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¿Sabías que las Feromonas juegan un papel importante

en el comportamiento

de las mascotas?

Una introducción al uso de las  feromonas sintéticas en la clínica veterinaria del comportamiento
PALABRAS CLAVE Fermonas > Comportamiento felino > Órgano Vomeronasal > complejo perianal > complejo podal > complejo genital > complejo mamario 
Marcelo Henzel, MV, becario de Psicovet* 
Daniela Ramos, MV, MSc, PhD, propietaria de Psicovet*

*Psicovet es una empresa especializada en Medicina Veterinaria del 

Comportamiento y el primer centro médico-veterinario brasileño de 

comportamiento y bienestar canino y felino. Se localiza en São Paulo. 

www.psicovet.com.br | E-mail: info@psicovet.com.br

Resumen

Las feromonas constituyen un tema de discusión desde hace años, y desde que se comenzaron a realizar estudios de las feromonas naturales en caninos y felinos de manera más reciente, el área se ha desarrollado rápidamente. La clínica veterinaria del comportamiento, la cual es una especialidad también nueva, se ha visto beneficiada por el desarrollo y el avance de técnicas de manipulación y síntesis de feromonas sintéticas, las cuales han sido de gran ayuda en varios casos. Hace 15 años no se sabía casi nada sobre el uso de dichos compuestos en la clínica veterinaria; actualmente se han desarrollado feromonas sintéticas para utilizarse como terapia complementaria en varios casos de comportamientos indeseados en caninos y felinos y en situaciones de problemas de adaptación. 
 
Para un mejor entendimiento de la aplicación de dichos análogos sintéticos, se hará una revisión de las feromonas naturales, su composición, detección, producción y funciones, y después una descripción más profunda y práctica sobre el uso de las feromonas sintéticas en la clínica veterinaria del comportamiento, aclarando los fundamentos, aplicaciones y objetivos de esta terapia complementaria.

Introducción

 

Las feromonas constituyen un tema de discusión desde hace años, y desde que se comenzaron a realizar estudios de las feromonas naturales en caninos y felinos de manera más reciente, el área se ha desarrollado rápidamente. La clínica veterinaria del comportamiento, la cual es una especialidad también nueva, se ha visto beneficiada por el desarrollo y el avance de técnicas de manipulación y síntesis de feromonas sintéticas, las cuales han sido de gran ayuda en varios casos. Hace 15 años no se sabía casi nada sobre el uso de dichos compuestos en la clínica veterinaria; actualmente se han desarrollado feromonas sintéticas para utilizarse como terapia complementaria en varios casos de comportamientos indeseados en caninos y felinos y en situaciones de problemas de adaptación. 

 

Para un mejor entendimiento de la aplicación de dichos análogos sintéticos, se hará una revisión de las feromonas naturales, su composición, detección, producción y funciones, y después una descripción más profunda y práctica sobre el uso de las feromonas sintéticas en la clínica veterinaria del comportamiento, aclarando los fundamentos, aplicaciones y objetivos de esta terapia complementaria.

Feromonas naturales

Composición y detección

 

Las feromonas son compuestos naturales también denominados semioquímicos (“señales químicas”), que tienen un papel fundamental en la comunicación intraespecífica. Son sustancias que, una vez depositadas por el animal en el ambiente, producen respuestas fisiológicas y de comportamiento en el individuo receptor de la misma especie. Desempeñan un papel importante en el comportamiento de los perros y los gatos, especialmente en la conducta sexual y social, así como en su organización espacial. Tanto la orina como el exudado vaginal y las heces son fuentes importantes de la feromonas, así como las glándulas cutáneas esparcidas por todo el cuerpo. 

La hipótesis sobre el funcionamiento de las feromonas, se debe a una estimulación del órgano vomeronasal (OVN) o el órgano de Jacobson. Dicho órgano es una estructura epitelial tubular rodeada de vasos sanguíneos, situada en la parte final del rostro en el paladar duro sobre el septo nasal y conectado con la cavidad bucal a través del ducto incisivo. Los axones de las neuronas, receptores de dicho órgano, terminan en una estructura del sistema nervioso denominada bulbo vomeronasal o bulbo olfatorio accesorio. A su vez, el bulbo envía proyecciones nerviosas a la amígdala, estructura sumamente importante del sistema límbico o “cerebro emocional”. En estado de reposo, el lumen del OVN se encuentra ocluído. Cuando es activado por la percepción de feromonas, la vasoconstricción permite la apertura del lumen, y el respectivo paso de aire. Dicho paso de aire podrá ser “forzado” por gestos faciales característicos, denominados reacción de Flehmen. 

 

Las feromonas desencadenan una respuesta emocional inconsciente, independientemente de cualquier aprendizaje previo, ya que las neuronas del órgano vomeronasal se conectan principalmente al sistema límbico, sin pasar por la corteza cerebral. 

Producción y Funciones

 

Las feromonas conocidas presentan funciones principalmente espaciales, sociales y sexuales tanto en perros como en gatos y cuando son secretadas de manera natural, son acompañadas de otros signos provenientes del animal que las produce, como olores específicos o señales visuales (ej. postura de evacuación). Se cree que ese conjunto de señales (odoríferas, visuales), al igual que las feromonas, determinan la respuesta observada en el animal receptor.

 

Distintos tipos de glándulas presentes en la piel y en ciertas membranas mucosas se encuentran involucradas en la producción de las feromonas. En el caso de los gatos, existen, en total, seis fuentes principales de feromonas, las cuales son: 

De esa forma, se estimulan respuestas pre programadas (sexuales, sociales, tranquilizantes, alarmantes, etc., dependiendo de la feromona que haya sido reconocida), que se manifestarán independientemente de quien las haya liberado o detectado. Tomando como ejemplo un gato que libere feromonas de alarma al sentir miedo en una consulta veterinaria, dichas feromonas en el ambiente estimularán respuestas de miedo en todos los otros gatos que se encuentren dentro de la clínica y detecten dichas feromonas. Sin embargo, hay que decir que si se encontraran presentes también otros estímulos tranquilizantes (ej. manejo gentil, ofrecimiento de bocadillos, control de sonidos y olores de otros animales, etc.), los cuales fueran más relevantes, se podrían disminuir dichas respuestas alarmantes.

Área facial - Área de las glándulas pectorales y de las mejillas, la cual presenta numerosas estructuras secretoras, dispuestas en el mentón, los labios y las mejillas. En los gatos, se han aislado cinco feromonas faciales diferentes a partir de las secreciones sebáceas de las mejillas, las cuales fueron nombradas F1 a F5. 

 

Complejo podal - Esta área consiste de las glándulas podales de los miembros torácicos y pélvicos. Estas son estructuras difusas, presentes tanto en los cojinetes plantares como en la piel de la región interdigital. 

 

La presencia de las glándulas en los cojinetes plantares no es tan clara en los perros en comparación con los gatos. Los gatos presentan muchas glándulas sudoríparas en los cojinetes plantares que secretan el sudor, emitido, por ejemplo, durante reacciones de miedo. Tanto en los perros como en los gatos, dicho complejo está involucrado en la marcación territorial y en la producción de feromonas de alarma.

 

Complejo perianal - Esta área consiste de las glándulas supracaudales, las glándulas circumanales y en los sacos anales. Las glándulas supracaudales están más desarrolladas en los gatos que en los perros y dado que permanecen activas durante todo el año, se cree que están involucradas no solamente en el comportamiento sexual, sino que también en la comunicación social. Las glándulas circumanales incluyen glándulas sudoríparas modificadas así como sebáceas, que se encuentran alrededor del ano. Dichas glándulas parecen estar más desarrolladas en los perros que en los gatos. Se cree que la secreción que liberan es importante para la vida social de los perros, y parece que la coloración especial del pelo alrededor de dicha área desempeña un papel importante en la potencialización de la eficacia de la señal semioquímica. 

 

Complejo genital - Esta área incluye las glándulas sebáceas del prepucio o de la vulva, y las glándulas mucosas uretrales o genitales juntas. En los perros, dicho complejo es explorado intensamente durante cada contacto social. Dichas secreciones participan tanto en el comportamiento social como en el comportamiento sexual. 

En las perras, durante el estro, la secreción de metilhidroxibenzoato parece ser altamente atractiva para los perros machos y potencializa la excitación sexual. 

 

En los gatos, dichas glándulas no han sido tan bien estudiadas, y todavía falta mucho por aprender sobre sus funciones. 

 

Complejo mamario - Este complejo fue descubierto recientemente. La primera feromona aislada en esta área fue en cerdas, y desde entonces fue aislada en hembras de diversas especies como perras, vacas y gatas. Estas feromonas son secretadas por las glándulas sebáceas de los surcos entre las dos cadenas mamarias. 

 

Orina y heces - La importancia de la marcación urinaria y fecal es bien conocida tanto en perros como en gatos. Ambas son fuentes complejas de feromonas. La marcación urinaria es ciertamente un comportamiento mejor conocido en los gatos, y es considerado el principal problema de comportamiento para los dueños de los gatos.

 

En los perros, la marcación urinaria también deja marcas visuales y, a pesar de ser más frecuente en perros machos, también puede ser observado en las hembras. 

 

Este tipo de marcación puede estar asociado con rasguños en el suelo, especialmente cuando existen señales de perras en estro.

Aplicaciones de las feromonas sintéticas en la clínica del comportamiento

 

Feliway® - La principal aplicación de la feromona sintética  Feliway® es en situaciones de marcación urinaria en gatos enteros o castrados, es decir, que es eficaz en el control de la marcación sexual o reaccional, con una disminución significativa del comportamiento en alrededor del 96.7% de los casos (en casos en los cuales la marcación ha estado ocurriendo durante un tiempo de un mes y medio a tres meses), según Pageat (1996) y en otro estudio, el 57% de los gatos abandonaron completamente el comportamiento en los últimos 7 días de un periodo de prueba total de 35 días (la duración del problema variaba entre 4 meses y 10 años). Frank et al. (1999) obtuvo una tasa de éxito del 74% en la reducción del comportamiento de marcación urinaria durante la cuarta semana de tratamiento. En los tres estudios, la feromona fue el único tratamiento utilizado. 

 

Está también indicado en el control de marcaje con rasguños excesivos o inapropiados, desalentando al gato a arañar el área en la que Feliway® fue aplicado. En la hospitalización, Feliway® también está indicado, ya que aumenta la auto limpieza y la manipulación de los gatos internados, así como el interés por el alimento, favoreciendo así el proceso de convalecencia.

 

De igual forma, en relación con aspectos de salud física, Feliway® también ayuda en el tratamiento de la cistitis intersticial, favoreciendo síntomas menos graves y crisis más espaciadas. 

 

Feliway® también está indicado en la prevención del estrés que ocurre en viajes, transporte y mudanzas, logrando, inclusive, una disminución del número de intentos de escape y de noches fuera de la casa “nueva”. Finalmente, cuando se trata de la introducción de gatos nuevos en grupos pre existentes, Feliway® favorece la adaptación de nuevos individuos, contribuyendo a mantener un grupo más armónico y menos problemático.

Terapia con feromonas en la Clínica Veterinaria
del Comportamiento

 

Actualmente, en la clínica veterinaria del comportamiento (CVC), las feromonas sintéticas representan un gran valor terapéutico, siendo utilizadas en casos específicos después de la valoración del profesional responsable. La terapia con feromonas es de gran relevancia dentro de la CVC, ya que actúa en conjunto con otras técnicas como modificaciones ambientales, modificaciones en el comportamiento y, en algunos casos, el uso de agentes psicotrópicos, para tener una estrategia terapéutica de abordaje múltiple o plural, apreciada por los clínicos en comportamiento y necesaria para el correcto tratamiento de los casos.

 

El uso de la terapia con feromonas, cuando se realiza de manera correcta e informada, constituye un complemento terapéutico muy poderoso, y puede desencadenar una respuesta natural en los animales, no presenta efectos colaterales ni contraindicaciones, y no causa dependencia. 

Conclusiones

 

La terapia con feromonas es un área actual en constante expansión. Constantemente se realizan descubrimientos, por lo que es una herramienta poderosa que cada día se vuelve más recomendada. No obstante, debido a su rápido avance, es de suma importancia tener un conocimiento más profundo del área, para poder utilizar este producto de manera responsable y realmente terapéutica. 
 
La clínica veterinaria del comportamiento tiene un enfoque múltiple o plural, y es un método de tratamiento único y eficiente que posee la ventaja de poder contar con numerosos recursos que se complementan. Se debe tener muy claro que el enfoque único para los problemas de comportamiento, en la mayoría de las veces es ineficiente, y termina por frustrar tanto a los humanos como a los animales, aumentando las oportunidades de una interrupción total del tratamiento, y un agravamiento severo del cuadro del comportamiento. 
 
El uso de las feromonas sintéticas en la clínica veterinaria del comportamiento debe ocurrir en situaciones específicas en las cuales sea necesario, o simplemente aconsejable, pues es una herramienta que posibilita grandes avances terapéuticos en relativamente poco tiempo, además de una facilidad en la aplicación del tratamiento restante, otorgando un valor agregado a la clínica veterinaria debido al manejo diferenciado del paciente.

Referencias

 

  1. COZZI, A; PAGEAT, P. Induction of scratching behavior in cats: efficacy of synthetic feline interdigital semiochemical. Journal of feline medicine and surgery, London, v. 15, n. 10, p. 872-878, 2013.

  2. DENENBERG S.; LANDSBERG M. G. Effects of dog-appeasing pheromones on anxiety and fear in puppies during training and on long-term socialization. Journal of the American Veterinary Medical Association, Ithaca, v. 233, n. 12, p. 1874-1882, 2008.

  3. FRANK, D.F. Urine spraying in cats: presence of concurrent disease and effects of a pheromone treatment. Applied Animal Behaviour Science, Ithaca, v. 61, n. 3, p. 263-272, 1999.

  4. GUNN-MOORE, D.A.; CAMERON, M.E. A pilot study using synthetic feline facial pheromone for the management of feline idiopathic cystitis. Journal of Feline Medicine and Surgery, London, v. 6, n. 3, p. 133-138, 2004.

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  6. HART, B. L.; LEEDY, M. G. Stimulus and hormonal determinants of flehmen behavior in cats. Hormones and behavior, New York, v. 21, n. 1, p. 44-52, 1987.

  7. LEVINE, E.D.; RAMOS, D.; MILLS, D.S. A  prospective study of two self-help CD  based desensitization and counter-conditioning programmes with the use of Dog Appeasing Pheromone for the treatment of firework fears in  dogs (Canis familiaris). Applied Animal Behaviour Science, Lincoln, v. 105, n. 4, p. 311-329, 2007.

  8. MILLS, D. S. Pheromonatherapy: theory and applications. In practice, London, v. 27, n. 7, p. 368-373, 2005.

  9. MILLS, D. S.; RAMOS, D.; ESTELLES, M.G.; HARGRAVE, C. A triple blind placebo-controlled investigation into the assessment of the effect of Dog Appeasing Pheromone (DAP) on anxiety related behaviour of problem dogs in the veterinary clinic. Applied Animal Behaviour Science, Lincoln, v. 98, n. 1-2, p. 114-126, 2006.

  10. PAGEAT, P.; GAULTIER E. Current research in canine and feline pheromones. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice, n. 33, p.187–211, 2003.

  11. PEREIRA, J. T.; PEREIRA, G.D.G. Comportamento Social dos Gatos. In: FARACO, C.  B.; SOARES, G. M. (Orgs.). Fundamentos do comportamento canino e felino. São Paulo: Editora MedVet, p. 145-172, 2013.

  12. RAMOS, D. Comportamento felino, feromônios naturais e feromonioterapia na clínica comportamental felina. São Paulo: CEVA, 2014.

  13. SIRACUSA, C.; MANTECA, X.; CUENCA, R.; ALCALÁ, M.; ALBA, A.; LAVÍN, S.; PASTOR, J. Effect of a synthetic appeasing pheromone on behavioral, neuroendocrine, immune, and acute-phase perioperative stress responses in dogs. Journal of the American Veterinary Medical Association, Ithaca, v. 237, n. 6, p. 673-681, 2010.

  14. T OD, E.; BRANDER, D.; WARAN, N. Efficacy of dog appeasing pheromone in reducing stress and fear related behaviour in shelter dogs. Applied Animal Behaviour Science, Edinburgh, v. 93, n. 3-4, p. 295-308, 2005.

  15. VILANOVA, X. M. Etología clínica veterinaria del perro y del gato. 3. ed.  Barcelona: Multimédica Ediciones Veterinarias, 2003.

Feromonas sintéticas

 

Las feromonas sintéticas son análogos de las feromonas naturales, producidas en el laboratorio, y utilizadas como terapia correctiva y preventiva de algunos comportamientos problemáticos exhibidos por los perros y los gatos (terapia con feromonas).

Los primeros estudios para la producción de feromonas sintéticas caninas y felinas se dieron en la década de 1990, con el desarrollo de Feliway®, análogo sintético de la feromona facial felina F3.

 

Actualmente existen cuatro análogos sintéticos diferentes comercializados en el mundo. En México, por el momento, tenemos Feliway® Classic.

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