

Año XXII. Edición 132. Diciembre 2025 Enero 2026
Distribución geográfica de Ehrlichia canis en perros del territorio colombiano
PALABRAS CLAVE: Garrapata > Ehrlichia canis > Rhippicephalus sanguineus > EMC > caninos
Martin Orlando Pulido-Medellin¹
Roger Iván Rodríguez-Vivas ²*
Gabriela Janett Flota-Burgos ²
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Grupo de Investigación en Medicina Veterinaria y Zootecnia GIDIMEVETZ. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
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Departamento de Salud Animal y Medicina Preventiva, Cuerpo Académico de Salud Animal. Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Autónoma de Yucatán. *Autor de correspondencia. rvivas@correo.uady.mx

Introducción
Existe una amplia gama de patógenos que afectan la salud de los caninos a nivel mundial, y entre estos se resalta Ehrlicia canis, quien es el agente etiológico de la ehrlichiosis monocítica canina (EMC) (Cabrera-Jaramillo et al., 2022; Molazadeh et al., 2023), enfermedad denominada como emergente y producida por un microorganismo del orden Ricketsiales y familia Anaplasmataceae (Pérez-Macchi et al., 2019; Gallego et al., 2023).
Ehrlicia canis es una bacteria Gramnegativa de tipo intracelular obligada, cuya transmisión es producida por la picadura-mordedura de garrapatas duras (Ixodidae) (Molazadeh et al., 2023; Mongkolphan et al., 2025), especialmente asociada a R. sanguineus. Se reporta principalmente en territorios tropicales y subtropicales, donde la garrapata se desarrolla de forma óptima su ciclo biológico por la alta humedad y temperaturas calurosas (Tamai et al., 2025); sin embargo, también se contempla la transmisión vertical del patógeno por vía transplacentaria, asociando esto a una infiltración de células contaminadas a nivel de la placenta, donde, por medio de fagocitosis por parte de trofoblastos y endocitosis, se da la infección del feto (Pereira et al., 2025).
Los signos clínicos producidos por E. canis se presentan con tres fases; sin embargo, depende de factores como la integridad del sistema inmunológico del perro, la cantidad de patógenos que ingresan al organismo y la coinfección con otros patógenos. Las fases de la enfermedad se describen a continuación: a) fase aguda, que produce hipertermia, epistaxis, letargo, apatía, aparición de petequias, hematomas, dolores musculares, vómitos, pérdida de peso, anemia y trombocitopenia, b) fase subclínica, donde no hay signos clínicos evidentes cuando los caninos son inmunocompetentes, y c) fase crónica, donde todos los signos clínicos se agravan y puede llegar a la muerte. En esta fase, las bacterias afectan la médula ósea y al sistema inmune, se produce trombocitopenia que provoca hemorragias masivas y puede producir la muerte de los perros (Gutiérrez et al., 2016; Espino-Solís et al., 2023; Tamai et al., 2025).
Rhipicephalus sanguineus es la garrapata transmisora de E. canis a los perros, que se transmite cuando se alimenta a través de la saliva. Aunque R. sanguineus se ha documentado como la principal garrapata que afecta a los perros (Espino-Solís et al., 2023) y su presencia en Colombia se ha reportada como la vectora de E. canis (Rivera-Páez et al., 2018), la seroprevalencia y prevalencia de este agente no ha sido reportada en el territorio nacional. Por tal motivo, el objetivo del presente documento es compilar y presentar la distribución de este patógeno en el país mediante revisión literaria publicada en revistas de alto impacto.

Metodología
Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva con bases de datos certificadas como Google scholar, ScienceDirect y Scopus, usando los términos “Ehrlichia canis”, “prevalencia”, “Rhipicephalus sanguineus”, “PCR” “seroprevalencia”, “prevalencia” y “Colombia”, contemplando desde el año 1996 hasta agosto de 2025. Se incluyeron los estudios publicados tanto en el idioma inglés como en español. Con esta información, se agruparon los estudios por Departamentos (y la capital) del país. Para aquellos Departamentos que tuvieran más de un resultado de prevalencia y seroprevalencia se obtuvieron los valores promedios. Los valores de prevalencia y seroprevalencia de E. canis en perros reportados en Colombia se agruparon en cuatro categorías que fueron plasmados en un mapa de distribución geográfica en el país.
Resultados
Seroprevalencia. En Colombia, la presencia serológica de E. canis se ha documentado en 8 Departamentos y en la capital del país a través de las pruebas de ELISA (Snap 4DX®, TRP19) inmunofluorescencia indirecta e inmunocromatografía. En el Cuadro 1 se pueden observar seroprevalencias desde 25.4% en Antioquia hasta 89.7% en el Departamento de Santander. En la Figura 1 se presenta la distribución geográfica de E. canis en perros de Colombia de acuerdo con el nivel de seroprevalencia (% de reactores positivos).
Cuadro 1. Reportes de seroprevalencia en perros con E. canis en 8 Departamentos y la capital Bogotá en Colombia.
*Capital del país, **ELISA de proteína de repetición en tándem 19
Cuadro 2. Reportes de prevalencia de perros con E. canis en 10 Departamentos y ausencia en la capital de Colombia.
*Capital del país **en tiempo real, FS, Frotis sanguíneo, CSB: capa sanguínea blanca.
Prevalencia del agente en perros.
En Colombia la presencia del agente ha sido diagnosticada en 10 Departamentos y la capital del país a través de PCR de punto final, PCR cuantitativa en tiempo real y frotis sanguíneos. Se encontró que la prevalencia más alta fue en el Departamento de Risaralda, mientras que el Departamento con menor prevalencia fue Cauca (7.3%). En la capital del país, Bogotá, no se detectó la presencia de E. canis en perros Cuadro 2. En la Figura 2 se presenta la distribución geográfica de E. canis en perros de Colombia de acuerdo con el nivel de prevalencia (% de animales positivos).
Figura 1. Distribución geográfica de E. canis en perros de Colombia de acuerdo con el nivel de seroprevalencia reportado en revistas de alto impacto.


Discusión
Las garrapatas son vectores de múltiples patógenos como virus (Orozco Orozco et al., 2021), y agentes del orden de los Rickettsiales como> Rickettsia rickettsii y Ehrlichia canis (Sánchez-Montes et al., 2021) que causan enfermedades multisistémicas (Gutiérrez et al., 2016; Espino-Solís et al., 2023; Tamai et al., 2025), pudiendo conllevar a la muerte de los hospederos infectados. Adicionalmente, por la cercanía entre la especie canina y las personas, se contempla una alta probabilidad del contacto entre el vector y los humanos y la posible transmisión de agentes (Paez-Triana et al., 2023).
Figura 2. Distribución geográfica de E. canis en perros de Colombia de acuerdo con el nivel de prevalencia en revistas de alto impacto.
La garrapata R. sanguineus, trasmisora de E. canis en Colombia, se encuentra ampliamente distribuida en el territorio nacional; sin embargo, la prevalencia de este agente que transmite no está ampliamente estudiado en el país (Rivera-Páez et al., 2018; Sánchez-Montes et al., 2021). Debido a que R. sanguineus requiere de pocas horas de alimentación (3-6 horas) para poder transmitir E. canis a los perros, favorece su alta prevalencia en el país. R. sanguineus está formada por al menos dos linajes con diferentes diferencias biogeográficas y biológicas (Fourie et al., 2013). El linaje tropical se localiza en zonas tropicales y subtropicales, mientras que el linaje templado se distribuye en localidades de regiones templadas (Moraes Filho et al., 2015; Sanches et al., 2016). Para el caso de Colombia, los estudios indican que únicamente se ve incidido por la presencia del linaje tropical (Rivera-Páez et al., 2018; Páez-Triana et al., 2021), lo que permite inferir que la prevalencia de EMC canina puede estar diseminada en más departamentos del territorio colombiano.
Las mayores seroprevalencias y prevalencias se encuentran en las zonas nororiental y centro-oriente del país, donde se deben implementar medidas de prevención y control eficientes para el control del vector. Estas medidas deben ser dirigidas al uso adecuado de acaricidas, especialmente en zonas donde se identifique la presencia del vector (Bezerra-Santos et al., 2025).
En Latinoamérica existen reportes de R. sanguineus resistentes a amitraz, piretroides, organofosforados e ivermectina (Rodríguez-Vivas et al., 2017a, 2017b); sin embargo, en Colombia no se cuenta con reportes de casos de resistencia, a pasar de que a nivel de campo existen fallas en el control de este vector.
Para reducir los casos de resistencia de R. sanguineus a los acaricidas, es recomendable incluir dentro de los programas de control farmacológicos, medidas no químicas como uso de repelentes de origen natural (Koc et al., 2025), control biológico y medidas en el ambiente para eliminar huevos, ninfas o adultos que puedan desprenderse de los perros, tales como el lavado con detergentes y agua caliente en los lugares de descanso de las mascotas (Rodriguez Vivas et al., 2023). Adicionalmente se recomienda jornadas de esterilización de perros (as) que permitan tener un mayor control de la población afectada (Rubino et al., 2025).
Conclusiones
La infección de perros con E. canis tiene una amplia distribución en Colombia; sin embargo, hace falta realizar estudios en zonas donde se ha reportado la presencia de R. sanguineus, especialmente cuando en el país solo se ha reportado la presencia del linaje tropical que tiene mayor competencia para la transmisión de E. canis. Las seroprevalencias y prevalencias más altas de E. canis en perros se encuentran en las zonas nororiental y centro-oriente del país, donde se deben implementar medidas de prevención y control del vector, basados en el uso adecuado de acaricidas y prácticas no químicas tales como el uso de repelentes de origen natural, control biológico y medidas en el ambiente para eliminar las fases no parásitas de R. sanguineus.
Referencias
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