1. Introducción

Introducción

Con la finalidad de promover la salud y el bienestar animal se debe recordar que “es mejor prevenir que experimentar la enfermedad”, existe evidencia de los beneficios que se le pueden atribuir al desarrollo, uso de vacunas efectivas y al establecimiento de calendarios de vacunación adecuados. Es conveniente mencionar que en la actualidad los propietarios de animales de compañía tienen acceso a información mediante el internet, sin embargo, no toda puede ser confiable. Por esta razón, es fundamental la participación del médico veterinario, para encausar la toma de decisiones en lo referente a la salud animal y el impacto potencial en la salud pública. 

Por otro lado, existe la preocupación de algunos médicos respecto a que si se amplían los intervalos en la vacunación, los propietarios ya no van a asistir con tanta frecuencia a una revisión general. Esto da la pauta para recordar que el objetivo es considerar a los programas de vacunación como parte importante en el manejo integral, no solamente de la medicina preventiva, sino de la promoción de la salud. Además, destacar que la frecuencia en la administración de algunas vacunas seguirá siendo anual, debido a las características del inmunógeno (como en leptospirosis) o por normatividad de nuestro país (como en rabia). El médico veterinario tiene el compromiso de promover la salud de los animales de compañía mediante la educación y orientación a los propietarios. Es deseable que se programen citas periódicas, para poder diagnosticar en estadios tempranos las afecciones con alta prevalencia como las dermatológicas (alergias); las del aparato digestivo (enfermedad parodontal); o incluso para algunas infecciosas, en las que el diagnóstico oportuno puede ser determinante, como Ehrlichiosis o leptospirosis entre otros. 

El concepto de la medicina preventiva es muy amplio, uno de los objetivos es controlar al máximo los factores de riesgo para evitar la presentación de enfermedades infecciosas. Las vacunas son una pequeña parte de esta área, pero son muy significativas para lograr mantener tanto la salud individual, como la de poblaciones. En este sentido, cabe destacar que cuando existe una amplia cobertura en la inmunización de una población, de alguna manera se está disminuyendo la posibilidad de que individuos que no han sido vacunados enfermen, pero también es importante considerar que se está disminuyendo de manera significativa la posibilidad de que se presente un foco epidémico. 

En la historia de la salud animal y pública de México se tiene una experiencia de alta mortalidad canina y de zoonosis que no se debe olvidar. Se tienen antecedentes de que desde 1939 hubo una gran cantidad de casos de rabia humana, se mencionaba que “el producto (vacuna) administrado en perros ocasionaba que animales sin estar rabiosos, transmiteran la rabia”, en 1968, antes de la olimpiada se llevó a cabo la primera campaña de vacunación antirrábica canina. Posteriormente, de 1970 a 1988, se amplió la cobertura en la vacunación de perros y gatos, sin embargo es importante destacar que la vacuna antirrábica utilizada era de tipo atenuada, inadecuada para campañas masivas de vacunación, debido al factor potencial de revertir a patógeno en individuos inmunocomprometidos. Además, en la década de los ochenta se implementó otra medida, que fue la eutanasia de 867,384 perros. En ese lapso de tiempo los casos de rabia canina y humana se mantuvieron con una alta prevalencia, alrededor de 4,000 y 80 casos anuales respectivamente, y se pudo identificar que el perro fue el principal responsable de esta zoonosis en 81% de los casos. 

Para la década de los noventa se reorientó el control de la rabia con varias medidas de las que destacan el cambio a un inmunógeno de virus inactivo y el establecimiento de la campaña de vacunación, de manera intensiva, gratuita, masiva y con fechas únicas a nivel nacional. A partir de entonces a la fecha, los resultados alcanzados en la disminución de la rabia canina y en consecuencia la humana han sido alentadores. De manera progresiva la rabia canina ha ido en disminución, si bien en la década de los noventas todavía hubo casos de rabia, la baja fue significativa; mientras que en las primeras décadas del siglo XXI, se ha podido observar un mayor control, como ejemplo, de 42 casos confirmados en laboratorio en 2007, bajó a 12 casos en 2012, en la actualidad los casos de rabia humana son aislados y se ha observado que el perro ya no es el principal transmisor de esta zoonosis, los transmisores son animales de fauna silvestre, principalmente el murciélago. 

Esta experiencia de México es similar a otros países de América Latina, de África y Asia, en donde ha quedado demostrado que la vacunación de un porcentaje importante de la población, no solamente protege al individuo, sino también al grupo, y si bien pudiera existir algún caso aislado que presente la enfermedad, no se desarrollará un foco epidémico como ha sucedido en nuestro país por casi tres décadas. 

A nivel mundial se ha evidenciado que ni las campañas de eutanasia, ni los programas para el control reproductivo masivos reducen esta enfermedad (rabia) de manera significativa, aunque cabe destacar que los programas de esterilización sí impactan en la regulación de la sobrepoblación. La amplia cobertura en la inmunización ha sido la vía para su control. 

Asimismo, es primordial mencionar que la cobertura amplia en la inmunización de una población de perros y gatos, para enfermedades que no son zoonosis también puede brindarles protección individual y grupal. 

Tipos de vacunas 

Para diseñar las guías tomamos en cuenta que existen, de acuerdo al análisis de riesgo, 3 tipos de vacunas. El criterio para determinar a qué grupo pertenece cada antígeno se basa en: 

1. Prevalencia o incidencia de la enfermedad en la zona. 

2. Gravedad de la enfermedad causada por el agente. 

3. Riesgo de exposición o contagio del perro o gato a la enfermedad. 

4. Posibilidad de que la enfermedad sea zoonosis. 

5. Eficacia del inmunógeno y duración de la inmunidad. 

6. Seguridad del inmunógeno. 

7. Legislación vigente. 

Vacunas esenciales: Se recomiendan para cada individuo dentro de la población sin importar el estilo de vida, puesto que van dirigidas a proteger contra enfermedades endémicas que tienen alta tasa de morbilidad y mortalidad, así como de interés en la salud pública. 

Vacunas complementarias: Su administración debe ser determinada en función del estilo de vida del paciente y evaluación de la relación riesgo-beneficio. 

Vacunas no recomendadas: Son aquellas que no se encuentran en una zona geográfica determinada o en las que hay poca justificación científica para su administración. 

Clasificación de vacunas 

De acuerdo a su origen, pueden dividirse en 4 grupos, los cuales influencian directamente eficacia, seguridad, vía de administración, así como duración y tipo de la inmunidad que inducen. Conocer las características fundamentales de los diferentes tipos de vacunas permite elegir el producto más adecuado para cada paciente. 

Inmunógenos inactivados 

El agente vacunal es inactivado (o muerto cuando se trata de bacterinas), por lo que no es capaz de producir una infección en el hospedero. Dentro de las ventajas de este tipo de vacunas se encuentran que no causan enfermedad, no hay potencial de reversión a virulencia, no hay eliminación del agente al medio ambiente y por lo tanto no hay diseminación a la población. Estimulan una parcial inmunidad celular por activación de la fagocitosis pero la principal respuesta es la humoral, que puede ser de una duración más corta que con los inmunógenos activos. Se aplican por vía parenteral, por lo que este tipo de vacunas requiere un adyuvante para potencializar el efecto inmunogénico. Entre los efectos secundarios asociados está una reacción inflamatoria local en el sitio de aplicación, lo que se debe en la mayoría de los casos al adyuvante. 

Vacunas de subunidades 

El agente ha sido desarmado de tal forma que sólo ciertas partes inmunogénicas son incorporadas a la vacuna (proteínas de membrana externa, paredes celulares, entre otros). 

Vacunas recombinantes 

Son muy seguras, generan inmunidad, y tienen las ventajas mencionadas de las vacunas inactivadas. 

Existen dos tipos: 

  • Vacunas de proteínas recombinantes. Inducen una inmunidad altamente específica y dependiendo del adyuvante será el tipo de respuesta que generen. 

  • Vacunas en virus vector. Gracias a la ingeniería genética, se utiliza un virus como vector para expresar genes que codifican un antígeno del patógeno diana. La inmunización se hace igual que con cualquier otra vacuna de VAM. 

Reacciones secundarias de la vacunación en perro y gato 

Las vacunas en general son seguras, aunque la administración de productos biológicos nunca puede estar completamente libre de riesgos. A pesar de que las reacciones posvacunales adversas son consideradas raras, la verdadera prevalencia probablemente se encuentre subestimada por la falta de reporte por parte de los propietarios y médicos veterinarios, por lo que es muy importante informar a los laboratorios cualquier efecto adverso asociado a la vacunación, ya sea conocido o sospechado. 

La administración de vacunas puede generar reacciones secundarias que en cierta forma pueden ser esperadas y se asocian a una respuesta inmunitaria normal (Tabla 1). Son las más frecuentemente reportadas, son leves y su duración es corta, por lo que generalmente no requieren tratamiento. 

Sin embargo, también puede haber reacciones secundarias indeseables (Tabla 2), mismas que se presentan rara vez y de manera aleatoria, por lo que se deberá estar alerta para minimizar los efectos. 

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Distemper canino 

El virus del distemper canino (VDC) pertenece al género Morbillivirus, familia Paramixoviridae, junto con los virus del sarampión, peste bovina y morbillivirus de cetáceos. El VDC es RNA, no segmentado, de cadena sencilla (aproximadamente 15,000 bases de la longitud) que codifica 6 proteínas estructurales. El VDC tiene afinidad por muchos tipos de células incluyendo epiteliales, linfocíticas, neuroendocrinas y mesenquimales. El factor de acoplamiento viral, proteína H, controla la especificidad y el tropismo celular e induce la mayoría de los anticuerpos neutralizantes-VDC. 

Epidemiología 

El (VDC) ocasiona una enfermedad sistémica grave en los perros inadecuadamente vacunados. El perro es el principal reservorio, aunque es un patógeno con múltiples hospederos, como todos los miembros de la familia Canidae (zorro, coyote, lobo), la familia Mustelidae (hurón, zorrillo, tejón, visón, comadreja y otros), algunos miembros de la Procyonidae (mapache, panda menor, kinkajou), Hyaenidae (hienas), Ursidae (osos). El VDC también se ha documentado en la familia Felidae (leones y tigres) y mamíferos marinos.. 

Es una enfermedad altamente contagiosa que representa una amenaza principalmente para poblaciones susceptibles concentradas y previamente no expuestas o no vacunadas. 

Patogenia 

La transmisión ocurre principalmente por contacto directo o por exposición a aerosoles. Se pueden presentar títulos altos del virus en secreciones y excreciones, incluida la orina. 

El virus infecta al huésped vía oral o nasal, inicia la replicación en tejido linfoide, ocasiona una inmunosupresión severa, se afectan más las células T que los B. La disminución de los linfocitos CD4 es rápida y persiste por varias semanas. 

El periodo de incubación puede ser de 1 a 4 semanas. Por los días 6 a 9 después de la infección, asociado a una débil respuesta humoral y celular se disemina por viremia a las células epiteliales de la mayoría de los órganos. Ocasiona daño directo mediado por el virus en los aparatos gastrointestinal, urinario y tegumentario así como los sistemas endocrino y nervioso. 

Los perros que se recuperan de la enfermedad aguda con infección persistente pueden eliminar el virus en orina y mediante la piel de los cojinetes plantares. Estos animales deberán aislarse y evitar el contacto con animales no vacunados, principalmente cachorros. 

Signos clínicos 

Un hallazgo característico es fiebre transitoria, alcanza un pico entre los días 3 a 6 después de la infección, se controla y se presenta nuevamente por los días 11 o 12. La enfermedad se caracteriza por secreción mucopurulenta oculonasal, conjuntivitis, dificultad respiratorio, anorexia, vómito, diarrea, deshidratación y eritema cutáneo. 

En sistema nervioso central (SNC) se presenta una desmielinización aguda, los signos neurológicos pueden ser variados como inclinar la cabeza, nistagmos, convulsiones, alteraciones en la conducta, entre otros. 

Los resultados de la infección por el VDC varían desde la completa recuperación a persistencia de la enfermedad o la muerte dependiendo de la edad y el estado inmune de los animales infectados. 

Diagnóstico 

Los principales métodos diagnósticos son: 

• Inmunofluorescencia (IFA) 

• Serología: IgM, IgG 

• Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) 

• Anticuerpos VDC en líquido cerebroespinal (LCE) 

• Necropsia/histopatología 

Prevención 

El VDC al igual que otros virus envueltos, se inactiva rápidamente en el ambiente, la desinfección rutinaria inactiva al virus. 

Puntos clave para esta vacuna esencial: 

Las vacunas de virus activo modificado y recombinantes son recomendadas para la inmunización de perros. Las vacunas generan una larga inmunidad protectora. 

Generalmente se utilizan productos multivalentes (VDC, adenovirus canino tipo II (VAC-II), Parvovirus canino), se inicia de las 6 a 8 semanas y se administran vacunas seriadas con intervalo de 3 a 4 semanas hasta las 16 semanas de edad. La mayoría de los cachorros recibirán de 2 a 3 vacunas: Sin embargo, el intervalo entre vacunaciones o el momento de las vacunaciones en lugar del número es lo importante. Las vacunaciones en serie ayudan a incrementar la probabilidad de una respuesta completa del paciente. 

Cuando se inician los programas de vacunación en cachorros después de las 16 semanas de edad, el cachorro debe ser capaz de superar cualquier cantidad de anticuerpos maternos residuales y montar una respuesta inmune completa, se recomienda que el cachorro se le aplique la siguiente vacuna después de un año (aproximadamente a los 16 meses de edad), posteriormente vacunaciones cada tres años.

Bibliografía

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Hepatitis Viral Canina

El agente etiológico de la Hepatitis Viral Canina (HVC) es el adenovirus canino del tipo 1 (AVC 1). Afecta a los perros y a animales silvestres como los zorros. Desde el punto de vista genético y antigénico es diferente al Adenovirus Canino 2, que causante de la enfermedad respiratoria en el perro. 

Epidemiología 

El virus es resistente a muchos desinfectantes y puede perdurar intacto en el entorno durante semanas o meses. Los cachorros muy jóvenes pueden morir en el plazo de unas pocas horas y en situaciones de hacinamiento el contagio es muy rápido. Al igual que sucede con el moquillo canino, la introducción de un cachorro nuevo infectado en un grupo, frecuentemente ocasiona la aparición de un brote de la enfermedad. 

Patogenia 

La principal fuente de infección es la ingestión de orina, heces o saliva de perros infectados. Los perros que se recuperan de la infección pueden excretar el virus a través de la orina durante 6 meses. La infección afecta primero al tejido linfático localizado alrededor de la cabeza, antes de pasar a otros órganos, sobre todo al hígado. Las muertes son frecuentes, aunque se administre un tratamiento. 

Signos clínicos 

Se presenta en perros menores de un año de edad, pero puede afectar a animales adultos no vacunados, de acuerdo a la presentación los signos pueden ser desde ligeros o graves asociados a la muerte repentina. 

 

  • Presentación hiperaguda 

Los cachorros de menos de 3 semanas pueden manifestar dolor abdominal y la muerte presentarse en pocas horas. La mayoría de los cachorros procedentes de fuentes fiables (perras madres debidamente vacunadas) presentan una protección adecuada, asociada a la inmunidad pasiva. Por esta razón esta presentación es poco frecuente. 

  • Presentación aguda (enfermedad clásica) 

Frecuentemente se presentan a la consulta con signos como letargia, fiebre, linfadenomegalia, frecuentemente asociado a iinflamación de la faringe y laringe. 

Se desarrolla hepatomegalia con algesia a la palpación. A medida que la función del hígado progresa puede haber ictericia y se puedenen presentar problemas de hemostacia que se manfiestan con hemorragias petequiales y equimóticas diseminadas. También llegan a manifestar alteraciones neurológicas como depresión, desorientación, convulsiones o coma. 

Se puede presentar infección concurrente con Distemper Canino. 

Los signos asociados a la presentación ligera suelen tener una duración de 5 a 7 días y posteriormente mejorar, además cuando inicia la recuperación es comun la presentación de edema corneal y uveitis. 

Diagnóstico 

Pruebas diagnósticas 

  • En la bioquímica sanguínea se presenta elevación de las enzimas que indican un daño estructural como ALT, AST y FA. 

  • En casos graves se pueden alterar los analitos que evalúan la función hepática, dentro de ellos los tiempos de coagulación pueden estar prolongados secundaria puede verse afectada. 

  • En el hemograma se puede observar trombocitopenia. 

  • El virus CAV-1 puede detectarse en un laboratorio convencional con pruebas de ADN y otros métodos a partir de una biopsia hepática o de linfonodos. 

  • En la necropsia, el hígado presenta cambios característicos cudo se observa una muestra al microscopio. 

Bibliografía

  1. J. E. Sykes. Infectious Canine Hepatitis in Canine and Feline Infectious Diseases, 2014, 182-186. 

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  3. S. Wilson, J. Illambas, E. Siedek, A. thomas, V. King, C. Stirling. The administration of a single dose of multivalent (DHPPiL4R) vaccine prevents clinical signs and mortality following virulentchallenge with canine distemper, canine adenovirus or canine parvovirus. Trials in Vaccinology, 2014; 3: 102- 106. 

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Parvovirus canino (CPV)

Es una enfermedad ocasionada por parvovirus canino, afecta a perros jóvenes, menores a 6 meses, generalmente entre las 6 y 20 semanas, es un virus altamente patógeno y ocasiona signos severos de vómito y diarrea. La tasa de supervivencia para los perros tratados para esta infección varía ampliamente 64% a 92%. 

Epidemiología 

El parvovirus canino fue descubierto en 1967 (CPV-1). Posteriormente, en 1978 fue identificada una nueva especie del género Parvoviridae, denominada CPV-2, Esta ocasionaba una enfermedad más severa, parecida a la panleucopenia en gatos. Un síndrome de muerte repentina resultado de miocarditis e insuficiencia cardiaca congestiva. En 1979 y 1984 se identificaron dos subtipos de CPV-2 y se denominaron, CPV-2a y CPV-2b respectivamente, el CPV-2b se considera con mayor patogenicidad. Recientemente se han identificado mutaciones en la secuencia de la cápside viral, llevando al desarrollo de una nueva variante CPV-2c. 

Patogenia 

El CPV se replica en el núcleo de las células en división en la fase final S o en la fase temprana G2 del ciclo celular. Esto hace que la infección se dé preferentemente en células de rápida división, esto explica los efectos en médula ósea y tracto gastrointestinal. La transmisión es por la vía fecal-oral. La réplica viral da inicio en el tejido linfoide de la orofarínge, posteriormente ingresa a circulación sanguínea. Después de la infección se presentan los siguientes eventos: 1) al día 4 se infecta el epitelio de las criptas intestinales, 2) al día 5 inicia la aparición de anticuerpos, alcanza su mayor producción entre los 7 a 10 días, y 3) los signos clínicos aparecen de 4 a 10 días. 

Signos clínicos 

La miocarditis fue común cuando apareció el CPV, debido a que la inmunidad pasiva no estaba presente. Sin embargo, ahora estos anticuerpos son casi universales y cubren el periodo de la división rápida de las células del miocardio (primeras dos semanas de vida). Actualmente, la miocarditis es una presentación poco común. 

Los signos clínicos más frecuentes son vómito agudo, dolor abdominal, anorexia y fiebre, 12 a 24 horas después diarrea. El vómito puede ser severo y ocasionar esofagitis secundaria. 

La destrucción de las criptas intestinales ocasiona sangrado intestinal, el cual se manifiesta como melena y hematoquecia. La afección intestinal y la neutropenia, hacen vulnerables a los cachorros a traslocación de bacterias y endotoxinas. En casos severos se puede complicar hasta llegar a presentaciones como Síndrome de Respuesta Inflamatoria Sistémica (SIRS), sepsis, y el Síndrome de Respuesta Orgánica Múltiple (MODS). 

Diagnóstico 

El diagnóstico puede llevarse a cabo mediante estuches diagnósticos de ELISA, que detectan el antígeno en heces, esta es una prueba económica y rápida. Además, otras pruebas disponibles son microscopía electrónica, aislamiento viral, hemaglutinación, y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). De estas la PCR es la más sensible y es la prueba de elección para aquellos cachorros sospechosos, con signos clínicos y negativos a la prueba de ELISA. También fue desarrollada una nueva prueba de PCR en tiempo-real (RT-PCR) la cual ha mejorado la sensibilidad y especificidad. 

Diagnosticar a un perro recientemente vacunado puede representar un reto, debido a que las vacunas de virus atenuado, replican en el epitelio de la mucosa. 

Puntos clave para esta vacuna esencial: 

La recomendación actual para la vacuna es utilizar una vacuna de virus activo modificado (VAM), iniciar a las 6 a 8 semanas, repetir a intervalos de cada 3-4 semanas hasta las 16 semanas de edad. 

En el pasado existía la preocupación por ciertas razas tuvieran mayor riesgo de contraer y desarrollar una enfermedad grave de parvovirus, (Dóberman Pinscher, Rottweiler), pero ahora se acepta que estas razas montan una respuesta adecuada a un producto de calidad, si la última vacuna se administra entre las 14 a 16 semanas. Sin embargo, existe una pequeña población que debido a factores genéticos es incapaz de responder contra la vacunación CPV2, independientemente del número de vacunas. 

Uno de los beneficios de mantener una cobertura amplia de vacunación (inmunidad de rebaño) en la población de perros, es que aún estos perros que no responden tienen menor riesgo de exposición e infección por parvovirus. 

Las cepas del VAM de CPV2b mostraron una mayor respuesta a anticuerpos para CPV2 y CPV2b, y mostraron mejor capacidad para superar la interferencia de anticuerpos maternos que la cepa CPV2. Sin embargo, todas las vacunas CPV2 actualmente disponibles permiten que los perros inmunocompetentes monten una respuesta inmune adecuada. Repetir la vacunación 1 año después de finalizar el protocolo de cachorro y vacunaciones subsecuentes trienalmente 

Bibliografía

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Rabia en perros y gatos

La rabia es una infección viral mortal que afecta a los mamíferos, incluyendo perros y gatos, otras especies domésticas, fauna silvestre y el humano 

El virus se transmite mediante mordidas, rasguños o lameduras que involucren una solución de continuidad. Tras la inoculación, el virus viaja por músculo estriado esquelético y sistema nervioso periférico, hasta llegar a cerebro y médula espinal, donde ocasiona daños neurológicos que explican las dos formas de presentación que tiene esta enfermedad (furiosa y paralítica). El periodo de incubación se ha estimado de 2 semanas a 2 meses, sin embargo, se han demostrado casos en los que este periodo puede prolongarse inclusive por años. 

La rabia furiosa, es la presentación con signos clínicos más evidentes, siendo el más característico agresividad sin razón aparente hacia personas u objetos; acompañada de cambios de comportamiento como fotofobia, hiperacusia, anisocoria, excitación, incoordinación, temblores y convulsiones. También hay dificultad para deglutir y salivación excesiva; cambios en el ladrido, e hiporexia, además de fiebre. Los gatos mueren generalmente en un curso de 3-4 días después de haber comenzado a presentar signos clínicos, mientras que la progresión en perros es más rápida (2 días). 

Importancia en la salud pública. La rabia es zoonosis; aunque existen casos aislados de personas infectadas que han logrado recuperarse, sigue causando decenas de miles de muertes al año, mismas que suceden principalmente en Asia y África (95%), siendo los niños víctimas frecuentes. La transmisión al humano puede ocurrir a partir de perros y gatos enfermos, así como de otros animales potencialmente transmisores del virus. La rabia urbana es transmitida al humano en el 99% de los casos por perros. La rabia silvestre ocurre en zonas rurales, donde la transmisión ocurre principalmente por murciélago, zorrillo, zorro, coyote y mapache. 

En México, la norma NOM-011-SSA2-2011 “para la prevención y control de la rabia humana y en los perros y gatos”1 es de observancia en todo el territorio nacional y establece las medidas de prevención, control y vigilancia epidemiológica. La aplicación de la norma ha conducido a una disminución impresionante en los casos de rabia humana, canina y felina, desde que en 1990 la Secretaría de Salud instauró la Semana Nacional de vacunación y reforzamiento antirrábica canina y felina, logrando que durante más de una década no se reporten casos de rabia humana transmitida por perros2. Tan sólo en la semana nacional antirrábica canina y felina de 2016, se administraron 13,536,611 dosis, cumpliendo con 82.43% de la meta establecida3 

Bibliografía

  1. NOM-011-SSA2-2011 Para la prevención y control de la rabia humana y en los perros y gatos. Obtenida el 22 de junio de 2017, de http://www.cenaprece.salud.gob.mx/programas/interior/zoonosis.html 

  2. Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE). Vacunación antirrábica canina y felina. Obtenida el 22 de junio de 2017, de http:// www.cenaprece.salud.gob.mx/programas/interior/zoonosis/vacunacion_antirrabica_canina_felina.html 

  3. Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE). Resúmen ejecutivo, logros de la semana nacional de vacunación antirrábica canina y felina 2016. Obtenida el 22 de junio de 2017, de http://www.cenaprece.salud.gob.mx/ programas/interior/zoonosis/descargas/pdf/ResumenEjec_logros.pdf 

  4. Scherk MA, Ford RB, Gaskell RM, Hartmann K, Hurley KF, Lappin MR, Levy JK, Little SE, Nordone SK y Sparkes AH. 2013. 2013 AAFP Feline Vaccination Advisory Panel Report. J Feline Med Surg; 15 (9): 785-808. 

Hoja informativa 

Leptospirosis canina

Etiología

La leptospirosis es una zoonosis de distribución mundial, que afecta a muchas especies animales y cuyo principal reservorio es la rata. Es ocasionada por diferentes serovariedades de la especie Leptospira interrogans sensu lato, antigénicamente diferentes entre sí, de las cuales al menos 10 son importantes en perros y gatos. 

De los serogrupos Canicola, Icterohaemorrhagiae, Grippotyphosa, Pomona y Australis, las serovariedades asociadas con mayor frecuencia a la enfermedad en perros han sido canicola, icterohaemorrhagiae, gripotyphosa, pomona y bratislava. Existe la teoría que desde la introducción de las vacunas con las serovariedades canicola e icterohaemorrhagiae hace unos 30 años, ha existido un aparente cambio en la epidemiología de la leptospirosis canina, se asoció a una menor prevalencia de la enfermedad ocasionada por los serogrupos Canicola e Icterohaemorrhagiae. 

Epidemiología 

Las leptospiras se transmiten por contacto directo o indirecto. La transmisión directa puede ser venérea, transplacentaria, mediante el contacto de la orina infectada con mucosas o heridas, por mordedura o ingestión de tejidos infectados. La sobrepoblación favorece la transmisión directa de la infección. La transmisión indirecta sucede por la exposición de los perros a aguas, suelo, alimento o camas contaminadas. La espiroqueta puede permanecer viable durante varios meses en condiciones de humedad. El hábitat óptimo para las espiroquetas son las aguas cálidas estancadas o con poco movimiento. Los requerimientos de pH, temperatura y humedad explican el incremento estacional de la incidencia de leptospirosis canina. Los brotes ocurren en asociación a inundaciones y épocas de lluvia. (Cristina Socolovschi, et al, 2011). 

Patogenia 

La leptospira atraviesa las mucosas intactas y la piel raspada, agrietada o ablandada por el agua. Después de ingresar al espacio vascular se multiplica con rapidez. Puede diseminarse y replicarse en muchos tejidos como riñones, hígado, bazo, sistema nervioso central, ojo y tracto genital. El periodo de incubación hasta la presentación de los signos es aproximadamente de 7 días, aunque puede variar de acuerdo a la serovariedad y el estado inmune del perro. 

El incremento de anticuerpos séricos eliminará la espiroqueta de la mayoría de los tejidos pero los microorganismos pueden persistir en los riñones y ser exceretados en la orina durante semanas o meses. Las principales serovariedaes que se han asociadas a la enfermedad renal son canicola, bratislava y grippotyphosa; mientras que a la enfermedad hepática son icterohaemorrhagiae y pomona. 

Los signos clínicos de leptospirosis felina suele suelen ser leves o ausente, sin embargo se han encontrado casos con signos severos de la enfermedad (C. Beadu-Lange, et al 2014) 

Diagnóstico 

Los hallazgos principales en el hemograma son leucopenia en la etapa leptospirémica y posteriormente leucocitosis, anemia no regenerativa cuando se presenta enfermedad renal crónica o anemia hemolítica ocasionado por las hemolisinas de algunas serovariedades. Asimismo, en la bioquímica sérica las alteraciones más comunes son asociadas a enfermedad renal o hepática agudas o crónicas. 

Las pruebas para el diagnóstico específico son la aglutinación microscópica, evaluación microscópica, Gautam R et al 2011, encontraron que un punto de corte de al menos 1:1,600 reduce la posible confusión con anticuerpos posvacunales; ELISA, Bruno Penna, et al, 2017, demostraron 95.6% de sensibilidad y 93% de especificidad; Cultivo; PCR y los hallazgos patológicos. 

Prevención

 

Se recomienda que la historia clínica del paciente sea exhaustiva, debe considerar las condiciones en las que viven y el posible contacto con otros animales, tanto silvestres, que pueden ser reservorio, como la convivencia con domésticos con la infección subclínica que continúan albergando y eliminando al microorganismo. Por lo tanto, es necesario diagnosticar, aislar y tratar a los perros enfermos y con infección sublclínica. Asimismo, el control de roedores, y tratar de evitar los factores de riesgo para la transmisión indirecta. 

Puntos clave para esta vacuna esencial:

 

Existen bacterinas para perros que contienen cuatro serovariedades principales (canicola, icterohaemorrhagiae, grippotyphosa y pomona). Algunas solamente grippotyphosa y pomona; otras sólo, canicola, icterohaemorrhagiae. 

Las vacunas actuales no ofrecen una protección cruzada contra otros serogrupos causantes de enfermedad. La inmunización ha sido efectiva para reducir la prevalencia y la gravedad de la leptospirosis canina. En cachorros la inmunización con muchos de los productos disponibles requiere 2 a 3 aplicaciones con intervalos de 2 a 3 semanas. Los títulos para IgG, la principal responsable de la protección, duran al menos 1 año después de la tercera vacunación. Posteriormente los perros deben recibir una vacunación anual y en regiones de alta prevalencia bianual. Recientemente se produjo una vacuna con los serogrupos canicola, icterohaemorrhagiae, grippotyphosa y Australis para el control de la infección y la excreción renal hasta por 12 meses después de la vacunación.

Bibliografía

  1. R.E. Goldstein. Canine Leptospirosis. Vet Clin Small Anim, 2010; 40: 1091-1101.

  2. M. Picardeau. Diagnosis and epidemiology of leptospirosis. Medicine et maladies infectieses, 2013; 43: 1-9.

  3. B. Adler, A. De la Peña M. Leptospira and Leptospirosis. Veterinary Microbiology, 2010; 140: 287-296.

  4. C. Beaudu-Lange, E. Lange. Unusual clinical presentation of leptospirosis in a cat. Revue veterinaire Clinique, 2014; 49: 115-122.

  5. B. Penna, C. D. Marassi, H. Libonati, L. Narduche,

  6. W.    Lilenbaum, P. Bourthy. Diagnostic accuracy of an in-house ELISA using the intermediate species Leptospira fainei as anigen for diagnosis of acute leptospirosis. Comparative Immunology, Microbiology and Infectious Disease, 2017; 50: 13-15.

  7. J. Dupouey, B. Faucher, S. Edouard, H. Richet, A. Kodjo, 

  8. M.    Drancourt, B. Davoust. Human Leptospirosis: An emerging risk in Europe? Comparative Immunology, Microbiology and Infectious Disease, 2014; 37: 77-83.

Hoja informativa de

Enfermedad respiratoria 

infecciosa canina (ERIC)

Diagnóstico 

El diagnóstico de ERIC de laboratorio puede realizarse con muestras de exudados faríngeos, lavados traqueales o traqueobronquiales. 

  • Aislamiento 

  • Serología: IgM, IgG 

  • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR) 

Prevención 

La vacuna de Bordetella bronchiseptica puede ser recomendada para animales que viven en un ambiente de alto riesgo (criaderos, perreras, exposiciones, etc.) o en actividades que incrementan el riesgo (convivencia en grupos de paseo entre otros). 

Puntos clave para esta vacuna esencial:

 

1. Bordetella bronchiseptica, bacteria viva atenuada, para administración intranasal únicamente, generalmente combinada con el virus de Parainfluenza Canina. Tienen la capacidad de inducir tanto IgA (secretoria) en la superficie del aparato respiratorio (no se ve afectada por la inmunidad pasiva materna), como anticuerpos circulantes (IgG). Para México se considera una vacuna complementaria para aquellos perros que presentan mayores factores de riesgo, en albergues, tiendas de mascotas, exposiciones entre otras. Se debe vacunar al menos una semana antes de la posible exposición, se puede administrar a cachorros de 3 a 4 semanas de edad, es común que cachorros que participen en programas de socialización y obediebcia les soliciten el comprobante de vacunación contra Bordetella bronchiseptica.

Bibliografía

  1. J. E. Sykes. Canine Viral Respiratory Infections in Canine and Feline Infectious Diseases, 2014, 170-181. 

  2. J. E. Sykes. Bordetellosis in Canine and Feline Infectious Diseases, 2014, 372-379. 

  3. L. Wang, Y. Kuo, L. Chueh, D. Huang, J. Lin. The detection and differentiation of canine respiratory pathogens using oligonucleotide microarrays. Journal of Virological Methods, 2017; 243:131-137. 

  4. J. D. Dear. Bacterial Pneumonia in dogs and cats. Vet Clin Small Anim, 2014; 44:143-159. 

  5. J. A. Mitchelle, J.M. Cardwell, H. Leach, C. A. Walker, S. L. Poder, N. Decaro, M. Rusvai, H. Egberink, P. Rottier, M. Fernandez, E. Fragkiadaki, S. Shields, J. Brownline. European surveillance of emerging pathogens associated with canine infectious respiratory disease. Veterinary Microbiology, 2017; 212: 31-38 

  6. B.S. Schulz, K. Weber, H. J. Balzer, K. Hartmann. Detection of respiratory viruses and Bordetella bronchiseptica in dogs with acute respiratory tract infections. The Veterinary Journal, 2014; 201: 365-369. 

  7. K. Erles, J. Brownline. Canine respiratory Coronavirus: an emerging pathogen in the canine infectious respiratory disease complex. Vet Clin Small Anim, 2008; 38: 815-825. 

Guías de Vacunación

para perros y gatos

COLAVAC-FIAVAC-México

Parte 2 
PALABRAS CLAVE >   Guías de vacunación > COLAVAC > FIAVAC > perros > gatos > México 
Joaquín Aguilar Bobadilla1,*,** 
Tamara L. Iturbe Cossío1,* 
Francisco J. Basurto Alcántara1,* 
Luis Carlos Lorenzana Castro1 
José Iván Flores Jiménez
Fernando Garza1 
Jorge Guerrero2 
Helio Autrán de Morais

1Comité Latinoamericano de Vacunología (COLAVAC) México. 2Federación Iberoamericana de Asociaciones Veterinarias de Animales de Compañía(FIAVAC). *Académico (a) de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). ** jagilarb@hotmail.com 

Resumen

 El presente escrito es el complemento del publicado en esta revista, número 83, en septiembre octubre de 2017, “Guías de vacunación para perros y gatos: COLAVAC FIAVAC MÉXICO”, en el cual se aborda el tema de las guías de vacunación para gatos. En este artículo está orientado a las guías de vacunación para perros. 

Para la elaboración de un programa de vacunación se debe considerar la prevalencia de enfermedades, la elección del tipo de antígeno tomando en cuenta los productos que hay en el mercado. También se debe tener en cuenta los riesgos que existen al vacunar en exceso o por debajo de la frecuencia e intervalos recomendados. 

Referencias

Introducción 

  1. Secretaría de Salud, México. Programa de Acción: Rabia. Primera edición 2001. ISBN 968-811-997-0. 

  2. Secretaría de Salud, México. Prevención y Control de la Rabia Humana 2013-2018. Primera edición 2014. 

  3. Davis-Wurzler GM. 2014. 2013 Update on Current Vaccination Strategies in Puppies and Kittens. Vet Clin Small Anim; 44, 235-263. 

  4. WSAVA- World Small Animal Veterinary Association. 2015. Guidelines for the Vaccination of Dgs and Cats. Journal of Small Animal Practice. Vol 57 June, E1-E45. 

Reacciones secundarias de la vacunación en perro y gato 

  1. Moore, GE. Hogenesch H. 2010. Adverse vaccinal events in dogs and cats. Vet Clin North Am Small Anim Pract, 40, 393-407. 

  2. Dawson S, Bennett D, Carter SD, Bennett M, Meanger J, Turner PC, et al. 1994. Acute arthritis of cats associated with feline calicivirus infection. Res Vet Sci, 56, 133-143. 

  3. Gorbar G y Kass P. 2002. World Wide Web-based survey of vaccination practices, postvaccinal reactions, and vaccine site-associated sarcomas in cats. J Am Vet Med Assoc; 220: 1477-1482. 

  4. Moore GE, DeSantis-Kerr AC, Guptill LF, Glickman NW, Lewis HB y Glickman LT. 2007. Adverse events after vaccine administration in cats: 2560 cases (2002-2005). J Am Vet Med Assoc; 231: 94-100. 

  5. Wilcock B, Wilcock A y Bottoms K. 2012. Feline postvaccinal sarcoma: 20 years later. Can Vet J; 53: 430-434. 

  6. Scherk MA, Ford RB, Gaskell RM, Hartmann K, Hurley KF, Lappin MR, Levy JK, Little SE, Nordone SK y Sparkes AH. 2013. 2013 AAFP Feline Vaccination Advisory Panel Report. J Feline Med Surg; 15 (9): 785-808. 

Prevención 

 

La prevención se basa en la vacunación, con la finalidad de evitar las reacciones adversas asociadas a la vacunación con el AVC 1, se emplean vacunas con AVC 2, se logra una adecuada inmunización debido a que existe inmunidad cruzada.

Medida preventivas. 

Los perros infectados deben aislarse para evitar la trasmisión a otros pacientes en el hospital, eliminan el virus. Aunque es un virus altamente resistente a los desinfectantes, puede ser inactivado con cloro, en una dilución 1 en 30; peroximonosulfato de potasio (Vircon S); o glutaraldehido. Si no es posible desinfectar de manera adecuada, se debe evitar introducir animales no vacunados por un año. Un animal recuperado debe mantenerse aislado de animales susceptibles, se ha demostrado que se puede eliminar el virus por hasta 39 días. 

Puntos clave para esta vacuna esencial 

La vacunación canina es el método más rentable para la prevención de rabia humana; además de reducir las muertes sino también la necesidad de profilaxis post-exposición como parte de la atención a los pacientes mordidos por perros. 

La NOM-011-SSA2-2011 indica que la vacuna debe ser aplicada “...a todos los perros y gatos a partir del primer mes de nacidos, revacunarlos cuando cumplan los tres meses de edad y posteriormente cada año y de por vida, a partir de la fecha de su última aplicación” (Tabla 3). De igual forma señala que vacunas debe ser de virus inactivado con potencia mínima de 2 U.I./ml (Tabla 5) y la vía de administración que esta norma señala es intramuscular en la región posterior del muslo o subcutánea en la región interescapular o lumbar. 

Cabe mencionar, que las recomendaciones de la AAFP4 para la vacunación de rabia en gatos incluyen: 

  • La administración de una dosis no antes de las 12 semanas de edad, puesto que los anticuerpos que confiere la inmunidad pasiva duran hasta 3 meses y se ha demostrado que son capaces de neutralizar los antígenos vacunales. 

  • Vacunación cada 3 años (en productos autorizados para este uso), dado que se ha demostrado que la inmunidad que se genera a partir de una sola vacunación pueden durar más de 36 meses. 

  • Administrar la vacuna vía subcutánea en la parte más distal del miembro pélvico derecho, por la posibilidad de desarrollo de sarcomas post-inyección.

Conocida anteriormente como Traqueobronquitis infecciosa canina o tos de las perreras, es una de las enfermedades infecciosas más comunes en perros. En los pacientes afectados con ERIC se han identificado con alta prevalencia agentes tanto virales, parainfluenza (PIC), adenovirus tipo 2 (AVC-2); como bacterianos, Bordetella bronchiseptica. Sin embargo, se han involucrado a otros agentes infecciosos virales como coronavirus respiratorio canino, virus de la influenza canina, herpesvirus canino y distemper canino; y bacterianos como Streptococcus equi, Mycoplasma spp. 

Epidemiología 

La Enfermedad Respiratoria Infecciosa Canina tiene una distribución mundial y es reconocida como una de las enfermedades infecciosas prevalentes en perros. Es una enfermedad altamente contagiosa y la contaminación ocurre por vía oculonasal. 

La información epidemiológica sobre Enfermedad Respiratoria Infecciosa Canina en México es limitada, no es posible establecer un análisis preciso de la situación, no se cuenta con información precisa que permita establecer la prevalencia de la enfermedad, en una revisión bibliográfica de 1990 a la fecha solo existe un estudio que aborda el tema, reportando una prevalencia de 8.9% (Molina-González et al, 2006). En este estudio, se obtuvieron 130 muestras, de perros provenientes centros de control canino (53), escuelas de entrenamiento y criaderos (33), así como de perros de casa (44), se encontró que en los perros provenientes de escuelas y criaderos había una mayor prevalencia de la bacteria, con respecto al resto de los perros (Molina-González et al, 2006). Esta observación es compatible con la aseveración de que esta enfermedad se presenta con una mayor frecuencia en lugares donde se congregan grupos de perros. 

Patogenia 

Bordetella bronchiseptica es una bacteria gram negativa y es la más comúnmente aislada en la Enfermedad Respiratoria Infecciosa Canina. La Bordetella bronchiseptica es transmitida mediante contacto directo, por exposición a aerosoles o a las secreciones respiratorias. Las bacterias también pueden ser transmitidas por utensilios y materiales contaminados así como por las manos contaminadas de seres humanos. 

Produce una proteína que ocasiona ciliostasis, efecto que compromete el mecanismo de defensa del aparato respiratorio. Además, posee una fimbria que se extiende por fuera de la membrana celular, además produce dos adhesinas, la hemaglutinina y la pertactina. Algunas colonias utilizan exotoxinas (adenilato ciclasa hemolisina, toxina dermonecrótica, citotoxina traqueal) para dañar el epitelio respiratorio. Estos elementos destruyen los cilios, desactivan la respuesta de los macrófagos y suprimen la respuesta humoral y celular. 

El virus de la Parainfluenza Canina (PIC), está clasificado en la familia Paramyxoviridae. El riesgo de infección ésta relacionado con una alta densidad de población de perros, se replica primariamente en el epitelio de la mucosa nasal, faringe, laringe, tráquea y bronquios. Produce una replicación citolítica. La viremia es poco común, aunque en infecciones mixtas es factible su aislamiento del hígado, bazo y riñones. 

El periodo de incubación es de 3 a 10 días y los perros infectados, continúan secretando el virus 8 a 10 días posteriores a la infección, período en el cual las secreciones respiratorias en aerosol pueden transmitir el virus a perros susceptibles. 

Signos clínicos

 

Su forma no complicada es la más común y es caracterizada por tos seca que repentinamente desaparece, la cual frecuentemente es paroxística. La rinitis puede ser asociada con descargas nasales mucopurulentas nasales y conjuntivitis. En la mayoría de los casos, los perros afectados continúan comiendo bien y permanecen alertas y activos. Los signos clínicos en los casos no complicados usualmente se resuelven por sí solos en 2 semanas o menos. Las formas complicadas pueden observarse en neonatos o perros o problemas de inmunosupresión. 

La bronconeumonía bacteriana crónica, manifestada por disnea y pérdida de peso, fiebre, letargo y disminución de apetito, es característica de ERIC complicada. 

 
 
 
 
 
 

Revista Especializada en Clínica de Pequeñas Especies

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