buscando el bienestar del paciente. Según la Asociación Americana de Ortodoncia define la ortodoncia y la ortopedia dentofacial en humanos, como la rama de la odontología que se encarga de la supervisión, el control, y la corrección de las estructuras dentofaciales maduras o en crecimiento, así como de las alteraciones que requieren el movimiento de dientes y de la rectificación de relaciones anormales y malformaciones de estructuras relacionadas mediante el ajuste de la relación entre los dientes, adyacentes o no, y los huesos faciales por medio de la aplicación de fuerzas y/o la estimulación y redirección de las fuerzas funcionales que actúan en el complejo cráneofacial. 

 Esta definición se debería aplicar también a los animales de compañía, pero no se adapta del todo a la realidad de odontología veterinaria ya que el principal objetivo que busca la ortodoncia en animales es la de mejorar las condiciones de vida del paciente para proporcionarle bienestar a corto plazo. 

Un factor que en el área de ortodoncia de odontología veterinaria es muy importante es el carácter zootécnico de las razas de perros y gatos. Con el desarrollo de la ortodoncia veterinaria, ha surgido el tema de la legalidad de las correcciones ortodónticas en animales de exposición. Las normas referentes a la modificación corporal de un perro con fines estéticos son variables. En Estados Unidos y varios países incluyendo México, los principios éticos de las diversas asociaciones determinan que no es ético realizar intervenciones ortodónticas en animales fuera del estándar de raza, con el propósito de modificar una alteración genética que permita que el animal quede dentro de los parámetros establecidos en los estándares de la raza, y si la corrección de este tipo de problemas es necesaria para conservar la salud o el bienestar del animal, se recomienda castrarlo. Las reglas del Kennel Club Americano establecen que alterar el aspecto de un perro con el fin de corregir una anomalía es causa de descalificación de ese animal. En algunos países de Europa no existen este tipo de reglas, aunque tienen sistemas de regulación que permiten registrar a un espécimen dentro del círculo de exposiciones. Desde el punto de vista zootécnico, es imprescindible mantener los estándares de raza, aunque desde el punto de vista médico se sabe que algunas razas presentan problemas serios funcionales por su conformación cráneo facial. Por lo tanto, en la canofília y principalmente en perros es muy importante conocer la etiología de las alteraciones de maloclusión ya que de esto depende el que un perro sea aceptado o descalificado en los concursos de belleza, e inclusive se puede decidir el castrar a un animal con un problema de maloclusión por determinar que es un riesgo para mantener las especificaciones de una raza. 

Es importante mencionar que la etiología de los problemas de maloclusión pueden ser genéticos, congénitos o adquiridos. Ante estas tres posibilidades es fundamental que las personas que se dedican a la calificación de las especificaciones de razas se preparen en determinar cuál es la causa de una maloclusión para determinar un fallo tan importante para el criador y para el espécimen. 

Los mecanismos genéticos específicos que determinan las mal oclusiones en perros son desconocidos, no obstante, lo más probable es que se trate de un mecanismo poligénico, lo que puede explicar porque no todos los hermanos de generaciones sucesivas, presentan mal mordida, o el mismo grado de mal oclusión. Con el mecanismo poligénico, la gravedad de los signos clínicos van ligados al número de genes “defectuosos”. Si tomásemos en cuenta el realizar estudios craneofaciales, lo más probable es que las mal oclusiones esqueletales fuesen hereditarias, a menos que se identificara alguna influencia medio ambiental del desarrollo como es el caso de traumatismos, enfermedades metabólicas, enfermedades hormonales, etc. Consecuentemente a estos conceptos, el abordaje más correcto podría ser que, las mal oclusiones esqueletales en el perro se deben considerar hereditarias a menos que se pueda identificar de forma fiable una causa del desarrollo, y que las mal oclusiones puramente dentales en el perro, aunque se sepa que existe una predisposición racial o familiar, deben tener el beneficio de la duda y no considerarse hereditarias. 

Con estos preceptos se puede evitar la propagación de alteraciones hereditarias a la vez que se limita la pérdida del potencial genético de la raza. Lo que es claro, es que un perro con problemas de maloclusión hereditario sea descalificado porque no cumple con los estándares establecidos para una raza determinada y esto no es negociable. Pero lo que es importante también es que un problema de maloclusión como una mordida cruzada anterior pueda deberse a causas funcionales o de hábitos, lo cual obviamente no debe provocar la descalificación del animal. Finalmente, para este tema tan difícil de tratar, es extremamente importante no fomentar el tratamiento ortodóntico en animales que se presentan en exposiciones de belleza y con problemas genéticos de maloclusión, por el hecho de fomentar la cría de animales fenotípicamente anormales a las especificaciones de cada raza. 

 La ortodoncia se puede dividir en: 

  • Ortodoncia preventiva 

  • Ortodoncia interceptiva 

  • Ortodoncia correctiva 

Ortodoncia preventiva, que como su nombre lo dice, previene el problema de maloclusión antes de que se presente como es el caso de la extracción de los caninos deciduos antes de que provoquen la mesialización de los caninos permanentes. 

La ortodoncia interceptiva es cuando por ejemplo se observa que los caninos inferiores empiezan a erupcionar lingualmente y se coloca un plano inclinado con fuerzas pasivas funcionales para guiar su erupción. 

Finalmente, la ortodoncia correctiva es cuando se utilizan fuerzas activas para realizar un tratamiento que corrige un problema que ya está presente con una oclusión imposible de tratar por medios funcionales y en donde los dientes terminaron su erupción (Figura1). 

Biomecánica en ortodoncia

Los principios biomecánicos son fundamentales para el que quiere realizar un trata-miento de ortodoncia en medicina veterinaria ya que con lleva entender los principios de la mecánica, área de la física, los cuales al aplicarse en los tejidos vivos genera una respuesta inflamatoria controlada. La base del tratamiento ortodóntico consiste en la aplicación clínica de los conceptos biomecánicos. El término biomecánica se refiere a la parte de la mecánica que estudia los movimientos en relación con los sistemas biológicos. Los principios biomecánicos explican el mecanismo de acción de los apa-ratos ortodónticos y del sistema de fuerzas utilizadas para los movimientos dentales y maxilo-mandibulares. El uso del sentido común de estos conceptos puede ser de be-neficio para lograr tratamientos más predecibles, estables y eficientes. La mecánica en ortodoncia describe los efectos de las fuerzas sobre los cuerpos (dientes y huesos). La mecánica en ortodoncia la dividimos en tres áreas principales: 

  1. Estática que describe los efectos de las fuerzas sobre los cuerpos en reposo (re-lativo)

  2. Cinética que describe el comportamiento de los cuerpos que sufren fuerzas o ve-locidades cambiantes ya sea en aceleración o desaceleración (presión o tensión)

  3. Resistencia de los materiales que describe la relación que existe entre la fuer-za y la tensión entre estos mismos, permitiéndonos seleccionar los materiales más idóneos para ejercer una fuerza.

Los principios de la mecánica y del diseño estático son universales para todos los apa-ratos ortodónticos ya sea en seres humanos o animales como los perros y gatos, y no cambian con el tiempo. Cuando se comprenden los principios físicos de la aparato-logía ortodóntica, entonces es posible tener el conocimiento necesario para construir y colocar un aparato determinado en cualquier especie. Quien llegue a comprender como funcionan estos principios de la física, podrá diseñar, seleccionar y usar aparatos ortodónticos de una manera más provechosa en beneficio del paciente. Todos los apa-ratos de ortodoncia utilizan fuerzas ya sean pasivas o activas y sin ellas la ortodoncia no existiría razón por la cual debemos repasar las leyes fundamentales de la mecánica presentadas por Newton en 1686.

1ª Ley de Newton: 

Un cuerpo continúa en estado de reposo o en movimiento uniforme en línea recta (cuerpo en equilibrio), a menos que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas que se ejerzan sobre él. La mal posición dentaria no puede resolverse jamás de forma espontánea, razón por la cual se deberán aplicar fuerzas para su movimiento. 

En ortodoncia podemos afirmar que los dientes tienden a permanecer casi en reposo, a menos que sobre ellos se aplique una fuerza que produzca su desplazamiento. 

En el espacio en donde no existen moléculas que puedan friccionar a un cuerpo en movimiento, se puede dar un movimiento lineal uniforme y se cumple la primera ley de Newton 

2ª Ley de Newton: 

La aceleración de un cuerpo (cambio de velocidad en relación al tiempo), es proporcional a la fuerza que lo produce y es inversamente proporcional a la masa del cuerpo. 

En ortodoncia podemos aplicar diversas fuerzas con diferentes intensidades, todo esto dependiendo del diente o grupo de dientes que deseamos mover. Dicho de otra manera, podemos afirmar que el diente se mueve en el sentido de la fuerza aplicada y cuanto mayor es el volumen radicular del elemento dentario, mayor deberá ser la fuerza utilizada para producir su movimiento fisiológico. 

Se requiere una fuerza de mayor intensidad para acelerar un cuerpo de mayor masa. La motocicleta requiere de menor cantidad de energía para acelerarla comparativamente al tráiler que requiere de mayor intensidad de energía para acelerarlo. 

3ª Ley de Newton: 

Con cada acción o fuerza se produce una reacción de la misma magnitud pero en dirección opuesta. 

En ortodoncia está reacción puede ser de beneficio o perjudicial para el tratamiento que se realiza. Un fundamento en ortodoncia es el de minimizar o eliminar el número de efectos secundarios indeseables o efectos colaterales del tratamiento y para ello, estos efectos secundarios solo pueden evitarse si son identificados. 

 La fuerza con la que sale el combustible quemado por la parte posterior de un cohete (acción), provoca y permite que la nave sea empujada o lanzada hacia la zona anterior o de frente (reacción). 

Los aparatos de ortodoncia se diseñan para una función específica lo cual requiere de un diagnóstico exacto que define el plan de tratamiento más correcto. Estos aparatos ejercen fuerzas y momentos que actúan sobre células y tejidos específicos que dan apoyo a los dientes y al tejido óseo. Los efectos secundarios que producen estas fuerzas durante los movimientos dentales deben reconocerse y manejarse con sumo cuidado. Y finalmente, uno de los factores más importantes que tenemos que tener en cuenta en el tratamiento de ortodoncia en una mascota es la cooperación del propietario o encargado del animal para lograr con la mayor eficacia y eficiencia posibles las metas trazadas del tratamiento ortodóntico establecido. 

El término de fuerza en ortodoncia se define como la acción ejercida por un cuerpo (alambre, resorte, elástico, tornillo, etc.), sobre otro cuerpo (diente, hueso, paladar, etc.). La fuerza se expresa en masa por aceleración y es un vector que presenta: 

  1. Intensidad medida en gramos 

  2. Dirección la cual puede ser recta o en ángulo. El ángulo está comprendido entre la recta y un eje de referencia 

  3. Módulo el cual es el sentido de la fuerza 

Una fuerza también se define como un vector con una magnitud y una dirección. Las unidades con las que se mide la fuerza está dada en Newtons (N), pero sin embargo en ortodoncia las medimos en gramos (gr). El factor para la conversión de gramos a Newtons es 1 gr = 0.00981 N, ó bien, 1 N = 101.937 gr. En ortodoncia medimos la fuerza de los elásticos, alambres u otros aditamentos como tornillos, etc., con un tensiómetro el cual presenta terminales bilateralmente para colocar ya sea los elásticos o cualquier aditamento con el fin de que en el momento en que se activan, se pueda medir la fuerza o intensidad de la fuerza la cual se mide a través de unas líneas que en una de las puntas tiene el instrumento. 

Instrumentos para medir la fuerza en ortodoncia. 

Observe las puntas de trabajo en la foto izquierda en donde una de las puntas tiene un doblez para introducir un elástico o alambre midinedo la tensión, y la otra punta tiene un aditamento el cual recibe la carga de cualquier aditamento midiendo la presión. 

La punta de la presión tiene las líneas que miden la intensidad de la fuerza ya sea de tensión o presión. 

Un vector se define gráficamente con una flecha cuyo cuerpo indica la dirección de la fuerza que en ortodoncia implica hacia donde queremos mover el o los dientes, es decir hacia vestibular, o lingual, o mesial, o palatino, etc., etc., y también define su línea de acción, esto es, desde donde se aplica o por donde se logra esa fuerza. La punta de la flecha nos indica también el sentido de la fuerza, es decir, desde donde se aplica y hacia dónde se dirige como por ejemplos, de mesial hacia distal, o de vestibular hacia lingual, o desde distal hacia mesial, etc., etc. El vector o flecha también nos puede mostrar la magnitud de la fuerza la cual es proporcional a la longitud del cuerpo de la flecha, en donde el punto de aplicación de la fuerza se indica por el origen o cola de la flecha. 

En ortodoncia lo que nos importa medir es el movimiento de los dientes en base a la fuerza aplicada razón por la cual, la fuerza aplicada a uno o varios dientes y la distancia en la que se mueve o se mueven, son unidades de medida muy importantes por saber. Como ya habíamos definido, la fuerza es la acción de un cuerpo que puede ser un alambre ó un área de contacto de acrílico, sobre otro cuerpo el cual pueden ser uno o varios dientes, en donde el primer cuerpo (alambre, acrílico) tiende a cambiar la forma de movimiento del segundo cuerpo (diente) debido a un empuje (presión) o a una tracción (tensión). La combinación de estas dos unidades nos proporciona una medida en donde se combina la fuerza ejercida por unidad de superficie de las raíces de los dientes inmersas en el tejido óseo, lo cual nos arroja la medida de gramos por milímetro cuadrado (gr x mm2). 

Ortodoncia Veterinaria: 

Principios básicos del movimiento óseo dental 

Palabras Clave:  > Ortodoncia veterinaria > Movimiento dental > Principios básicos en ortodoncia 

 CD MVZ Esp. O y PBF Gustavo Garrido Mendoza 

Director de Clínica de Especialidad en Odontología Veterinaria (CEOVE) 

odontologiaveterinaria@gmail.com 

www.odontologiaveterinariamexico.com 

Resumen

 Ortodoncia es un área de la odontología en donde la ciencia se aplica en su máxima expresión desde varias vertientes tanto mecánicas, físico-químicas, fisiológicas y biológicas. La diversidad de factores que interactúan en un tratamiento ortodóntico hacen que esta especialidad se denomine como la “espuma” de la odontología. En ortodoncia se requiere de una apertura completa del médico a una visión donde la biomecánica bidimensional se aplica tridimensionalmente a la función mandibular en relación al cráneo. El conocimiento de esta interacción en la aplicación de fuerzas bidimensionales tanto pasivas (funcionales), y activas (resortes, ligas, tornillos, etc.), que generan una resultante tridimensional de la posición mandibular en relación a la oclusión y de las dos articulaciones temporomandibulares en los planos antero-posterior, latero-lateral y supero-inferior. Aunado a esto y en completo sinergismo con la biomecánica se encuentra la respuesta inflamatoria controlada que provoca el fenómeno de resorción y aposición ósea que permite el movimiento dental y cráneo-mandibulo-facial. El manejo de todos estos conocimientos es el fundamento para el éxito del tratamiento ortodóntico. 
WORDS KEY: Veterinary orthodontics > Dental movement > Basic principles in orthodontics 

 Abstract 

 Orthodontics is an area of dentistry where science is applied at its best from several both mechanical, physical-chemical, physiological and biological aspects. The variety of factors that interact in orthodontic treatment make this specialty is named as the “foam” of dentistry. In orthodontics it requires a complete opening of the physician to a vision where the two-dimensional three-dimensional biomechanics applied to the mandibular function in relation to the skull. Knowledge of this interaction in implementing both passive dimensional force (functional) and active (springs, rubber bands, screws, etc.) that generate a three-dimensional mandibular resulting position relative to the occlusion and both temporomandibular joints in the anteroposterior, lateral-lateral and superior-inferior planes. In addition to this and in full synergy with biomechanics it is controlled inflammatory response that causes the phenomenon of resorption and bone apposition allowing tooth movement and skull-mandibulo-facial. Handling all this knowledge is the foundation for the success of orthodontic treatment. 

Del lado izquierdo representa movimientos de primer orden. Al centro representa los movimientos de segundo orden. Del lado derecho representa los movimientos de tercer orden. 

 Por otra parte, hay una tendencia a la reacción excesiva luego de la aplicación de fuerzas ortodónticas; una vez comenzada la resorción ósea, esta tiende a continuar hasta 10 o 12 días aun cuando no se ejerza presión. 

Cuando se produce la hialinización y la resorción basal, se retrasa inevitablemente el movimiento dental. Esto se debe en primer lugar a una demora en el estímulo para la diferenciación de las células en los espacios medulares, y en segundo lugar a que hay que eliminar un considerable espesor de hueso de la parte interior antes de que el diente pueda moverse. En el lado de tensión de la superficie dentaria, la tracción ligamentosa produce también una remodelación de los haces de fibras colágenas, pero asociado con el depósito de hueso en la pared del alvéolo; se requiere la presencia de osteoblastos en el lado sometido a tensión para formar nuevo tejido óseo y para remodelar las zonas resorbidas en el lado de la presión. Como precursor de la formación ósea hay un aumento en el número de fibroblastos y osteoblastos, lo que ocurre por división celular mitótica. Poco después de iniciada la proliferación se deposita tejido osteoide sobre el lado de tensión. Los dientes se encuentran rodeados por los alvéolos, los cuales constituyen el hueso de soporte de los mismos. 

El acoplamiento entre la formación y resorción ósea, inducido por la aplicación de fuerzas ortodónticas, permitirá el desplazamiento dentario. Sin embargo, existen factores que modifican la reacción biológica tales como, las características estructurales del hueso alveolar y fibras periodontales, la forma y morfología de los dientes y factores de tipo mecánico, tales como la intensidad, dirección y duración de la fuerza. 

En un adulto el hueso alveolar tiene diferente densidad según la zona peridentaria y la localización intramaxilar. Los estudios histológicos realizados por Reitan en 1964, demuestran amplios espacios medulares en la región apical del lado lingual de los dientes. Las paredes óseas de las regiones, marginal y media suelen ser más densas y con pocos espacios medulares, siendo en esta zona donde ocurren los cambios óseos cuando se inicia el movimiento dentario. Mientras menor sea la densidad ósea y existan mayor número de espacios medulares, más se facilita la resorción ósea. En la dentición adulta, las paredes óseas de los lados lingual y vestibular son más densas, mientras que la alveolar mesial y distal es más esponjosa y vascularizada, lo que favorecerá el movimiento dentario en una dirección mesial o distal, más que hacia vestibular o lingual. El hueso alveolar de los animales jóvenes, suele contener grandes espacios medulares, fisuras abiertas y canales, lo que favorecerá la formación de células resortivas durante el movimiento dentario y un mayor potencial de remodelamiento. Sin embargo, también en los especímenes jóvenes pueden existir variaciones individuales. 

Básicamente no hay grandes diferencias entre las reacciones tisulares observadas en la migración dental fisiológica y las registradas durante el desplazamiento ortodóntico de los dientes, empero, como los dientes se desplazan más rápidamente durante el tratamiento, las alteraciones tisulares generadas por las fuerzas ortodónticas son más marcadas y más vastas. 

La aplicación de una fuerza continua sobre la corona del diente lleva a un desplazamiento dental dentro del alvéolo que inicialmente se caracteriza por la reducción del espesor de la membrana periodontal en particular en el área marginal. Después de aproximadamente 30 a 40 horas se diferencian osteoclastos a lo largo de la pared ósea en animales jóvenes. Si la duración del movimiento se divide en un periodo inicial y un periodo secundario, puede notarse una mayor resorción ósea directa en el periodo secundario cuando el tejido hialinizado (tejido con aspecto vítreo) ha desaparecido después de la resorción ósea indirecta. Todas las alteraciones permanentes dependen de la actividad celular. Cuando las condiciones son favorables aumenta la cantidad de células y estas se diferencian en osteoclastos y fibroblastos. 

El espesor del ligamento periodontal aumenta por la remoción de hueso realizada por los osteoclastos y la dirección de las fibras del ligamento periodontal se modifica, al igual que la disposición de la sustancia fundamental. Durante la fase crítica de la aplicación inicial de fuerza, la compresión en áreas limitadas del ligamento periodontal a menudo impide la circulación en los vasos sanguíneos y por lo tanto impide la diferenciación celular, lo que causa la degradación de las células y las estructuras vasculares, en vez de proliferación y diferenciación. 

Este fenómeno se revela en microscopía óptica con aspecto vítreo denominado hialinización. La hialinización es causada en parte por factores anatómicos y en parte por factores mecánicos y resulta prácticamente inevitable en el periodo inicial del desplazamiento dental en ortodoncia clínica. La hialinización representa un área necrótica estéril y por lo general limitada a 1 a 2 mm de diámetro. El proceso muestra tres estadios principales; degeneración, eliminación del tejido destruido y establecimiento de una nueva inserción dentaria. La degeneración comienza donde la presión es más alta y el estrechamiento del ligamento periodontal es más pronunciado. Esta presión frena el flujo de sangre en los vasos sanguíneos y trae como consecuencia la desintegración de la pared vascular y la degradación de los elementos de la sangre. En la zona hialinizada las células no pueden diferenciarse en osteoclastos y por ende no puede haber resorción ósea desde el ligamento periodontal. Posteriormente las áreas periféricas del tejido hialinizado son eliminadas por una invasión de células y vasos sanguíneos del ligamento periodontal adyacente sano. 

El material hialinizado es ingerido por la actividad fagocítica de los macrófagos. En este momento puede existir resorción de la superficie del cemento radicular lo cual es una situación no deseada. Cuando las fuerzas ortodónticas aplicadas a los dientes son mantenidas dentro de una gama óptima usada en la práctica ortodóntica, los osteocitos del hueso alveolar adyacente al ligamento periodontal hialinizado no revelan signos de degeneración o muerte celular con necrosis ósea. El restablecimiento de la inserción dental en áreas hialinizadas comienza con la síntesis de nuevos elementos tisulares inmediatamente después de la remoción del hueso adyacente y el ligamento periodontal degenerado. En el periodo secundario de movimiento dental, el ligamento periodontal está considerablemente ensanchado. Los osteoclastos actúan la superficie ósea en un área más amplia. Si la fuerza se mantiene dentro de los límites terapéuticos o se realiza una suave reactivación, la resorción ósea adicional es predominantemente directa. Cuando la aplicación de una fuerza es favorable se ve mayor cantidad de osteoclastos a lo largo de la superficie ósea y el movimiento dentario es rápido. Las fibras del ligamento periodontal se degradan en el lado de presión, de modo que solo aquellas partes de las fibras adyacentes a la superficie radicular son preservadas. La reorganización completa del sistema de fibras ocurre en toda la membrana periodontal. 

En el lado contrario de la raíz dental donde se ejerce presión, existe un fenómeno de tensión. La superficie de tensión presenta principalmente depósito de tejido óseo nuevo. Poco después de iniciada la proliferación tisular en el lado de tensión se deposita tejido osteoide. La formación de este nuevo osteoide depende en cierta medida de la forma y espesor de los haces de fibras del ligamento periodontal. El hueso nuevo se deposita hasta que el espesor del ligamento periodontal retorna a límites normales y se remodela simultáneamente el sistema fibrilar. Las fibras originales estiradas no se degradan en la misma medida que el lado de presión y el remodelado implica resorción y remplazo de colágeno, lo que lleva al alargamiento de las fibras periodontales. 

En las áreas de tensión se observa una vasodilatación importante en las áreas de tensión lo que implica que el sistema vascular se activa y contribuye a la reconstrucción de fibras. En esta área se identifican macrófagos cerca de los vasos junto con la infiltración vascular las cuales junto con otros leucocitos, proteínas y líquidos plasmáticos son capaces de producir y liberar factores que interactúan con células blanco en el ligamento periodontal y el hueso alveolar, lo que da comienzo a una respuesta inflamatoria aguda. Las reacciones que se producen donde el ligamento periodontal esta sobre estresado son los típicos esfuerzos del cuerpo para contra restar estímulos nocivos y reparar o remplazar tejido dañado. Junto con el depósito de tejido óseo sobre la superficie periodontal del lado de tensión, en la superficie esponjosa del hueso alveolar ocurre un proceso de resorción que tiende a conservar la dimensión del tejido óseo de sostén. Asimismo, durante la resorción del hueso alveolar en el lado de presión, el mantenimiento del espesor de la lámina alveolar es asegurada por aposición en la superficie esponjosa. Estos procesos son mediados por las células del endostio que revisten todas las superficies internas del hueso y los alvéolos dentales. 

La observación de que el movimiento ortodóntico de los dientes implica muchas reacciones de tipo inflamatorio es muy importante ya que están provocados como reacción a las fuerzas aplicadas en los tejidos de sostén de los dientes. El médico que práctica ortodoncia no debe sentirse incomodo por provocar estados inflamatorios durante el desplazamiento dental, pero si debe ser precavido para no causar resorciones radiculares o anquilosis por exceso en las fuerzas aplicadas en el tratamiento ortodóntico. 

 Tipos de movimiento dental 

Existen dos tipos de fuerzas que se aplican en los tratamientos ortodónticos; las fuerzas intermitentes y continuas. A su vez, estos dos tipos de fuerzas aplicadas pueden ser ligeras o intensas, es decir, suaves y fuertes. Los bracketts con el uso de arcos de alambres aplican fuerzas continuas ligeras sobre los dientes, aunque existe un límite en el tiempo en el que la fuerza aplicada disminuye por la nivelación del diente lo cual sucede entre 3 a 4 semanas. En ortodoncia clínica un movimiento dentario interrumpido puede tener ciertas ventajas, como, por ejemplo, a causa del aumento de la cantidad de células, el tejido osteoide se deposita en espacios medulares abiertos del lado de la presión y en otras áreas que no experimentan resorción directa. Durante el periodo de reposo en el lado de tensión se produce mineralización y reorganización gradual del tejido neoformado. Por esta razón los tejidos cuentan con mucho tiempo para la reorganización y la proliferación celular favorece las alteraciones hísticas adicionales cuando se reactiva el aparato. La fuerza intermitente ya sea ligera o pesada actúa por un periodo breve y es inducida principalmente por aparatos removibles que en un perro o gato se fijan ya que el animal no es capaz de mantenerlo en la boca, sino que contrariamente, prefiere y decide quitarse el aparato a como de lugar (razón por la cual se fija). La magnitud de la fuerza genera diferentes respuestas. 

Por lo general se considera que una fuerza leve aplicada sobre una distancia determinada, desplaza un diente más rápidamente y con menos lesiones para los tejidos de sostén que una fuerza intensa. Que una fuerza sea considerada leve o intensa depende del modo de aplicación y de la disposición mecánica de los dientes receptores. Una fuerza local destinada a desplazar un incisivo debe tener sólo una pequeña fracción de la magnitud de una fuerza destinada a desplazar un canino en un perro. Existen dos propósitos principales por los cuales es mejor aplicar fuerzas ligeras; aumentar la actividad celular sin producir una compresión tisular indebida y la otra que es producir menos molestias y menos dolor al paciente ya que las terminaciones nerviosas amielínicas persisten en el tejido hialinizado. La duración de la fuerza equivalente a la duración del tratamiento es considerada como un factor decisivo que la magnitud con respecto a las reacciones adversas de los tejidos sobre todo en tratamientos muy largos, razón por la cual es necesario realizar tratamientos cortos en perros y gatos. Los dientes se pueden mover de diferentes maneras y en diferentes direcciones. Con fines ilustrativos las fuerzas y los movimientos se analizan en términos de inclinación, extrusión, traslación en masa, intrusión y rotación. 

El movimiento de inclinación en un diente es el más común de los movimientos y ocasiona una concentración de presión en áreas limitadas. De este modo se forma un fulcro que aumenta el desplazamiento de la raíz en la dirección opuesta. Si el fulcro está situado en la porción coronaria radicular, el ápice radicular recibe torque y si el fulcro está situado en el tercio medio radicular las zonas de presión se ejercen del lado del movimiento en la zona cervical y del lado contrario al movimiento en la zona apical y las zonas de tensión se ejercen del lado del movimiento en la zona apical y del lado contrario del movimiento en la zona cervical. 

El movimiento de traslación de masa se obtiene estableciendo un par de fuerzas que actúen a lo largo de líneas paralelas y distribuyendo la fuerza por toda la superficie ósea alveolar. Este método de desplazamiento es útil, aunque difícil de lograr, y es favorable siempre que la magnitud de la fuerza no supere el límite fisiológico del diente tratado. El movimiento de rotación en un diente se realiza en torno de su eje mayor y la fuerza puede ser distribuida por todo el ligamento periodontal en lugar de serlo en una delgada franja vertical por lo que se pueden aplicar fuerzas mayores que en otros movimientos dentarios ya que no se ejercen presiones sobre los tejidos óseos contiguos. Desde el punto de vista histológico, el movimiento de rotación se considera un poco más complicado ya que la transformación tisular es más complicada. 

El movimiento de extrusión no produce idealmente áreas de compresión dentro del ligamento periodontal sino solo de tensión. Aun cuando pueden evitarse las áreas de compresión, las fuerzas intensas en este tipo de movimiento pueden ocasionar la extracción total del diente y por otra parte, las fuerzas muy leves mueven el diente junto con el hueso alveolar. La intrusión requiere de un cuidadoso control de la magnitud de las fuerzas. En este tipo de movimientos de intrusión se necesitan forzosamente fuerzas ligeras porque la fuerza se concentra en un área pequeña a nivel del ápice radicular. Este tipo de movimiento casi no se realiza de manera terapéutica en perros y gatos, aunque nunca debemos descartarlo. 

El movimiento dental con ortodóncia puede ser clasificado de la siguiente manera: 

1.- Inclinación 

a) Inclinación incontrolada 

b) Inclinación controlada 

2.- Traslación 

3.- Desplazamiento radicular 

4.- Rotación 

5.- Intrusión y extrusión 

1.- Inclinación 

Es el movimiento en el cual existe un mayor desplazamiento de la corona dental que de la raíz dental. El movimiento de inclinación a su vez puede ser clasificado según la localización del centro de rotación en movimiento de inclinación incontrolado y movimiento de inclinación controlado. 

a.) La inclinación incontrolada es un movimiento que se produce debido a que el centro de rotación se encuentra entre el centro de resistencia y el ápice del diente. Este tipo de movimiento es muy fácil de obtener por el ortodoncista, pero a menudo es completamente indeseable. 

Esta inclinación incontrolada es producida por la aplicación de fuerzas sobre la corona dental y el uso de arcos principales redondos más delgados o con braquets de slots más amplios, o contactos únicos con aparatos de acrílico o alambre en acrílico de placas. Otra forma de producir una inclinación no controlada o incontrolada es con el uso de cadenas elastoméricas o ligas para cerrar espacios o mover dientes. 

Cuando colocamos una cadena elastomérica desde el cuarto premolar superior en perros o tercer premolar superior en gatos hasta el canino superior para distalizar el canino ya sea con braquets y alambres redondos, o en muchos solo con braquets sin usar un arco guía de alambre, se provocará un movimiento de inclinación (Momento), de las coronas de los dientes involucrados hacia el espacio, mientras que las raíces tenderán a tener una inclinación más divergente. Esto se debe a que la fuerza es aplicada a nivel coronal lejos del centro de resistencia (Figura x). 

b.) La inclinación controlada es un movimiento que cualquier ortodoncista desea. Se obtiene mediante la aplicación de una fuerza para desplazar la corona y la aplicación de un Momento para controlar o mantener la posición del ápice radicular. 

Un buen ejemplo de esta inclinación son aquellos casos en donde se quiere retraer el sector anterior, es decir los incisivos superiores, sin la necesidad de mover el sector apical de los dientes. Esto se puede lograr con el uso de alambres rectangulares que al instante de entrar delicadamente en el slot del braquet, contrarrestan (torque) parte del Momento de rotación causado por la retracción dentaria (Figura x). 

Se observa una inclinación incontrolada en donde el ápice radicular y el borde incisal se mueven cada uno de manera contraria. El centro de rotación se encuentra en el tercio medio de la raíz en donde se pierde el control del movimiento provocando tanto un movimiento coronal hacia la zona palatina, un movimiento apical hacia la zona vestibular y una extrusión de la corona dental provocada por el mismo movimiento incontrolado (la línea verde indica el borde incisal del diente antes del movimiento. 

2.- La traslación 

Es uno de los movimientos más complicados en ortodoncia. Se le conoce también como movimiento en masa o en cuerpo y este ocurre cuando el ápice radicular y la corona dental son desplazados horizontalmente. Esto es posible siempre y cuando la línea de acción de la fuerza atraviese el centro de resistencia del diente. 

Este tipo de movimiento se puede obtener con la utilización de brazos de poder, los cuales permiten que la línea de acción de la fuerza pase directamente por el centro de resistencia. 

Como ya se mencionó anteriormente, la traslación es uno de los movimientos más difíciles de lograr en ortodoncia. Esto es debido a las características anatómicas que rodean a los dientes que hace más difícil la aplicación de una fuerza directamente a través del centro de resistencia de los dientes, por lo que una traslación pura es muy difícil de lograr. Sin embargo, en un alto porcentaje de los casos, cada vez que queremos mover en cuerpo una pieza dentaria, está no solamente se trasladará, sino que tenderá a rotar ligeramente en dirección a la fuerza ejercida, ya que dicha fuerza se encuentra distante al centro de resistencia del diente, y de esta manera, se produce una traslación y una rotación de la unidad dental (Figura x). 

 El cierre de espacios colocando la fuerza hacia la zona del punto de resistencia con aditamentos y no sobre los brackets, permite que se produzca un movimiento de traslación pura. Esto es debido a que la fuerza se aplica a nivel del centro de resistencia de los dientes involucrados. Si la fuerza se colocara sobre los brackets (colocar los elásticos dentro de los brazos de los brackets), se provocaría un movimiento de inclinación de los dientes involucrados. 

3.- El desplazamiento radicular 

Es un movimiento en el que se aplica un Momento y una fuerza para desplazar únicamente la raíz, mientras que la corona dental se mantiene sin desplazamiento. Es el movimiento de elección para producir cambios del eje longitudinal del diente sin alterar la posición del borde incisal. El desplazamiento radicular se usa generalmente para torquear incisivos, para corregir raíces de dientes posteriores inclinados a vestibular o palatino verticalizándolos. 

Del lado izquierdo, desplazamiento radicular vestibulo-palatino, o vestibulo-lingual, el cual no altera la posición incisal de la corona dental, se denomina TORQUE. La foto del lado derecho muestra el desplazamiento radicular o la verticalización mesio.distal de la raíz de un canino, lo cual se denomina TIPING. Este tipo de movimientos se usan poco en perros y gatos, pero a veces son importantes cuando en el movimiento de los dientes se pueda involucrar la invasión de la cavidad nasal por las raíces dentales o la salida de las raíces fuera de la cortical externa. 

4.- La rotación dental  

Es un movimiento que para realizarlo se requiere de una cupla o de fuerzas coplanares, las cuales producen un movimiento de rotación puro con respecto al eje longitudinal del diente visto desde oclusal o incisal. 

La cupla se define como dos fuerzas paralelas de igual magnitud, pero en sentidos opuestos. Este es el único sistema de fuerzas capaces de producir la rotación pura de un cuerpo alrededor del centro de resistencia. En este caso el diente se mantiene en su posición debido a que las fuerzas se anulan una a la otra, ya que ambas líneas de fuerza actúan a una misma distancia perpendicular al centro de resistencia dejando únicamente el Momento puro (rotación pura). 

Dos fuerzas iguales que actúan sobre el diente (flechas verdes), pero en dirección contraria (palatino o lingual y vestibular) y en sentido opuesto, tenderán a producir sobre el punto de resistencia (punto rojo), una rotación pura. 

Una cupla se define como dos fuerzas paralelas de igual magnitud, pero en sentidos opuestos (flechas verdes). Este es el único sistema de fuerzas capaces de producir la rotación pura de un cuerpo alrededor del centro de resistencia indicado con un punto rojo. 

5.- La intrusión y la extrusión 

Son movimientos dentales verticales sobre el eje longitudinal de los dientes. El movimiento de intrusión es uno de los más difíciles y es la introducción del diente o grupo de dientes hacia la zona apical de los mismos por medio de fuerzas verticales ejercidas por acción de un arco cuadrado o rectangular dentro de los slots de los braquets. El movimiento de extrusión es la salida de los dientes hacia la zona incisal u oclusal por medio del uso de arcos ya sea redondos, cuadrangulares o rectos. 

Las fuerzas tanto intrusivas como extrusivas que se desean ejemplificar en estas fotos sirven para permitir la correcta alineación de los dientes inter relacionados. El diente que se quiere intruir o extruir provoca fuerzas en dirección contraria en los dientes contiguos. 

Conclusiones 

Ortodoncia al igual que otras especialidades requiere de un fundamento de conocimientos que permita aplicar los elementos necesarios que habiliten mover adecuadamente los dientes y las estructuras involucradas en la oclusión del paciente. Este artículo permite entender cuáles son los principios biomecánicos, anatómicos, histológicos y fisiológicos implicados en el movimiento de los dientes en las estructuras óseas. Estas bases científicas permitirán al clínico diseñar un plan de tratamiento adecuado sabiendo de antemano donde y con que magnitud aplicar las fuerzas necesarias para el movimiento dental. 

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Para mayor información 
Asesoría y Talleres: 

CD MVZ Esp.O y PBF 

Gustavo Garrido Mendoza

 

Director de Clínica de Especialidad en Odontología Veterinaria (CEOVE)

 

odontologiaveterinaria@gmail.com 

odontologiaveterinariamexico.com 

Introduccion 

Mover dientes” parece ser bastante fácil. Un decano de la especialidad de Ortodoncia, de la Unidad de Posgrados de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Dr. Adolfo Unda Manterola decía: “Mover dientes, cualquiera lo puede hacer, por ejemplo, a golpes; pero mover los dientes con la fuerza adecuada, a la posición correcta y sin provocar secuelas, solo el ortodoncista”. En base a esta aseveración se realiza este artículo, con el fin de promover las bases del conocimiento que permita al médico veterinario comprender los fundamentos físicos, químicos y biológicos para que en el momento que decida realizar un tratamiento de ortodoncia, tenga las bases que le permitan llevar el tratamiento al éxito. 

Ortodoncia 

Es un área de la odontología en donde la ciencia se aplica en su máxima expresión desde varias vertientes tanto mecánicas, físico-químicas, fisiológicas y biológicas. La diversidad de factores que interactúan en un tratamiento ortodóntico hacen que esta especialidad se denomine como la “espuma” de la odontología. En ortodoncia se requiere de una apertura completa del médico a una visión donde la biomecánica bidimensional se aplica tridimensionalmente a la función mandibular en relación al cráneo. El conocimiento de esta interacción en la aplicación de fuerzas bidimensionales tanto pasivas (funcionales), y activas (resortes, ligas, tornillos, etc.), que generan una resultante tridimensional de la posición mandibular en relación a la oclusión y de las dos articulaciones temporomandibulares en los planos antero-posterior, latero-lateral y supero-inferior. Aunado a esto y en completo sinergismo con la biomecánica se encuentra la respuesta inflamatoria controlada que provoca el fenómeno de resorción y aposición ósea que permite el movimiento dental y cráneo-mandibulo-facial. El manejo de todos estos conocimientos es el fundamento para el éxito del tratamiento ortodóntico. Todo este tipo de situaciones, hace que ortodoncia se convierta en una especialidad fascinante, pero a la vez muy difícil ya que un tratamiento mal planeado o mal ejecutado puede traer consecuencias graves en la oclusión y vida del paciente. Un ejemplo de las secuelas que puede provocar el mal manejo de las fuerzas utilizadas es la resorción radicular que implica que las raíces dentales se remodelen y queden más cortas, y por lo tanto crear movilidad dentaria e inclusive la pérdida del diente. En medicina veterinaria esta verdad se aplica con el mismo rigor que en odontología de humanos, aunque los tratamientos de ortodoncia en animales tienen que ser de corto tiempo, no tan complicados y siempre buscando el bienestar del paciente. Según la Asociación Americana de Ortodoncia define la ortodoncia y la ortopedia dentofacial en humanos, como la rama de la odontología que se encarga de la supervisión, el control, y la corrección de las estructuras dentofaciales maduras o en crecimiento, así como de las alteraciones que requieren el movimiento de dientes y de la rectificación de relaciones anormales y malformaciones de estructuras relacionadas mediante el ajuste de la relación entre los dientes, adyacentes o no, y los huesos faciales por medio de la aplicación de fuerzas y/o la estimulación y redirección de las fuerzas funcionales que actúan en el complejo cráneofacial. 

 Esta definición se debería aplicar también a los animales de compañía, pero no se adapta del todo a la realidad de odontología veterinaria ya que el principal objetivo que busca la ortodoncia en animales es la de mejorar las condiciones de vida del paciente para proporcionarle bienestar a corto plazo. 

Un factor que en el área de ortodoncia de odontología veterinaria es muy importante es el carácter zootécnico de las razas de perros y gatos. Con el desarrollo de la ortodoncia veterinaria, ha surgido el tema de la legalidad de las correcciones ortodónticas en animales de exposición. Las normas referentes a la modificación corporal de un perro con fines estéticos son variables. En Estados Unidos y varios países incluyendo México, los principios éticos de las diversas asociaciones determinan que no es ético realizar intervenciones ortodónticas en animales fuera del estándar de raza, con el propósito de modificar una alteración genética que permita que el animal quede dentro de los parámetros establecidos en los estándares de la raza, y si la corrección de este tipo de problemas es necesaria para conservar la salud o el bienestar del animal, se recomienda castrarlo. Las reglas del Kennel Club Americano establecen que alterar el aspecto de un perro con el fin de corregir una anomalía es causa de descalificación de ese animal. En algunos países de Europa no existen este tipo de reglas, aunque tienen sistemas de regulación que permiten registrar a un espécimen dentro del círculo de exposiciones. Desde el punto de vista zootécnico, es imprescindible mantener los estándares de raza, aunque desde el punto de vista médico se sabe que algunas razas presentan problemas serios funcionales por su conformación cráneo facial. Por lo tanto, en la canofília y principalmente en perros es muy importante conocer la etiología de las alteraciones de maloclusión ya que de esto depende el que un perro sea aceptado o descalificado en los concursos de belleza, e inclusive se puede decidir el castrar a un animal con un problema de maloclusión por determinar que es un riesgo para mantener las especificaciones de una raza. 

Es importante mencionar que la etiología de los problemas de maloclusión pueden ser genéticos, congénitos o adquiridos. Ante estas tres posibilidades es fundamental que las personas que se dedican a la calificación de las especificaciones de razas se preparen en determinar cuál es la causa de una maloclusión para determinar un fallo tan importante para el criador y para el espécimen. 

Los mecanismos genéticos específicos que determinan las mal oclusiones en perros son desconocidos, no obstante, lo más probable es que se trate de un mecanismo poligénico, lo que puede explicar porque no todos los hermanos de generaciones sucesivas, presentan mal mordida, o el mismo grado de mal oclusión. Con el mecanismo poligénico, la gravedad de los signos clínicos van ligados al número de genes “defectuosos”. Si tomásemos en cuenta el realizar estudios craneofaciales, lo más probable es que las mal oclusiones esqueletales fuesen hereditarias, a menos que se identificara alguna influencia medio ambiental del desarrollo como es el caso de traumatismos, enfermedades metabólicas, enfermedades hormonales, etc. Consecuentemente a estos conceptos, el abordaje más correcto podría ser que, las mal oclusiones esqueletales en el perro se deben considerar hereditarias a menos que se pueda identificar de forma fiable una causa del desarrollo, y que las mal oclusiones puramente dentales en el perro, aunque se sepa que existe una predisposición racial o familiar, deben tener el beneficio de la duda y no considerarse hereditarias. 

Con estos preceptos se puede evitar la propagación de alteraciones hereditarias a la vez que se limita la pérdida del potencial genético de la raza. Lo que es claro, es que un perro con problemas de maloclusión hereditario sea descalificado porque no cumple con los estándares establecidos para una raza determinada y esto no es negociable. Pero lo que es importante también es que un problema de maloclusión como una mordida cruzada anterior pueda deberse a causas funcionales o de hábitos, lo cual obviamente no debe provocar la descalificación del animal. Finalmente, para este tema tan difícil de tratar, es extremamente importante no fomentar el tratamiento ortodóntico en animales que se presentan en exposiciones de belleza y con problemas genéticos de maloclusión, por el hecho de fomentar la cría de animales fenotípicamente anormales a las especificaciones de cada raza. 

 La ortodoncia se puede dividir en: 

  • Ortodoncia preventiva 

  • Ortodoncia interceptiva 

  • Ortodoncia correctiva 

Ortodoncia preventiva, que como su nombre lo dice, previene el problema de maloclusión antes de que se presente como es el caso de la extracción de los caninos deciduos antes de que provoquen la mesialización de los caninos permanentes. 

La ortodoncia interceptiva es cuando por ejemplo se observa que los caninos inferiores empiezan a erupcionar lingualmente y se coloca un plano inclinado con fuerzas pasivas funcionales para guiar su erupción. 

Finalmente, la ortodoncia correctiva es cuando se utilizan fuerzas activas para realizar un tratamiento que corrige un problema que ya está presente con una oclusión imposible de tratar por medios funcionales y en donde los dientes terminaron su erupción (Figura1). 

Biomecánica en ortodoncia

Los principios biomecánicos son fundamentales para el que quiere realizar un trata-miento de ortodoncia en medicina veterinaria ya que con lleva entender los principios de la mecánica, área de la física, los cuales al aplicarse en los tejidos vivos genera una respuesta inflamatoria controlada. La base del tratamiento ortodóntico consiste en la aplicación clínica de los conceptos biomecánicos. El término biomecánica se refiere a la parte de la mecánica que estudia los movimientos en relación con los sistemas biológicos. Los principios biomecánicos explican el mecanismo de acción de los apa-ratos ortodónticos y del sistema de fuerzas utilizadas para los movimientos dentales y maxilo-mandibulares. El uso del sentido común de estos conceptos puede ser de be-neficio para lograr tratamientos más predecibles, estables y eficientes. La mecánica en ortodoncia describe los efectos de las fuerzas sobre los cuerpos (dientes y huesos). La mecánica en ortodoncia la dividimos en tres áreas principales: 

  1. Estática que describe los efectos de las fuerzas sobre los cuerpos en reposo (re-lativo)

  2. Cinética que describe el comportamiento de los cuerpos que sufren fuerzas o ve-locidades cambiantes ya sea en aceleración o desaceleración (presión o tensión)

  3. Resistencia de los materiales que describe la relación que existe entre la fuer-za y la tensión entre estos mismos, permitiéndonos seleccionar los materiales más idóneos para ejercer una fuerza.

Los principios de la mecánica y del diseño estático son universales para todos los apa-ratos ortodónticos ya sea en seres humanos o animales como los perros y gatos, y no cambian con el tiempo. Cuando se comprenden los principios físicos de la aparato-logía ortodóntica, entonces es posible tener el conocimiento necesario para construir y colocar un aparato determinado en cualquier especie. Quien llegue a comprender como funcionan estos principios de la física, podrá diseñar, seleccionar y usar aparatos ortodónticos de una manera más provechosa en beneficio del paciente. Todos los apa-ratos de ortodoncia utilizan fuerzas ya sean pasivas o activas y sin ellas la ortodoncia no existiría razón por la cual debemos repasar las leyes fundamentales de la mecánica presentadas por Newton en 1686.

1ª Ley de Newton: 

Un cuerpo continúa en estado de reposo o en movimiento uniforme en línea recta (cuerpo en equilibrio), a menos que sea obligado a cambiar su estado por fuerzas que se ejerzan sobre él. La mal posición dentaria no puede resolverse jamás de forma espontánea, razón por la cual se deberán aplicar fuerzas para su movimiento. 

En ortodoncia podemos afirmar que los dientes tienden a permanecer casi en reposo, a menos que sobre ellos se aplique una fuerza que produzca su desplazamiento. 

En el espacio en donde no existen moléculas que puedan friccionar a un cuerpo en movimiento, se puede dar un movimiento lineal uniforme y se cumple la primera ley de Newton 

2ª Ley de Newton: 

La aceleración de un cuerpo (cambio de velocidad en relación al tiempo), es proporcional a la fuerza que lo produce y es inversamente proporcional a la masa del cuerpo. 

En ortodoncia podemos aplicar diversas fuerzas con diferentes intensidades, todo esto dependiendo del diente o grupo de dientes que deseamos mover. Dicho de otra manera, podemos afirmar que el diente se mueve en el sentido de la fuerza aplicada y cuanto mayor es el volumen radicular del elemento dentario, mayor deberá ser la fuerza utilizada para producir su movimiento fisiológico. 

Se requiere una fuerza de mayor intensidad para acelerar un cuerpo de mayor masa. La motocicleta requiere de menor cantidad de energía para acelerarla comparativamente al tráiler que requiere de mayor intensidad de energía para acelerarlo. 

3ª Ley de Newton: 

Con cada acción o fuerza se produce una reacción de la misma magnitud pero en dirección opuesta. 

En ortodoncia está reacción puede ser de beneficio o perjudicial para el tratamiento que se realiza. Un fundamento en ortodoncia es el de minimizar o eliminar el número de efectos secundarios indeseables o efectos colaterales del tratamiento y para ello, estos efectos secundarios solo pueden evitarse si son identificados. 

 La fuerza con la que sale el combustible quemado por la parte posterior de un cohete (acción), provoca y permite que la nave sea empujada o lanzada hacia la zona anterior o de frente (reacción). 

Los aparatos de ortodoncia se diseñan para una función específica lo cual requiere de un diagnóstico exacto que define el plan de tratamiento más correcto. Estos aparatos ejercen fuerzas y momentos que actúan sobre células y tejidos específicos que dan apoyo a los dientes y al tejido óseo. Los efectos secundarios que producen estas fuerzas durante los movimientos dentales deben reconocerse y manejarse con sumo cuidado. Y finalmente, uno de los factores más importantes que tenemos que tener en cuenta en el tratamiento de ortodoncia en una mascota es la cooperación del propietario o encargado del animal para lograr con la mayor eficacia y eficiencia posibles las metas trazadas del tratamiento ortodóntico establecido. 

El término de fuerza en ortodoncia se define como la acción ejercida por un cuerpo (alambre, resorte, elástico, tornillo, etc.), sobre otro cuerpo (diente, hueso, paladar, etc.). La fuerza se expresa en masa por aceleración y es un vector que presenta: 

  1. Intensidad medida en gramos 

  2. Dirección la cual puede ser recta o en ángulo. El ángulo está comprendido entre la recta y un eje de referencia 

  3. Módulo el cual es el sentido de la fuerza 

Una fuerza también se define como un vector con una magnitud y una dirección. Las unidades con las que se mide la fuerza está dada en Newtons (N), pero sin embargo en ortodoncia las medimos en gramos (gr). El factor para la conversión de gramos a Newtons es 1 gr = 0.00981 N, ó bien, 1 N = 101.937 gr. En ortodoncia medimos la fuerza de los elásticos, alambres u otros aditamentos como tornillos, etc., con un tensiómetro el cual presenta terminales bilateralmente para colocar ya sea los elásticos o cualquier aditamento con el fin de que en el momento en que se activan, se pueda medir la fuerza o intensidad de la fuerza la cual se mide a través de unas líneas que en una de las puntas tiene el instrumento. 

Instrumentos para medir la fuerza en ortodoncia. 

Observe las puntas de trabajo en la foto izquierda en donde una de las puntas tiene un doblez para introducir un elástico o alambre midinedo la tensión, y la otra punta tiene un aditamento el cual recibe la carga de cualquier aditamento midiendo la presión. 

La punta de la presión tiene las líneas que miden la intensidad de la fuerza ya sea de tensión o presión. 

Un vector se define gráficamente con una flecha cuyo cuerpo indica la dirección de la fuerza que en ortodoncia implica hacia donde queremos mover el o los dientes, es decir hacia vestibular, o lingual, o mesial, o palatino, etc., etc., y también define su línea de acción, esto es, desde donde se aplica o por donde se logra esa fuerza. La punta de la flecha nos indica también el sentido de la fuerza, es decir, desde donde se aplica y hacia dónde se dirige como por ejemplos, de mesial hacia distal, o de vestibular hacia lingual, o desde distal hacia mesial, etc., etc. El vector o flecha también nos puede mostrar la magnitud de la fuerza la cual es proporcional a la longitud del cuerpo de la flecha, en donde el punto de aplicación de la fuerza se indica por el origen o cola de la flecha. 

En ortodoncia lo que nos importa medir es el movimiento de los dientes en base a la fuerza aplicada razón por la cual, la fuerza aplicada a uno o varios dientes y la distancia en la que se mueve o se mueven, son unidades de medida muy importantes por saber. Como ya habíamos definido, la fuerza es la acción de un cuerpo que puede ser un alambre ó un área de contacto de acrílico, sobre otro cuerpo el cual pueden ser uno o varios dientes, en donde el primer cuerpo (alambre, acrílico) tiende a cambiar la forma de movimiento del segundo cuerpo (diente) debido a un empuje (presión) o a una tracción (tensión). La combinación de estas dos unidades nos proporciona una medida en donde se combina la fuerza ejercida por unidad de superficie de las raíces de los dientes inmersas en el tejido óseo, lo cual nos arroja la medida de gramos por milímetro cuadrado (gr x mm2). 

Del lado izquierdo representa movimientos de primer orden. Al centro representa los movimientos de segundo orden. Del lado derecho representa los movimientos de tercer orden. 

Otro concepto importante sobre todo cuando estamos realizando movimientos dentales no deseados es el Momento. Se produce un Momento cuando la línea de acción de la fuerza pasa distante del centro de resistencia provocando una tendencia a rotar. Dicho de otra manera, el Momento es una fuerza aplicada en un braquet que no actúa a través del centro de resistencia produciendo la rotación de un diente. El momento es el resultado de la fuerza por la distancia. Cuando se aplica una fuerza determinada en los braquets y esta no pasa a través del centro de resistencia del diente, se produce una distancia entre la línea de fuerza y el centro de resistencia del diente. Esta distancia (en forma perpendicular), es la que causa el Momento en el diente dando como resultado una rotación dental. La unidad de medida para un momento es de gr x mm2 y su representación gráfica es una flecha curva que en diagramas bidimensionales puede ser dibujada en sentido horario o a favor de las manecillas del reloj (clock wise), o en sentido anti horario o en contra de las manecillas del reloj (counter clock wise). 

El Momento es una fuerza aplicada en un braquet que no actúa a través del centro de resistencia produciendo la rotación de un diente. El momento es el resultado de la fuerza por la distancia. Cuando se aplica una fuerza determinada en los braquets y esta no pasa a través del centro de resistencia del diente, se produce una distancia entre la línea de fuerza y el centro de resistencia del diente. Esta distancia (en forma perpendicular), es la que causa el Momento en el diente dando como resultado una rotación dental. 

El Momento es una fuerza aplicada en un braquet que no actúa a través del centro de resistencia produciendo la rotación de un diente. El momento es el resultado de la fuerza por la distancia. Cuando se aplica una fuerza determinada en los braquets y esta no pasa a través del centro de resistencia del diente, se produce una distancia entre la línea de fuerza y el centro de resistencia del diente. Esta distancia (en forma perpendicular), es la que causa el Momento en el diente dando como resultado una rotación dental. 

 “ Se produce un Momento cuando la línea de acción de la fuerza pasa distante del centro de resistencia provocando una tendencia a rotar. ” 

Independientemente de que la magnitud de la fuerza sea del doble y la distancia al centro de resistencia sea reducida a la mitad, o que se duplique esta distancia y la magnitud de la fuerza disminuya, el Momento siempre va a ser el mismo y siempre habrá la tendencia a producir una rotación no deseada. 

Cuando la línea de fuerza aplicada al diente (línea verde), pasa distante del centro de resistencia, ocurrirá un Momento y necesariamente el diente tenderá a rotar invariablemente. 

Toda fuerza que pase a través del centro de resistencia no producirá ningún momento, por lo tanto, el diente se trasladará sin producir ningún tipo de movimiento de rotación; mientras que cuanto mayor sea la distancia del centro de resistencia a la línea de fuerza, mayor será el momento que se producirá. 

Finalmente existe un último concepto importante en ortodoncia que es el anclaje. Anclaje en ortodoncia se define como la resistencia del movimiento de un diente, dientes o estructuras óseas con mayor masa de contacto superficial a la fuerza de reacción que ejerce un elemento como es un tornillo, liga, alambre, etc., el cual permitirá mover otro diente o grupo de dientes que tienen menor masa de contacto superficial. Dicho de una manera sencilla, cuando queremos mover por ejemplo los 6 dientes incisivos superiores hacia la zona vestibular, la suma de la superficie radicular de los seis dientes requieren de una fuerza tal que los pueda mover, pero necesitamos anclarnos a dientes que tengan una mayor superficie radicular de contacto como podría ser incluir en el aparato de ortodoncia los caninos superiores solamente o además también incluir de los caninos los cuartos premolares superiores, ya que la suma de la superficie radicular de estos dientes (caninos más cuartos premolares superiores), sobrepasa la superficie radicular de los seis incisivos superiores. Esto quiere decir que para cada movimiento dental que necesitamos realizar en la boca del paciente siempre se requiere que la aparatología incluya los dientes o estructuras oseas intra orales o faciales que van a servir de anclaje para poder mover los dientes afectados. 

 El diseño de este aparato de ortodoncia para mover los cuatro incisivos centrales y medios por medio de un tornillo de expansión requiere que tanto los incisivos laterales externos y los caninos sirvan de anclaje. El diseño implica colocar el tornillo entre estos dientes en la zona media laterolateralmente como entre los incisivos laterales externos y los caninos. Ademas la separación del acrílico es entre los cuatro incisivos y los incisivos laterales externos. Esta separación del acrílico llega a la línea de activación del movimiento del tornillo de expansión. 

Fisiología del movimiento dental 

El diseño de este aparato de ortodoncia para mover los cuatro incisivos centrales y medios por medio de un tornillo de expansión requiere que tanto los incisivos laterales externos y los caninos sirvan de anclaje. El diseño implica colocar el tornillo entre estos dientes en la zona media laterolateralmente como entre los incisivos laterales externos y los caninos. Ademas la separación del acrílico es entre los cuatro incisivos y los incisivos laterales externos. Esta separación del acrílico llega a la línea de activación del movimiento del tornillo de expansión. 

El diagrama de la izquierda muestra el ligamento periodontal el cual se encuentra entre la raíz del diente y el hueso alveolar. La microfotografía central muestra un corte horizontal a través de a raíz de un diente en donde claramente se observa con el número 1 la pulpa dental, el 2 la dentina, el 3 marca el cemento radicular, el número 4 es el ligamento periodontal y el 5 el hueso alveolar. La imagen derecha muestra cómo nacen fibras del ligamento periodontal del cemento radicular (AEFC) y del hueso alveolar (ABP), las cuales se entremezclan en la zona central (PDL). 

Los dientes están articulados al tejido óseo por una articulación especializada diferente a todo tipo de articulación del organismo de perros y gatos y de casi todos los mamíferos. Este tipo de articulación es una anfiartrosis denominada gonfosis o articulación alveolodentaria. Esta articulación, la cual presenta movimientos extremadamente ligeros, está conformada por el tejido periodontal de inserción representado por el cemento dental, el ligamento periodontal y el hueso alveolar. El ligamento periodontal, el cual se encuentra entre el cemento dental y el hueso alveolar ocupa un espacio de aproximadamente 0.5 mm entre la pared del alvéolo óseo y el cemento radicular. Estas tres estructuras están inmiscuidas en la articulación gonfosis, pero el ligamento periodontal es el tejido más importante entre la relación que guardan los dientes con los maxilares. El ligamento periodontal está constituido principalmente por fibras de colágena que se insertan tanto en el cemento radicular como en la superficie del alveolo óseo entremezclándose con vasos sanguíneos, terminaciones nerviosas, elementos celulares y líquido intersticial. La configuración de las fibras se presenta en que una porción o ramillete emerge del cemento dental y el otro conjunto o ramillete de fibras emerge del hueso alveolar. Estos dos ramilletes se entremezclan en la parte media del espacio del ligamento periodontal permitiendo ligera movilidad del diente ya que las fibras de colágeno son rígidas. 

Los vasos sanguíneos son responsables de la nutrición del ligamento periodontal y servirán de vía de acceso para las células responsables de la remodelación ósea. Las terminaciones nerviosas que se encuentran en el ligamento periodontal transmiten las sensaciones de presión y de nociopropiocepción. Las fibras de colágeno periodontales y el líquido intersticial forman juntos un eficaz sistema amortiguador y disipador de las fuerzas fisiológicas aplicadas por un breve intervalo de tiempo. Cuando una fuerza es aplicada sobre el diente, este se disloca en el interior del espacio alveolar, provocando el estiramiento de algunas fibras periodontales y la compresión de otras. Simultáneamente el líquido intersticial que llena los espacios entre las fibras, también es comprimido contra las paredes óseas provocando una resistencia hidráulica al movimiento dentario. En este momento, la carga se transfiere al hueso alveolar y debido a la porosidad de dicho hueso, el líquido intersticial drena para los tejidos vecinos, dejando de ejercer la presión hidráulica. De esta manera la raíz se aproxima más todavía a la pared del alveolo comprimiendo las fibras del ligamento periodontal del lado del que se aplicó la fuerza y distendiendo aquellas fibras del lado opuesto. 

La flecha indica la dirección de la fuerza aplicada que mueve al diente provocando del lado contrario de la raíz dental una zona de compresión con el hueso alveolar disminuyendo el espacio del ligamento periodontal y del lado contrario de la raíz dental una zona de tensión aumentando el espacio del ligamento periodontal entre el hueso alveolar y el cemento radicular. En la figura del lado derecho se observa que una fuerza que se aplica en la corona dental de derecha a izquierda provoca diferentes zonas de presión y tensión en la zona de la raíz dental dependiendo del centro de rotación. Cervical al centro de rotación, la presión radicular se ejerce hacia donde se dirige la fuerza (B) y la tensión radicular se ejerce de donde proviene la fuerza (A), versus lo que sucede apical al centro de rotación en donde el ápice se inclina de izquierda a derecha presionando el lado derecho y distendiendo el lado izquierdo de la superficie radicular. 

El sistema vascular que ocupa el 50% del espacio periodontal, es comprimido, lo que dificulta la circulación sanguínea tanto del lado de la tensión como del lado de la compresión. En este momento se produce una respuesta inflamatoria del tejido aumentando la vasodilatación y promoviendo la formación de prostaglandinas para aumentar así la irrigación sanguínea, estimulando así la salida de monocitos los cuales se fusionan entre sí, dando origen a unas células multinucleadas denominadas osteoclastos que son las responsables de la reabsorción de la cortical alveolar donde hay compresión del ligamento periodontal. Del lado donde hay distensión de las fibras del ligamento periodontal, las células mesenquimatosas indiferenciadas se transforman en osteoblastos y fibroblastos que son las encargadas de formar tejido óseo y fibras de colágeno respectivamente. Cuando el suministro sanguíneo es limitado, los dientes no se mueven o lo hacen más lentamente, de ahí que es importante que las presiones ejercidas en el diente no sean excesivas, ya que se provoca la falta de una buena irrigación y por lo tanto la ausencia o disminución del movimiento ortodóntico. Por lo tanto, las fuerzas intensas pueden limitar la respuesta fisiológica y afectar notablemente la velocidad del movimiento dentario. 

La presión capilar juega un papel importantísimo en el movimiento dental ya que si realizamos una presión mayor a los 40 mm de Hg, provocamos una falta de irrigación lo que induce invariablemente una zona de hipoxia y hasta anoxia celular que finalmente resultará en necrosis celular del tejido afectado. Esta situación no permite el movimiento dental. 

El uso de fuerza intensas se aplica cuando se quieren mover segmentos óseos donde existan suturas articulares no osificadas en animales jóvenes, ya que al frenar el movimiento dental donde se aplican las fuerzas intensas, estas se proyectan a las suturas articulares que al no estar cerradas provocan el movimiento del hueso maxilar, por ejemplo. 

Prosiguiendo con el movimiento dental, este comienza dos días después de la aplicación de la fuerza. Este movimiento estimula que los osteoclastos y los osteoblastos inicien los procesos de remodelación ósea con aposición del lado donde hay tensión de las fibras periodontales y resorción del lado donde hay compresión del ligamento periodontal. Lentamente el alvéolo se disloca en el sentido de aplicación de la fuerza con el consecuente movimiento dental ortodóntico. 

En humanos, las investigaciones arrojan dentro de los parámetros de evaluación la fuerza óptima para la distalización o retracción de los caninos permanentes. En estos estudios se propuso que 200 gramos por centímetro cuadrado de superficie radicular expuesta al movimiento, era la presión óptima a aplicar para lograr un movimiento dentario eficiente, aunque algunos autores determinaron que la fuerza óptima para el movimiento dental es de 100 gramos por centímetro cuadrado de superficie radicular expuesta al movimiento. Este tipo de situaciones variará también dependiendo del tipo de movimiento a realizar y de la fricción que se aplica en el diente. La mayoría de los autores en nuestro tiempo prefieren las fuerzas ligeras intermitentes en vez de las fuerzas pesadas y constantes para mover los dientes. Dado que la fuerza por unidad de superficie se define como presión, la fuerza aplicada habrá de variar dependiendo del tamaño de la superficie radicular y de la dirección del movimiento que se planea. El tamaño mesiodistal de la superficie radicular se evaluará cuando el diente se esté moviendo en sentido anteroposterior. El tamaño vestibulolingual de la superficie radicular se evalúa si el diente se va a mover en dirección transversal. Cuando se planea la intrusión o extrusión de los dientes, se evalúa la sección transversal de la superficie radicular, aunque siempre hay que considerar que el movimiento de intrusión requerirá mayor cantidad de fuerza ya que no es un movimiento fisiológico. En el caso de los caninos permanentes de un perro o de un gato, la fuerza variará dependiendo del tamaño de las raíces dentales. Más aún, las fuerzas variaran en los perros de diferentes tallas e inclusive razas, razón por la cual debe de estimarse la fuerza a aplicarse en los movimientos, sobre todo de distalización de estos dientes y del anclaje para no provocar la mesialización de los dientes del segmento posterior. 

Es esencial en la práctica ortodóntica el entendimiento de los mecanismos celulares y moleculares que regulan el movimiento dentario durante la aplicación de fuerzas ambientales.  

No está totalmente esclarecida la respuesta del complejo pulpo-dentinario a las fuerzas ortodóncicas, sin embargo, la reacción del hueso alveolar y ligamento periodontal ha sido estudiada a través de los años, permaneciendo aún algunas dudas. 

Los mejores cambios descritos en la literatura se refieren a las modificaciones tisulares, siendo de gran importancia considerar no sólo los cambios en los tejidos, sino también las modificaciones a nivel celular y alteraciones ultraestructurales, para poder entender cabalmente todos los procesos involucrados durante el movimiento dentario ortodóntico. 

No existe gran diferencia entre las reacciones hísticas que ocurren en el movimiento dentario fisiológico y las observadas en el movimiento ortodóntico, sin embargo, como los dientes se mueven más rápidamente durante el tratamiento, los cambios generados por las fuerzas ortodónticas son más marcados y extensos. 

El tratamiento ortodóntico implica el uso y el control de fuerzas que actúan sobre los dientes y estructuras asociadas. Los principales cambios resultantes de esas fuerzas se observan en el sistema dento-alveolar, pero otras estructuras son regularmente influidas como son las suturas inter óseas y la articulación temporomandibular (ATM). Una fuerza ortodóntica óptima pretende inducir una respuesta celular máxima y establecer la estabilidad tisular. Una fuerza desfavorable puede inducir reacciones adversas de los tejidos y no da como resultado una respuesta biológica adecuada y precisa. Las respuestas tisulares a tratamientos ortodónticos se han estudiado experimentalmente en animales como perros, conejos, gatos, ratones, etc., razón por la cual se tiene una base de datos excelente para el tratamiento en animales. 

Es importante mencionar que estos estudios nos permiten tener parámetros adecuados para el tratamiento ortodóntico en pequeñas especies ya que estas especies difieren en términos de morfología básica, patrones de crecimiento, tasa de recambio y velocidad de reacción histológica. Durante el movimiento dentario ocurren modificaciones en el periodonto (encía, ligamento periodontal, cemento radicular y hueso alveolar) que dependen de la magnitud, la dirección y la duración de la fuerza aplicada, así como de la edad del paciente. 

La migración fisiológica de los dientes es un fenómeno constante que tiene que ver con la erupción dental y el desarrollo de la oclusión o mordida. 

La erupción dental hasta el contacto oclusal es un acontecimiento relativamente corto en perros y gatos dependiendo del tamaño y de la raza. La erupción dental varía mucho sobre todo por el tamaño del paciente en donde los más pequeños tienen un patrón más corto de erupción que los animales grandes. El proceso de erupción es algo todavía no bien dilucidado ya que se presentan varios cambios tisulares en donde los osteoclastos absorben el tejido óseo coronal para permitir el paso del diente y a la vez los osteoblastos comienzan a formar tejido óseo en las zonas radiculares cada vez más delgadas conforme el diente prosigue su erupción.  

Respuesta  
periodontal y osea al 
movimiento ortodontico 

Existe una reacción tisular ante la aplicación de fuerzas ortodóncicas en donde el hueso se forma o reabsorbe facilitando el desplazamiento dentario. Sin embargo, en el medio tisular peridentario existen factores que modifican la reacción biológica dependiendo de las características estructurales del hueso alveolar y fibras periodontales, así como de la forma y morfología de la estructura dentaria. Influyen también factores mecánicos tales como la intensidad, dirección y duración de la fuerza aplicada, lo cual condiciona la reacción tisular. 

Los elementos tisulares que sufren cambios durante el movimiento dentario son principalmente el ligamento periodontal, con sus células, fibras, capilares y nervios, y secundariamente, el hueso alveolar. El ligamento periodontal y el hueso alveolar tienen una plasticidad que permite el movimiento fisiológico y ortodóntico de los dientes. 

Cada diente está fijado al hueso alveolar y separado del alvéolo adyacente por una fuerte estructura colagenosa de sujeción: el ligamento periodontal (LPD). 

Su principal componente es una red de fibras de colágeno paralelas que se insertan en el cemento de la superficie radicular y en la lámina dura del hueso; el colágeno del ligamento se remodela y renueva constantemente durante la función normal. Además, el LPD presenta otros dos componentes de gran importancia: 

  1. Elementos celulares, que incluyen células mesenquimatosas en forma de fibroblastos y osteoblastos, así como elementos vasculares y neurales 

  2. Los líquidos hísticos. 

Ambos componentes juegan un papel importante en la función normal y posibilitan los movimientos ortodóncicos de los dientes. La presión hidráulica de los líquidos del espacio periodontal, constituidos por la corriente sanguínea y material conectivo de relleno, actúa como primer amortiguador de la fuerza externa. El impacto se transmite uniformemente a todo el espacio periodontal y provoca un escape de líquido hacia el exterior a través del sistema circulatorio. Una vez superada la amortiguación hidráulica, es la barrera fibrilar la que se opone al desplazamiento dentario, y si la fuerza vence la resistencia de las fibras colágenas, entonces el hueso alveolar se adaptará al movimiento dentario por medio de un remodelamiento osteogénico y osteolítico. La secuencia de eventos que se llevan a cabo al aplicar fuerzas dentro de límites de tolerancia fisiológica, se inician con la disminución del flujo sanguíneo a través del LPD, seguido por la diferenciación de los osteoclastos que reabsorberán hueso de la pared del alvéolo del lado en que se efectúa la presión, y al mismo tiempo habrá remodelado de las fibras colágenas del ligamento que permitirán un reacomodo del diente en su nueva posición. 

Estudios experimentales demuestran que, al cabo de pocas horas de aplicar una fuerza ligera, se inician una serie de cambios químicos que consisten básicamente en un aumento de mediadores celulares, segundos mensajeros, como es el caso del AMPc (adenosín monofosfato cíclico), el cual interviene en gran cantidad de funciones celulares, como es la diferenciación celular que ocurre luego de aproximadamente 4 horas de mantener la presión. 

Algunos estudios han demostrado que los niveles de prostaglandinas aumentan en el LPD al poco tiempo de aplicar la presión. La prostaglandina E tiene la propiedad de estimular la actividad osteoclástica y osteoblástica, por lo que resulta de gran utilidad como mediador del movimiento dental. También participan en el proceso otros mensajeros químicos como las citoquinas. Estudios de la cinética celular indican la existencia de dos tipos de células osteoclásticas encargadas de la resorción ósea que se produce al aplicar una fuerza ligera: el primer grupo deriva de una población celular local, mientras que el segundo procede de zonas distantes y llega a través del flujo sanguíneo. Estas células atacan la lámina dura adyacente, eliminando hueso mediante el proceso denominado resorción frontal o directa; el movimiento dental comienza poco tiempo después. 

Revista Especializada en Clínica de Pequeñas Especies

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