Infecciones bacterianas de la piel.

PALABRAS CLAVE > Antibiótico > bacterias > pioderma > infección > cefalosporinas

MVZ. Agustín Martínez Fajardo.

Asesor técnico en pequeñas especies.

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Introducción

La piel es el órgano más extenso del organismo de los seres vivos, está formada por tres capas: la epidermis, la dermis y la hipodermis; en la dermis se encuentran los anexos (folículos pilosos y glándulas sebáceas), cumple con funciones vitales tal como barrera de defensa, termorregulación, sensibilidad, además de proporcionar información del estado de salud y nutrimental del individuo.¹

 

Aunque la piel es parte de los mecanismos de defensa del organismo puede también sufrir enfermedades. Bacterias, virus, hongos o parásitos causan enfermedades que pueden complicarse y ser muy difíciles de solucionar y muy dolorosas y molestas para la mascota.

El principal desafío del médico clínico es la identificación de las diversas heridas de la piel, ocasionadas por los diferentes agentes etiológicos que la afectan de manera comensal o ya con una infección característica de la piel.

 

Iniciando por una buena anamnesis e historia clínica se puede identificar, el periodo que ha comprendido desde los primeros signos y la evolución de la enfermedad como tal.

 

Dentro de la revisión físico clínica del paciente, debe evaluar de manera directa las lesiones, sobre todo su estado físico, si hay cambio de temperatura local, humedad, presencia de mal olor, ausencia de pelaje (alopecia), presencia de pústulas, fistulas, costras o maculas en las regiones de la piel donde se presume podría estar la infección activa. 

 

Se debe considerar también la especie y razas de los pacientes que llegan a consulta, ya que puede haber predisposición racial o genética a la sensibilidad cutánea, o en su caso las características de la piel que puede predisponer a generar mayor acumulo de humedad por pliegues o por cantidad de pelaje que recubre al animal³.

Entre las enfermedades de la piel más comunes se encuentran las causadas por bacterias. Estas infecciones de piel se llaman piodermas. Muchas bacterias viven normalmente en la piel y si por algún motivo crecen sin control provocan lesiones que van desde el enrojecimiento hasta lesiones más importantes que pueden ser agravadas por el mismo animal al rascarse².

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Las pústulas se originan, independientemente de su origen (etiología), por la migración de células inflamatorias desde el torrente sanguíneo de la dermis hasta la epidermis. La secreción de citoquinas proinflamatorias por los queratinocitos produce ciertas anomalías epidérmicas que estimulan esta emigración. 

 

Los polinucleares se adhieren a la pared de los vasos sanguíneos, atraviesan la pared endotelial y migran hacia la epidermis.

 

Los procesos pustulares deben clasificarse por su origen; ya sean de origen folicular o no folicular. 

 

Las pústulas foliculares, llenan de contenido purulento el orificio del folículo pilo-sebáceo. Estas lesiones características son típicas de diversos procesos, fundamentalmente de:

Infecciones Bacterianas 

Afecciones parasitarias como demodicosis  (Demodex spp.)  

Menos frecuente en enfermedades micóticas.

Las pústulas no foliculares, tienen su localización en el tegumento cutáneo, pudiendo ser de diferente tamaño y siendo su origen preferentemente bacteriano. Sin embargo algunos trastornos autoinmunes (pénfigo foliáceo), también puede dar origen a este tipo de lesiones. En este caso, las pústulas suelen ser de mayor tamaño que en los casos de origen bacteriano².

 

La elección del antibiótico ideal para el tratamiento de las afecciones de piel de origen bacteriano es un tema que actualmente toma un carácter de importancia, debido a que la sociedad es más consiente que la resistencia bacteriana a los antibióticos genera preocupación tanto en medicina humana como veterinaria³.

Debido a que las enfermedades de la piel representan del 20 al 25 por ciento de las consultas veterinarias y comprenden el mayor porcentaje de empleo de antibióticos en la clínica de pequeños animales. El empleo responsable de antibióticos en el tratamiento de las infecciones de la piel debe ser una prioridad no solo de los médicos veterinarios tratantes, sino también del propietario quien es el que al final de trayecto diagnóstico, se le confiere el tratamiento de su mascota en casa.

 

Los pasos claves para el correcto tratamiento de las infecciones cutáneas son:

• Diagnóstico correcto del pioderma. 

• Selección del antibiótico adecuado.  

• Asegurar la correcta administración del antibiótico en dosis y frecuencia hasta la correcta  curación clínica³. 

En la mayoría de las infecciones cutáneas en mascotas están producidas por estafilococos coagulasa-positivos, siendo el Staphylococcus intermedius (integrante del grupo Staphylococcus intermedius (SIG)) el agente causal más habitual del pioderma canino. 

Los antibióticos de primera línea incluyen los antibióticos de reducido o amplio espectro, bien tolerados y con actividad antiestafilocócica reconocida. En circunstancias adecuadas no son menos potentes que otros fármacos de más alto rango y son apropiados para el tratamiento empírico del pioderma canino no complicado. Estos fármacos incluyen a la cefalexina³.

 

La cefalexina es una cefalosporina de primera generación, de uso principalmente por vía oral y que se absorbe casi por completo en perros y gatos4.

 

La familia de antimicrobianos de PiSA Agropecuaria se amplía con la llegada de Naxifelar® Vet en su presentación de 300 mg y 600 mg con los cuales se podrá administrar el tratamiento de manera adecuada desde felinos y perros pequeños, hasta perros de talla grande que sufran de procesos de pioderma entre otras afecciones bacterianas. 

 

Cabe recalcar que la selección de un antibiótico de manera  adecuada y responsable debe estar respaldada de manera preferente con los resultados de un cultivo bacteriano y su recomendación de Cefalexina Cefalexina tratamiento del antibiograma correspondiente a las Número de Reg.: Q-7833-328 Número de Reg.: Q-7833-327 muestras de las lesiones de cada paciente.

Referencias Bibliográficas

​​

  1. Murcia-Marroquín, E. H., Camacho Castro, A., Salcedo-Sánchez, H. D., & Vaquiro-Rumique, A. R. (2018). Necrólisis Epidérmica canina Tóxica en perros. Reporte de un caso. Revista de Salud Animal, Vol. 40(No. 2), 2224-4700. Recuperado de http://scielo.sld.cu/pdf/rsa/v40n2/2224-4700-rsa-40-02-e09.pdf 2. Salo, E., Fraile, C., Rios, A., & Sancho-Forrellad, P. J. (2013).  PROBLEMAS DERMATOLÓGICOS “EVITEMOS CAER EN LA RUTINA”. Recuperado 3 de junio de 2020, de https://www.avepa.org/pdf/proceedings/DERMATOLOGIA_PROCEEDING2013.pdf 3. Beco, L., Guaguère, E., Méndez, C. L., Noli, C., Nuttall, T., & Vroom, M. (2013). Suggested guidelines for using systemic antimicrobials in bacterial skin infections: part 1—diagnosis based on clinical presentation, cytology and culture. Veterinary Record, 172(3), 72. https://doi.org/10.1136/vr.101069. 4. Sumano L., H., Ocampo C., L., & Gutierrez O., L. (2015). Farmacología veterinaria (4.a ed., Vol. 1). New York, Estados Unidos: McGraw-Hill Education

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