El gato, una conducta diferente, un manejo diferente…

¿Qué necesita un gato?

 
PALABRAS CLAVE > Conducta felina > feromonas faciales > Feliway > comportamiento > estrés > ansiedad > sistemas motivacionales

MVZ Esp. Cert. Jéssica Pinedo Sandoval*

*Directora General del Hospital Veterinario Pet Safe

medivet.jessica@gmail.com

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Resumen

El gato doméstico (Felis silvestris catus) es uno de los animales domésticos más comunes en la actualidad con alrededor de 600 millones de individuos en el mundo (Tavernier et al., 2019).  Esta población ha aumentado considerablemente, superando en algunos países al número de perros. Como resultado, ha aumentado el número de gatos que acuden a las consultas veterinarias (Pereira et al., 2015). Aunque la mayoría de las especies de felinos son básicamente solitarias, los gatos se han domesticado con éxito como animales de compañía y los gatos domésticos incluso son capaces de vivir con otros gatos con la condición de que haya suficientes recursos disponibles (Bouma et al., 2022).

Introducción 

El comportamiento de los animales de compañía juega un papel esencial en la formación y el mantenimiento del vínculo humano-animal (Grigg et al., 2018). Los gatos pueden satisfacer la necesidad de apoyo, compañía, amor y cuidado de sus dueños (Figura 1) (Bouma et al., 2022).

 

Pueden entablar una variedad de relaciones con los humanos. Algunos viven como animales de compañía en hogares humanos, y otros viven como animales callejeros que navegan por espacios urbanos, a menudo dependientes de humanos para obtener recursos. Los gatos domésticos tienen innumerables encuentros sociales con humanos (así como con otros miembros del hogar), con diferentes niveles de complejidad y éxito (Shreve y Udell, 2015). Si bien la investigación sobre el comportamiento y la cognición de los gatos domésticos está creciendo, muchas preguntas siguen sin respuesta (Shreve y Udell, 2015). El papel del médico veterinario en la identificación y el tratamiento de los problemas de comportamiento entre sus pacientes es crucial. Se estima que el 40 % de todos los perros y gatos domésticos en los Estados Unidos muestran comportamientos problemáticos (Stelow, 2018).

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Varios aspectos del entorno pueden afectar el bienestar del gato cuando está confinado en casas o jaulas en refugios, hospitales veterinarios o instalaciones de investigación. Los de particular importancia para los gatos incluyen los componentes físicos de los macro y microentornos y el entorno social, que incluye la calidad de las interacciones entre humanos y animales (Stella y Croney, 2016). El macroentorno se refiere al espacio de alojamiento del gato (habitación, edificio o granero) y su entorno e incluye factores como el entorno termorregulador, la iluminación, los olores y los sonidos. Los factores microambientales incluyen espacio utilizable en el piso, presentación de alimentos, instalaciones del arenero y puntos de salida para la expresión de comportamientos típicos de las especies (Tabla 1) (Stella y Croney, 2016).

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Figura 1. Porcentaje de participantes para los diferentes tipos de relación propietarios-gato (Bouma et al ., 2022).

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Sistemas motivacionales-emocionales

Panksepp desarrolló una perspectiva neurocientífica afectiva y adaptada en la que las emociones pueden clasificarse en diferentes sistemas motivacionales. Son utilizadas para comprender las respuestas de comportamiento normales de una especie y se pueden agrupar en categorías positivas y negativas: (Heath, 2018).

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Todos los sistemas motivacionales-emocionales descritos son normales y adaptativos. Son la base de las respuestas conductuales que están diseñadas para proteger la supervivencia del individuo y de la especie. Una comprensión del comportamiento felino normal aumentará el reconocimiento de los diferentes sistemas en las respuestas de comportamiento de los gatos domésticos (Heath, 2018).

¿Es médico? 

¿Es conductual? 

¿Son ambos?

 

La salud felina a menudo se considera en términos de la ausencia o presencia de enfermedades o lesiones físicas, pero esta perspectiva limitada conduce a una falta de consideración de cómo la salud se ve afectada por una amplia gama de factores, incluido el entorno social y físico en el que se encuentra el individuo (Heath, 2020). El comportamiento es generalmente una secuencia de acciones y reacciones. La enfermedad siempre se asocia con cambios en el comportamiento, como la desaparición o la aparición de comportamientos normales o nuevos (Tabla 3) (Frank, 2014). Un gato cómodo y bien alimentado se presenta relajado o interesado y adopta comportamientos de mantenimiento típicos de su especie. El animal que está enfermo o bajo estrés fisiológico o psicológico a menudo se presenta de manera diferente. Las causas médicas de los cambios de comportamiento pueden ser congénitas/del desarrollo, hereditarias, infecciosas, inflamatorias, inmunomediadas, metabólicas/endocrinas, nutricionales, degenerativas, neoplásicas, tóxicas y/o traumáticas (Stelow, 2020).

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El término "estrés" se ha utilizado para describir un conjunto de cambios fisiológicos y de comportamiento provocados por estímulos nocivos o desagradables. Los estresores se pueden dividir convenientemente en estresores físicos, sociales resultantes de las interacciones con individuos de la misma especie y relacionados con el manejo por parte de los humanos. Según su duración, se clasifica en agudo o crónico. Como consecuencia del estrés, los gatos también pueden presentar conductas compulsivas. Las conductas compulsivas son conductas repetitivas que pueden surgir como consecuencia de una enfermedad o cuando el animal no es capaz de adaptarse al entorno (Amat et al., 2015).

 

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Para crear un entorno óptimo para los gatos domésticos, es importante tener en cuenta el comportamiento natural del gato (Heath, 2020). Los gatos son vocales, algunos más que otros. Las razas orientales, como el siamés, parecen ser especialmente “habladoras” (Curtis, 2020). La mayoría de las vocalizaciones de los gatos se producen por la oscilación de las cuerdas vocales durante la exhalación o incluso la inhalación (ronroneo) (Tavernier et al., 2019). Pueden producir sonidos muy fuertes, como el maullido, pero también muy suaves, como el chirrido. La vocalización se puede combinar, repetir o incluso producir al mismo tiempo para crear frases que varían en complejidad. Tradicionalmente, los gatos adultos poseen 12 tipos diferentes de vocalizaciones (Tavernier et al., 2019). En los gatos mayores, los aullidos nocturnos pueden ser el resultado de hipertiroidismo, hipertensión, dolor o disfunción cognitiva, así que asegúrese de verificarlos, mientras que, para otros gatos, aullar por la noche también puede ser para solicitar comida y/o atención (Curtis, 2020).

 

Rascar también es un comportamiento felino. Cumple varias funciones, ya que tiene un papel importante en la comunicación territorial y ayuda a mantener la salud de las garras (Amat et al., 2015). Se sugiere que el rascado se use para afilar las garras y mantener el sistema que permite la extensión y retirada de las garras, que se utiliza en secuencias típicas de caza o durante la escalada. El rascado se puede utilizar para la marcación territorial, mediante el depósito de sustancias químicas liberadas por las glándulas de la almohadilla plantar y dejando señales en la superficie rascada (Cozzi et al., 2013).

Como se indicó anteriormente, en algunos casos, el comportamiento es un indicador de un problema médico, sin embargo, en la mayoría de los casos, el problema es para los humanos con los que viven, no para el gato, por ello, es importante proporcionar proactivamente a los propietarios consejos sobre su propio comportamiento hacia su gato, las necesidades específicas de la especie de los gatos y el entrenamiento y la socialización adecuados para los gatitos, puede reducir la cantidad de comportamientos indeseables por los propietarios (Grigg et al., 2018; Curtis, 2020).

 

Las feromonas son un tipo de semioquímico desarrollado para la comunicación dentro de una especie. Son moléculas individuales o un conjunto de compuestos químicos que se excretan en el exterior del cuerpo de un individuo, son recibidos por un miembro de la misma especie y activan una respuesta conductual específica en ese receptor conespecífico (Vitale, 2018). Se han aislado cinco fracciones de feromonas felinas funcionales (F1-F5) de las secreciones faciales de los gatos. La feromona facial F3 se deposita durante el frotamiento en objetos familiares para ayudar a gestionar el espacio, estabilizar emocionalmente al gato, promover la ingesta de alimentos y conductas exploratorias y controlar el marcaje con orina. Esta fracción ha sido sintetizada artificialmente y comercializada como posible tratamiento para comportamientos relacionados con el estrés en gatos (Figura 2). La marca sintética más común es Feliway Classic (Ceva). Se han comercializado varios medios diferentes para dispensar la feromona F3 sintética, incluidos collares, aerosoles, toallitas y difusores (Pereira et al., 2015; Vitale, 2018).

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Se ha demostrado que Feliway (Figura 3), reduce el rociado de orina a largo plazo, tanto sexual como no sexual (reactivo), reduce los signos y las recurrencias de la cistitis idiopática felina, animar a los gatos a calmarse y así evitar que no regresen de sus paseos diarios cuando visiten una casa de vacaciones con sus dueños, reducir los signos de estrés durante el transporte, proporcionar efectos calmantes (basados en la postura corporal y la ubicación en la jaula) y mejorar tanto el interés por la comida como la ingesta de comida en un entorno desconocido en gatos hospitalizados, reducir el estrés de los gatos durante las consultas, ayudándoles a afrontar mejor el examen veterinario (Pereira et al., 2016).

Bibliografía

 

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