Comportamiento del Coronavirus Entérico Canino y sus consecuencias.

 
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MVZ Nancy B. Montes Lumbreras.

Asesor Técnico Boehringer Ingelheim Animal Health.

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Resumen

El coronavirus entérico canino es una patología a la que hacemos referencia solo cuando hablamos de vacunación en perros. Las recomendaciones de las directrices de vacunación siempre la han clasificado como una vacuna no esencial y se recomienda solo se vacune animales cuya ubicación geográfica, entorno local, edad o estilo de vida, los coloque en riesgo de contraer la enfermedad8.

El coronavirus entérico canino (CCoV), es una enfermedad de distribución mundial en perros3 y se caracteriza por ser de alta morbilidad y baja mortalidad1. La infección es autolimitante y en general produce solo formas leves o asintomáticas de enteritis1. Se transmite por vía oro-fecal1,2,5 y tiene mayor prevalencia en perros alojados en poblaciones densas como refugios o perreras2. Perros adultos pueden presentar signos clínicos leves o nulos y generalmente se recuperan después de un período breve de enfermedad, en cambio los cachorros con infecciones bacterianas secundarias, parásitos u otros virus pueden sufrir una forma grave de enfermedad, incluso mortal5. CCoV se elimina a través de las heces de los perros infectados durante 6 a 9 días 5 y la infección está restringida al tracto digestivo1,3, lo que lleva a la aparición de signos clínicos típicos de una afección gastroentérica incluyendo pérdida de apetito, vómito, diarrea, deshidratación y, sólo ocasionalmente, muerte3.

Historia y patología

El primer informe sobre la infección por CCoV data de 1971, cuando se aisló por primera vez un coronavirus (cepa 1-71) de un perro con enteritis aguda en una unidad militar en Alemania1,4,5. Y desde entonces, se han informado brotes de CCoV alrededor del mundo3, casos que generalmente fueron leves y autolimitantes, a menos que se complicara con una infección por parvovirus canino (CPV)4

 

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Si bien no se reconoce universalmente como un patógeno entérico canino importante, múltiples estudios independientes han demostrado que CCoV está significativamente relacionada con la diarrea en perros3.

El principal objetivo de CCoV es el epitelio del intestino delgado, donde una infección lítica da como resultado la descamación y acortamiento de las vellosidades duodenales y yeyunales. Los cambios patológicos que se han observado principalmente en perros infectados experimentalmente se caracterizan por asas intestinales dilatadas llenas de agua y heces, mucosa congestionada o edematosa, y ganglios linfáticos mesentéricos edematosos. Los cambios microscópicos se caracterizan por atrofia y fusión de las vellosidades del intestino, una profundización de las criptas y un aumento de la celularidad de la lámina propia4.

 

Por lo general, la enfermedad sistémica no se observa, aunque el virus se ha aislado de varios tejidos (amígdalas, pulmones e hígado) de los pacientes infectados experimentalmente. La fatalidad de la enfermedad ocurre como consecuencia de coinfecciones virales con Parvovirus canino tipo 2, Adenovirus canino tipo 1 o virus de moquillo canino.3 

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Figura 1. Imagen tomada de referencia no. 2. CCoV pertenece a la familia Coronaviridae, género Alphacoronavirus 11, es un virus envuelto y pleomórfico de 60 a 220 nm de diámetro, nucleocápsides helicoidales y peplómeros en forma de pétalo, que están ampliamente espaciados en la envoltura, que asemeja una corona solar4.

Pratelli, A. et al. menciona que la infección previa por CPV-2b podría contribuir a la gravedad de las posteriores infecciones por CCoV en cachorros. CCoV infecta casi exclusivamente células epiteliales de las vellosidades del intestino delgado, mientras que CPV-2b se replica solo en células que se dividen activamente, como linfocitos, células de la cripta intestinal y en cachorros recién nacidos en células del miocardio. En los perros, el período de recuperación de la infección por CCoV se caracteriza por la replicación activa de células de la cripta intestinal, lo que lleva a la recuperación de las vellosidades intestinales dañadas. En tales condiciones, esas células se convierten en blanco para la replicación de parvovirus4

Comportamiento de Coronavirus entérico canino 

La presentación de la enfermedad por coronavirus en perros es extremadamente variable4.  Cepas más virulentas de CCoV, capaces de causar importante enfermedad entérica en ausencia de coinfección se han informado en Japón, Australia e Italia5, en este último país además se han reportado cepas pantrópicas asociadas a enfermedad sistémica mortal que implica letargo, inapetencia, vómitos, hemorragia, diarrea, ataxia y convulsiones2.

 

En contraste en México, donde existen pocos reportes sobre la presencia de CCoV, un estudio realizado en 2015 en el hospital de pequeñas especies de la UAEM, en el Estado de Toluca, tuvo como resultado que solo el 20% de los casos de pacientes caninos que presentaban gastroenteritis hemorrágica fueron positivos a CCoV, mientras que el 38% fue positivo a parvovirus, 31% a rotavirus y el 11% a Salmonella6.

 

Tennant, B., C. et al.6 refiere que en un estudio en que se indujo la enfermedad a cachorros neonatos, estos presentaron solo signos moderados de la enfermedad mientras que las madres no mostraron ningún signo al entrar en contacto con las crías. En infecciones naturales los cachorros de entre 6 y 12 semanas de edad parecieron ser más susceptibles a la infección esto posiblemente relacionado a la disminución de Ac maternos 7.

 

Diagnóstico

El diagnóstico diferencial de los cuadros de gastroenteritis canina de origen infeccioso como: parvovirus, algunas parasitosis inducidas por protozoos o nematodos e infecciones bacterianas8, requiere un análisis laboratorial completo. Las pruebas deben encaminarse hacia la detección de cualquiera de los posibles agentes etiológicos, ya que desde el punto de vista clínico estas enfermedades son indiferenciables. La identificación de coronavirus con un kit diagnóstico no significa necesariamente que sea la causa de la enfermedad. Se han desarrollado métodos basados en PCR para detectar ARN de CCoV en las heces de los perros, esta prueba se considera el Golden standard9

 

Una prueba RT-PCR convencional puede detectar alphacoronavirus, y se pueden emplear pruebas de PCR más específicas para más caracterización de genotipos específicos 9.

 

Conclusión

Es evidente la necesidad de tener programas de vacunación y desparasitación que garanticen la prevención de enfermedades infecciosas como parvovirus canino, parasitosis o infecciones bacterianas que al co-existir con CCoV tendrían como consecuencia un aumento de la mortalidad. Aunque el CCoV puede ser identificado en algunos casos de gastroenteritis infecciosa, las directrices de vacunación de WSAVA10, no están convencidas de que CCoV sea un patógeno entérico primario significativo en el perro adulto10, es así que no recomiendan el uso de vacunas contra coronavirus canino pues no hay evidencia suficiente de que esta vacuna sea protectora o de que el coronavirus entérico sea de hecho un patógeno canino relevante. Sin embargo, y sabiendo que los cachorros son más susceptibles, estos podrían recibir vacunas contra CCoV en la serie inicial de vacunación, sin necesidad de reforzar este antígeno en la etapa adulta. 

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