google-site-verification=zl2BFmWkKnMfWepghiQhluc1_SNBuOLiZdzvrMLd1r8 Moquillo Canino: Fisiopatología y signos clínicos

Moquillo Canino: Fisiopatología y signos clínicos

PALABRAS CLAVE > Moquillo canino > virus moquillo canino > fisiopatología > signos clínicos > pronóstico 

MVZ. Luis Antonio Calzada Nova

MVZ. Leticia Vázquez Manríquez

Asesor Técnico Dac Novis

Introducción

El moquillo canino es una de las enfermedades más prevalentes entre las poblaciones de perros, con un grado de letalidad alto, sólo superado por el virus de la rabia. El conocimiento de las características del virus, así como, de sus mecanismos patogénicos son de gran importancia para el médico veterinario zootecnista que se dedica a la práctica clínica porque, le permiten prevenir, diagnosticar con certeza, considerar opciones y tiempos terapéuticos y emitir pronósticos de la enfermedad.

Etiología

El virus del moquillo canino es un miembro del género Morvillivirus de la familia Paramixoviridae, es pleomorfo, con partículas de 150 a 250 nm. El genoma viral es RNA lineal, de 15.69 kb de tamaño, de sentido negativo, monocatenario y no segmentado, lo que impide toda oportunidad de reagrupamiento genético frecuente, lo que da por resultado estabilidad antigénica. Está cubierto por una envoltura de lipoproteínas derivada de la membrana celular.10,12

 

El virus contiene seis proteínas estructurales. Tres proteínas forman complejos con el RNA viral: la nucleoproteína (N) que forma la nucleocápside helicoidal (13 o 18 nm de diámetro) y representa la proteína interna principal y otras dos proteínas: fosfoproteína (P) y polimerasa grande (L), que intervienen en la actividad de la polimerasa viral que funciona en la transcripción y la replicación de RNA.10,12

 

Tres proteínas participan en la formación de la envoltura viral. Una proteína de matriz (M) que recubre a la nucleocápside viral y subyace a la envoltura de lipoproteínas ya citada, que es biológicamente importante para el ensamble del virión. La envoltura viral (lipoproteína y proteína de matriz) esta tachonada de espigas de 8 a 12 nm de dos diferentes glucoproteínas transmembrana. La glucoproteína más grande (H) posee actividades de hemaglutinación y se encarga del acoplamiento a la célula hospedadora. La otra glucoproteína (F) sirve de mediadora de la fusión de la membrana y de actividades de hemolisina. 10,13 (Figura 1).

Figura 1.  Estructura del virus de moquillo canino.

El virus del moquillo canino posee proteínas que lo facultan para integrarse a la membrana celular del huésped y hace a las células infectadas susceptibles al daño por citolísis inmunomediada, así como, a inducir fusión celular (formación de sincitio). La inducción sincicial involucra una compleja interacción de las proteínas virales con las células del huésped y ocurre en cepas del virus de moquillo canino que con menor frecuencia para producen apoptosis celular.10, 13

 

El conocimiento de la estructura viral del moquillo canino es útil para la clínica al considerar las siguientes aplicaciones:

  • Es susceptible a la luz ultravioleta, por lo que cualquier superficie expuesta a sol se consideraría libre del virus. Aunque si el virus se protege con sombra y se envuelve de proteínas o antioxidantes, se puede retardar la inactivación.

  • Es extremadamente susceptible al calor y a la desecación. Por lo que el virus no persiste en el medio ambiente en regiones con altos niveles de exposición solar y temperatura. En climas cálidos no sobrevive en las perreras después de que los perros enfermos son removidos.

  • Sobrevive en secreciones o tejido escindido al menos 1 hora a 37°C y por 3 horas a 20°C.

  • En ambientes con temperaturas frías el virus se mantiene más tiempo viable. A casi congelamiento (0-4°C) sobrevive en el medio ambiente por semanas.

  • Como virus envuelto es susceptible al éter, cloroformo, formalina al 0.5%, fenol al 0.75%, cuaternario de amonio 0.3%, hipoclorito de sodio al 1%, etanol al 70%, detergentes sintéticos del tipo sulfonato o sulfato, jabones, carboxilatos, lignosulfonatos. La desinfección rutinaria es usualmente efectiva para destruir al virus del moquillo canino en perreras u hospitales.13

 

Es relevante señalar que por las características de baja resistencia del virus a las condiciones del medio ambiente el mecanismo de contagio se clasifica como de contacto directo entre el perro eliminador del virus con el perro susceptible, eliminando prácticamente las opciones de contacto indirecto (fomités) o de contagio en el medio ambiente.

Contagio

 

Se ha reconocido históricamente que los cachorros son la población más frecuentemente afectada por el moquillo canino, aunque los perros de todas las razas y de todas las edades son susceptibles a la infección por el virus.1,2,5,10,12,13,25,35

 

Es relevante enfatizar el concepto de infección asintomática o subclínica que puede ocurrir en los perros, cachorros o adultos vacunados y en los perros que tienen acceso a la calle y son susceptibles de infectarse y reinfectarse con los virus de los animales de la “calle”. Los perros que son infectados y tienen suficiente protección de su sistema inmune, se ven sanos sin ningún dato de enfermedad clínica, pero pueden ser eliminadores del virus por periodos cortos, actuando como un reservorio del virus, y representan una fuente potencial de contagio inaparente o “inexplicable” para otros perros susceptibles. Este mecanismo de contaminación muestra como un cachorro se puede infectar de moquillo canino jugando en el parque con perros aparentemente sanos, o como cachorros que no salen a la calle pueden contagiarse a través de un perro adulto que sí sale a la calle, y que socializa con otros perros aparentemente sanos pero infectados, que a si vez lo infectan y éste sin tener signos de enfermedad introduce el virus a la casa, infectando al cachorro.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,39

 

Ahora bien, el perro que se infecta y enferma de moquillo canino inicia la eliminación del virus en los siguientes 7 a 10 días de haberse contagiado, y permanece como fuente de alta eliminación viral mientras esté enfermo; en casos excepcionales el perro que se enfermó y se recuperó de la enfermedad puede ser eliminador del virus hasta por 3 meses.1,2,5,12,13,25,35

 

El virus del moquillo canino inicia la infección mediante el ingreso del virus en el epitelio mucoso del aparato respiratorio y para ser transmitido se requiere, forzosamente, de la exposición oro-nasal a secreciones respiratorias, vómitos, heces u orina de perros con infección subclínica o enfermos; o del contacto con fómites del medio ambiente recientemente contaminado.1,2,5,10, 12,13,19,23,24,25,28,30,31,32,35,39

 

Para efectos de diagnosticar y poder dar tratamiento al perro infectado asintomático, incubando o enfermo de moquillo canino es muy importante analizar y tratar de ubicar en la historia clínica el momento preciso de la infección, ya que de eso depende si el paciente es candidato a recibir tratamiento o no.

Fisiopatología y signos clínicos

 

No hay manera de diagnosticar, tratar o de establecer un pronóstico del moquillo canino si no se conoce la fisiopatología y se interpreta la semiología clínica del paciente.

 

El estudio de una enfermedad infecciosa siempre tiene muchas maneras de aproximarse, pero la más útil para el médico veterinario zootecnista que practica la clínica es el entender la enfermedad y determinar en qué etapa se encuentra la enfermedad del paciente, para así decidir si es candidato a recibir tratamiento o el padecimiento ya ha avanzado al punto de no retorno, así como, para emitir un pronóstico.

Primera Semana

La infección de la enfermedad inicia con la inhalación de partículas virales suspendidas en el aire en forma de aerosol o por contacto directo entre el perro infectado y el perro susceptible, a través de olfateo nariz a nariz o nariz con secreciones.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,39

 

Los perros adultos “callejeros” con exposición viral ambiental recurrente, son resistentes a la infección por el virus del moquillo canino, al producir neutralización viral en la mucosa respiratoria por la acción local de las IgA-secretoras.

 

Exceptuando a los animales antes mencionados, en todos los demás perros el virus del moquillo entrará pasivamente en contacto con el epitelio de la cavidad nasal, oral y la faringe en donde por efecto mecánico y sin replicación previa, alcanza los tejidos linfoides de la orofaringe y mediante la interacción de su proteínas F y H se une al receptor denominado Molécula de Señalización de Activación Linfocítica (SLAM) o CD 150 e infecta a las células del sistema inmune que lo expresan, como son los macrófagos y células dendríticas, estas células infectadas transportan el virus por vía linfática a las tonsilas, linfonodos retrofaríngeos y bronquiales, en un periodo no mayor de 24 horas, en donde otras células del sistema inmunitario que portan el receptor SLAM se infectan como son los linfocitos T activados y los linfocitos B residentes. En los siguientes tres días se incrementa la replicación viral en esos linfonodos, sin transferencia a otros sitios linfoides. Pasados ya cuatro a cinco días posinoculación, la migración de linfocitos infectados se traslada a otros tejidos linfoides y hemáticos en donde hay receptores SLAM (célula madre hematopoyética, linfocitos T, linfocitos B, macrófagos, células dendríticas, linfocitos T activados) lo que permite la multiplicación viral en el timo, bazo, médula ósea, células de Kupffer, lamina propia del estómago, placas de Peyer, tejido linfoide asociado a bronquios, tejido linfoide asociado a mucosas conjuntivales, genitourinarias y nasales. En este periodo acontece la primera viremia, que se caracteriza por ser plasmática, libre de células.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,37,39

​Al inicio de la infección por el virus de moquillo canino los signos clínicos no hay signos clínicos observables, lo que correspondería al periodo de incubación, por lo que podríamos encontrar en un examen físico general a cachorros aparentemente sanos, juguetones, alertas, afebriles en donde el único signo detectable es el enrojecimiento tonsilar sin aumento de volumen. Este dato clínico es de gran valor, en razón de que mientras el virus se encuentre replicándose en el tejido linfoide las tonsilas se observarán enrojecidas, por lo que resulta indispensable revisar en todos los cachorros, aparentemente sanos, el color de las tonsilas. (Imagen 1)

 

Cabe resaltar que este hallazgo clínico también se puede observar en los perros que están incubando parvovirus canino y hepatitis infecciosa canina. Por lo que este sólo dato clínico es suficiente para realizar el muestreo respectivo para confirmar o desechar cualquiera de las tres enfermedades citadas. Siendo el muestreo en las tonsilas el sitio preferente.

Figura 1.  Estructura del virus de moquillo canino.

Segunda Semana

 

Durante este periodo los perros están infectados pero su evolución clínica es asintomática y nueve de cada diez perros desarrollarán una respuesta inmune antiviral rápida e intensa lo que les permitirá controlar y después eliminar la infección. Algunos animales podrían responder aún durante la tercera semana posinfección lo que les permitiría recuperarse y resolver los signos de enfermedad.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,39

 

Es relevante señalar que la tasa de infección es mucho más alta que la tasa de morbilidad, es decir que la mayoría los perros que se infectan con el virus de moquillo canino se recuperan. Se ha estimado que sólo el 10% de los perros que se infectan, en zonas urbanas, se enferman y que en zonas rurales o en poblaciones ferales, con poca inmunidad de población o “de manada” la morbilidad podría incrementarse notablemente, hasta el 50% de los animales infectados. Siendo más susceptibles los perros adultos inmunodeprimidos, los cachorros no vacunados menores a 8 semanas de edad, pero especialmente los cachorros no vacunados mayores a 8 semanas de edad.

 

En los perros que no responden rápido ante la infección el virus seguirá replicándose ampliamente en el tejido linfoide se observaran los signos prodrómicos (signos inespecíficos de enfermedad) como fiebre, con anorexia y pérdida discreta de peso en los últimos días de esta semana de incubación.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,39

Cabe recordar que el periodo febril coincide con la amplia replicación en los tejidos linfoides y la viremia libre de células.

 

En estos animales ocurre una segunda viremia asociada a células infectadas (linfocitos B, linfocitos T, neutrófilos, macrofágos activados, y células dendríticas) que persiste durante toda la fase sintomática de la enfermedad, con lo cual la replicación viral en los todos tejidos linfoides se incrementa e induce una inmunodepresión severa. 1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,37,39

 

La inmunodepresión afecta fundamentalmente la inmunidad celular y se ocasiona por apoptosis directa e indirecta de células infectadas, por replicación con efecto citopático en células inmunocompetentes especialmente de linfocitos T CD 4+, secreción de factores inhibitorios solubles, inhibición de la proliferación de linfocitos, señalización defectuosa o ausente para los linfocitos T por las células presentadoras de antígenos (monocitos activados o células dendríticas). En cachorros la inmunodepresión puede durar más de 10 semanas.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,37,39

 

De manera simultánea a la etapa de inmunodepresión ocurre una extensa infección de los tejidos epiteliales, cuando el virus logra unirse a los receptores Molécula de Adhesión Celular 4 de Nectina (nectina-4) que se encuentra en los caras basolaterales de las células. 

 

La replicación epitelial del virus da origen a nuevos signos clínicos y da origen al periodo de la eliminación viral por parte del perro infectado, lo cual ocurre por la superficie apical de los epitelios respiratorio, gastrointestinal y genitourinario, por lo que el paciente afectado se vuelve una gran fuente de contagio.22 

La severidad y la duración del cuadro clínico generalizado tienen una relación directa con la intensidad de la depresión inmunológica. Un cuadro clínico persistente, por semanas, es indicativo de inmunodepresión severa y prolongada, y por lo tanto es de muy mal pronóstico, en contraparte, la desaparición o mejora de los signos clínicos asociados a los tejidos epiteliales resulta indicativo de que el sistema inmune se está recuperando y el virus se está eliminando del organismo. Cabe mencionar que el enrojecimiento tonsilar también va disminuyendo conforme ocurre el aclaramiento viral en el organismo 22,37

 

Se ha demostrado que virus se replica en los epitelios cutáneos, digestivos, respiratorios, genitourinarios, así como, en las glándulas adrenales, ovarios, testículos, tiroides y paratiroides. Y durante esta semana se mantiene y exacerban los signos prodrómicos y aparecen los signos clínicos cutáneos y mucosos como: conjuntivitis, descarga ocular purulenta, dermatitis pustular, descamación cutánea epidérmica; los gastrointestinales como: diarrea líquida o mucosa excepcionalmente hemorrágica, tenesmo; los respiratorios como: rinorrea serosa a mucosa, tonsilitis, odinofagia, tos seca; los hematológicos como: leucopenia por linfopenia, trombocitopenia, hipocalcemia ligera.1,2,5,12,19,22,23,24,25,28,30,31,32,39 (Imagen 2).

 

Figura 2. Cachorro con signos clínicos de moquillo canino. Depresión, emaciación, conjuntivitis, hiperqueratosis nasal.

El diagnóstico en este periodo de la enfermedad es muy importante porque todavía el paciente tiene oportunidad de tratamiento.  En la práctica de la clínica veterinaria es común recibir a cachorros entristecidos que en la historia clínica de la última semana refiere que fueron comprados en alguna tienda de animales, fueron regalados, convivieron estrechamente con otros perros o pudieron olfatearse con otros perros entre las rejas de la casa; y ahora presentan vómito infrecuente y diarrea moderada, los cuales pudieron ser o no tratados y mostrar mejoría. Agregando a la anamnesis que en los días subsecuentes se añadieron estornudos, rinorrea, tos y otros signos respiratorios, coincidiendo en algún momento ambas signologías. Esta coincidencia de enfermedad digestiva y respiratoria en un cachorro abre la gran sospecha clínica de estar ante un paciente afectado por el virus del moquillo canino, y si coinciden con el enrojecimiento tonsilar la probabilidad de acertar el diagnóstico clínico se incrementa. Solo se podría encontrar esa triada de signos digestivos-signos respiratorios-enrojecimiento tonsilar, además de en el moquillo canino, en la hepatitis infecciosa canina o en pacientes con infecciones virales mixtas, cuando el cachorro proviene de criaderos, tiendas de animales o de vendedores informales que acopian cachorros para su venta.

 

Un elemento determinante que explica el porqué de la aparición un poco más tardía de los signos respiratorios son las infecciones bacterianas secundarias descendentes en el árbol respiratorio, producto de la inmunodepresión sistémica y de la pérdida del aparato mucociliar por el efecto citopático del virus. En los perros adultos el cuadro clínico en esta etapa puede ser asintomático y solo se observan lagañas en los ojos o estornudos que desaparecen, sin tratamiento en el transcurso de una o dos semanas, o puede evolucionar a una infección persistente, dependiente de otros factores inmunosupresores concomitantes en el paciente, en estos perros el cuadro clínico predominante es fiebre alta y persistente, anorexia, depresión, emaciación, conjuntivitis con lagaña, rinofaringitis y ocasionalmente, tos.18

Tercera Semana

Durante esta semana persiste la infección en los tejidos linfoides y con eso la inmunodepresión y la replicación viral en los tejidos epiteliales.

 

En general los perros mejoran de sus signos digestivos pero se observa una mayor deshidratación y emaciación, los signos respiratorios persisten con la misma intensidad de la semana anterior o se incrementan añadiéndose: descamación epidérmica generalizada, hiperqueratosis de los cojinetes plantares y de la nariz, rinorrea mucosa a purulenta, epistaxis de hilo, tos productiva, reflejo tusígeno positivo, palmo percusión positiva, taquipnea y a la auscultación: estertores de burbuja gruesa o mediana y/o soplo tubárico bilateral.1,2,5,12,19,23,24,25,28,30,31,32,39 (Imagen 3 y 4).

Figura 3. Rinorrea mucosanguinolenta e hiperqueratosis nasal.

Figura 4. Cachorro con signos clínicos de moquillo canino. Depresión, emaciación, conjuntivitis, hiperqueratosis nasal.

Algunos perros con capacidad de responder inmunológicamente en esta etapa pueden mostrar mejoría de los signos clínicos epiteliales, ya sean digestivos, respiratorios o cutáneos proporcionalmente a la recuperación de la inmunidad celular y humoral, el virus puede ser eliminado de la mayoría de los tejidos corporales, pero puede persistir por periodos prolongados en tejidos uveales de los ojos y en tegumentos como los cojinetes plantares y la nariz. 1,2,5,7,12

 

Hacia los últimos días de esta semana (días 17 a 21 postinoculación), dependiendo de la cepa viral y la capacidad de respuesta inmunológica del paciente, puede ocurrir la infección de las fibras nerviosas del bulbo olfatorio y de las células endoteliales y ependimales modificadas del plexo coroideo en el cuarto ventrículo y en las demás células ependimales que recubren el sistema ventricular.1,2,5,12,19,21,23,24,25,28,30,31,32,39

Cuarta Semana

Al inicio de esta semana post infección un alto número de perros, alrededor del 50%, ya están tienen replicación viral en el plexo coroideo y el bulbo olfatorio pero no han presentado signología neurológica. Sin embargo al finalizar esta semana (día 28 postinoculación) casi el total de los animales tienen la neuroinfección, ya sea sintomática o asintomática.1,2,5,6,7,12,19,21,23,24,25,28,30,31,32,39

 

Los signos respiratorios y digestivos pueden haber mejorado, muy probablemente, porque los órganos linfoides comienzan a repoblarse y el estado de inmunodepresión va cediendo progresivamente, mejorando así la producción de anticuerpos y de la inmunidad celular. Esta recuperación inmunitaria tardía resulta ser altamente benéfica para eliminar el virus de los tejidos linfoides y epiteliales, pero puede ser sumamente nociva para el paciente que ya tiene la infección del Sistema Nervioso Central.7

 

Otros pacientes no tienen la capacidad de recuperar su respuesta inmunitaria y el virus sigue replicándose en los tejidos linfoides, los epitelios y en el sistema nervioso central, por lo que la enfermedad se agrava y el pronóstico se vuelve totalmente negativo. 1,2,5,6,7,12,19,21,23,24,25,28,30,31,32,39

 

El virus después de replicarse en el plexo coroideo se disemina ampliamente usando como vehículo al fluido cerebroespinal, diseminándose a todo el Sistema Nervioso Central. En este momento los únicos signos neurológicos se asocian a la infección meníngea y el cachorro se queja o llora por las noches, muestra hiperestesia a la palpación paravertebral de la columna torácica y lumbar e hiperestesia y rigidez cervical. 4,6

Ya localizado el virus en el tejido nervioso infecta los procesos podálicos astrocíticos, los pericitos adyacentes y las células meníngeas, todas estas células expresan la glucoproteína CD 44 en su superficie, con lo que se favorece la adhesión entre células y diferentes componentes de la matriz extracelular. (Imagen 5) 

 

A partir de la infección de astrocítos y pericitos inicia una diseminación arborizante en el sistema nervioso de replicación lenta, no citopática, con diseminación intracelular (célula-a-célula) entre los astrocítos; que tiene por consecuencia una disfunción, no citopática, ni apoptótica de los oligodendrocitos adyacentes, produciendo así, una desmielinización caracterizada por la pérdida de las vainas de mielina y la conservación de los axones neuronales. A esta etapa de la neuroinfección se le denomina encefalitis aguda no inflamatoria. Es posible que en este momento de la neuroinfección corresponda con la aparición de mioclonos, ataxia sensorial e hiposmia, sin otros signos neurológicos. 4,6,16,26,38

 

Posteriormente, y coincidiendo con la repoblación de los tejidos linfoides en todo el organismo, ocurre la encefalitis inflamatoria producida por linfocitos citotóxicos (CD8+) y células plasmáticas que ocasionan una pérdida masiva de mielina y de axones, esta encefalitis inflamatoria se caracteriza por la infiltración de macrófagos, linfocitos T CD-4+, T CD8+, B y células plasmáticas en el sistema nervioso y va acompañada de un incremento intratecal de la concentración de anticuerpos neutralizantes del virus. (Imagen 6). Hay un efecto citotóxico independiente de Ac (T-CD8) y efecto citotóxico mediado por anticuerpos (T-CD4 y B), infiltración por macrófagos que producen neurofagia con liberación de FNT-α, IL-1, IL-6 e IL-8, activador del plasminógeno y metaloproteasas, así como, la liberación de radicales súper oxido inducido por anticuerpos contra el virus. 3,6,7,9,13,14,15,17,20,27,29,33,34,35,36 (Imagen 7).

 

 Los signos neurológicos varían según la zona del Sistema Nervioso Central afectada, son comunes el estado mental de estupor a coma, las convulsiones de generalizadas a status epilepticus, la ataxia y nistagmus cerebelosos y vestibulares, paraparesia o tetraparesia. El tipo de las convulsiones varía dependiendo de la región de la corteza cerebral dañada, por ejemplo, el tipo de convulsión de “masticar chicle” ocurre por la poliencefalomalasia de los lóbulos temporales. Esta encefalitis inflamatoria masiva es la causa más común de la muerte en esta enfermedad. 6,7,27,33,34,35,36

Figura 5. Cuerpo de inclusión acidofílico (rosa) intranuclear en astrocitos en moquillo canino

Figura 6.  Infiltado linfoplasmocitario perivascular

Figura 7. Neuronofagia. Celulas gliales alrededor de una neurona la cual están fagocitando. 

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Revista Especializada en Clínica de Pequeñas Especies