Principales enfermedades respiratorias que afectan a los perros: Una revisión actual para el uso de la vacunación como principal método de prevención.

 
 
PALABRAS CLAVE > Vacunación > enfermedades respiratorias > agentes infecciosos > bronconeumonía > disnea > enfermedad respiratoria infecciosa canina
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Departamento Técnico Lapisa.

Animales de Compañia.

Introducción

Existen numerosos agentes infecciosos que producen enfermedades respiratorias en los perros (bacterias, virus etc.) (Buonavoglia et al., 2007). La enfermedad respiratoria infecciosa canina (CIRD, por sus siglas en inglés) es una causa importante de morbilidad y un importante problema de bienestar para las poblaciones de perros en todo el mundo. Caracterizado por signos clínicos como tos, secreción nasal y disnea, puede persistir durante varias semanas, lo que a menudo resulta en una enfermedad grave, como bronconeumonía, y en ocasiones puede causar la muerte o la eutanasia (Reagan et al., 2020). Se ha reportado que la vacunación  es el elemento más importante para la prevención de las enfermedades respiratorias, por ejemplo, en un estudio realizado las enfermedades respiratorias afectaron al 66 % de los perros estudiados, incluidos los perros domésticos y los de perrera, pero la incidencia y la gravedad de la enfermedad se redujeron significativamente en los perros vacunados contra los agentes respiratorios clásicos como; el virus del moquillo canino (CDV), el adenovirus canino 2 (CAV-2) y el virus de la parainfluenza canina (CPIV) (Mitchell et al., 2017). Por lo tanto, el propósito de este artículo fue revisar las enfermedades respiratorias más comunes del perro y brindar una actualización sobre principios y pautas de vacunación como prevención de estas enfermedades.

El complejo de enfermedades respiratorias infecciosas caninas 

 

Es un síndrome endémico en todo el mundo que involucra múltiples patógenos virales y bacterianos (Vieson et al., 2012).

 

La enfermedad se caracteriza por tos seca, con expectoración variable y secreción naso-ocular. Los signos duran de días a semanas y son de leves a moderados en la mayoría de los perros. En cachorros y perros con inmunosupresión u otras enfermedades concurrentes, puede complicarse con bronconeumonía, lo que da lugar a signos más graves como disnea, pérdida de peso, pirexia e incluso la muerte (Radhakrishnan et al., 2007). La enfermedad se transmite rápidamente, se cree que, en la mayoría de los casos, las infecciones virales dañan inicialmente el epitelio de las vías respiratorias superiores, lo que permite las complicaciones por problemas bacterianos que se suman a la destrucción e inflamación en el tracto respiratorio superior. A medida que se inicia la respuesta inmunitaria del huésped, normalmente se evita la propagación de la infección a las vías respiratorias inferiores y, finalmente, la infección desaparece. Sin embargo, en circunstancias adversas, la infección puede llegar a las vías respiratorias inferiores y causar neumonía o enfermedad respiratoria crónica (Day et al., 2020).

Patógenos respiratorios más comunes en perros

Durante el paso del tiempo se han reportado como patógenos más comunes asociados con los problemas respiratorios; el virus de la parainfluenza canina (CPIV), el adenovirus canino tipo 2 (CAV-2) y Bordetella bronchiseptica (Tabla 1). En las últimas 2 décadas, se han incluido nuevos patógenos; el herpesvirus canino-1 (CHV-1) y el virus de la influenza canina (CIV), los avances en los métodos de identificación molecular han identificado otros patógenos potenciales que pueden estar desempeñando un papel en el complejo de enfermedades respiratorias (Priestnall et al., 2014).

Organismos bacterianos y virales asociados con el complejo de enfermedades 

infecciones respiratorias caninas.

Tanto los animales muy jóvenes como los mayores tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias en comparación con los animales adultos sanos. Al nacer, el sistema respiratorio e inmunológico no están completamente desarrollados; esto facilita que los organismos de la enfermedad entren y se propaguen dentro de los pulmones (Barrell et al., 2010). En animales de edad avanzada, una disminución en la capacidad del animal para filtrar partículas y combatir infecciones puede hacer que los pulmones sean más vulnerables a los organismos de enfermedades transportados por el aire y las partículas tóxicas (Decaro et al., 2016).

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Tabla 1. Resumen de los principales patógenos asociados con la enfermedad respiratoria infecciosa canina. Tomado de Ford RB, 2013

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Bordetella bronchiseptica

El reservorio natural de B. bronchiseptica es el tracto respiratorio y se propaga muy fácilmente por aerosol y contacto directo. La transmisión se intensifica por el alojamiento confinado de múltiples animales. Bordetella bronchiseptica es altamente infecciosa con un período de incubación de 3 a 10 días. La mejor prevención se logra evitando la exposición a animales infectados y los perros deben ser vacunados antes o en el momento de la admisión (Mochizuki et al., 2008).

Las directrices actuales de Vacunación canina de WSAVA indican que las vacunas deben reforzarse cada 6 meses cuando se alojan varios animales en un área confinada. Existe la vacuna de Bordetella bronchiseptica (bacteria viva avirulenta, intranasal) B.bronchiseptica + CPiV (MLV) intranasal B.bronchiseptica +CPiV (MLV)+CAV-2(MLV) intranasal B. bronchiseptica (bacteria viva avirulenta, oral) y se debe administrar una única dosis tan temprano como a las 3 semanas de edad. La recomendación del fabricante actual es administrar desde las 8 semanas de edad. Una dosis única anualmente  o más frecuentemente en animales de muy alto riesgo no protegidos por el refuerzo anual. Puede producirse tos, estornudo, o descarga nasal transitoria (3-10 días) en un pequeño porcentaje de los vacunados. Las vacunas  vía intranasal  y oral NO deben darse por inyección parenteral ya que puede producir una reacción severa e incluso la muerte (WSAVA, 2020).

 

Mycoplasma cynos

Muchos Mycoplasmas spp son organismos comensales que colonizan las membranas mucosas del tracto respiratorio y su papel en la enfermedad respiratoria infecciosa canina, no está claro. Mycoplasma spp son organismos fastidiosos que carecen de una pared celular, son los organismos de vida libre más pequeños que se conocen, y se pueden aislar de los pulmones o tráquea de alrededor del 25 % de los perros adultos sanos. Mycoplasma cynos es el único Mycoplasma asociado significativamente con enfermedades respiratorias en perros, más comúnmente neumonía. No existe una vacuna preventiva para esta enfermedad (Hong et al., 2012).

 

Streptococcus equi Subespecie zooepidemicus

Es un estreptococo b-hemolítico del grupo C, ha surgido como causa de bronconeumonía aguda y grave en perros. Se han descrito brotes de neumonía hemorrágica grave en varias poblaciones de perros alojados en grupo, en los que S equi subsp zooepidemicus se identificó como el agente causal (Pesavento et al., 2008). Los perros inicialmente tienen signos clínicos leves, que incluyen tos y secreción nasal; sin embargo, sus signos clínicos pueden progresar rápidamente dentro de las 24 a 48 horas posteriores al inicio, lo que resulta en desarrollo de bronconeumonía fibrinosupurativa, necrotizante y hemorrágica aguda grave. No existe una vacuna para esta enfermedad (Acke et al., 2010).

 

Otras bacterias

Se han aislado otras especies bacterianas de perros con CIRDC, como Streptococcus canis, Pasteurella spp, Pseudomonas spp, Staphylococcus spp y coliformes, como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae; sin embargo, es probable que se representen como oportunistas secundarios (Radhakrishnan et al., 2007)

Adenovirus canino 2 (CAV-2)

Es un virus de ADN de doble cadena, que es una causa mundial de enfermedades respiratorias infecciosas en perros (Decaro et al., 2008). CAV-2 infecta las células epiteliales bronquiolares no ciliadas; células epiteliales de la mucosa nasal, faringe y criptas amigdalinas; células mucosas en la tráquea y bronquios; y células epiteliales alveolares tipo 2. Los signos clínicos consisten en estornudos, secreción nasal y tos seca; sin embargo, se observan signos clínicos más severos cuando hay coinfecciones con otros patógenos (Balboni et al., 2022). Las vacunas que contienen CAV-2 son los productos más comúnmente disponibles. Estas son las únicas vacunas recomendadas para la prevención de la hepatitis infecciosa canina (ICH) causada por CAV-1 y para reducir los signos de la enfermedad respiratoria asociada con la infección por CAV-2. Son excepcionalmente eficaces y no causarán la reacción adversa de ojo azul. Además, existen combinaciones o productos monovalentes para proteger contra el complejo respiratorio infeccioso canino, que incluyen Bordetella bronchiseptica y virus de la parainfluenza canina (CPIV) y CAV-2. La vacuna intranasal que contiene CAV-2, CPIV y Bordetella se puede utilizar para disminuir la gravedad del CIRDC, como precaución se debe tomar en cuenta que la vacuna CAV-2 intranasal está destinada como una ayuda en la prevención de la enfermedad del tracto respiratorio superior causada por CAV-2 y no está destinada a proteger contra la infección por CAV-1 (WSAVA, 2020).

 

Virus del Distemper canino

Es un virus de ARN envuelto que puede causar signos clínicos, principalmente respiratorios, con signos gastrointestinales y neurológicos variables  (Rendon et al., 2019) (Figura 2).

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Tabla 1. Organización del virión y del genoma del virus del distemper canino. Diagrama esquemático de partículas de virus del distemper canino en sección transversal N: nucleocápside, P: fosfoproteína, M: proteína de matriz, F: proteína de fusión, H: hemaglutinina, L: proteína de polimerasa grande. b Mapa de ARN genómico (3` a 5`) del virus. Tomado de Rendon et al., 2019.

Después del ingreso del virus a) las CD y los macrófagos alveolares infectados avanzan hacia el ganglio linfático de drenaje local, donde interactúan e infectan las células T y las células B a través de CD150 que también se expresa en su superficie celular. Estas células infectadas se diseminan aún más a los órganos linfoides secundarios, causando una viremia secundaria. b) En las etapas finales de la infección, hay desprendimiento de linfocitos infectados al sitio distal del tracto respiratorio. 

 

Estos linfocitos infectados interactúan con el receptor de células epiteliales nectina-4, ubicado en las uniones adherentes en la superficie basolateral de la célula epitelial. La infección en el epitelio de las vías respiratorias da como resultado el ensamblaje del virus y la liberación de viriones en la luz de las vías respiratorias del pulmón infectado. c)  Puede infectar el sistema nervioso central en algunos casos y se ha sugerido que el receptor nectina-4 tiene un papel importante en esta infección (Rendon et al., 2019).

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Figura 3. Tomado de Rendon et al., 2019

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Figura 3. Tomado de Rendon et al., 2019

Para este virus existen vacunas a virus vivo modificado (MLV): Estos son los productos más comunes. La vacunación con cualquiera de las vacunas actuales debe proporcionar inmunidad protectora contra cualquier tipo. Las vacunas MLV no se deben utilizar en especies de fauna silvestre a menos que haya evidencia específica que demuestre que sean seguras.

Las vacunas inactivadas no están fácilmente disponibles, no son tan eficaces y por lo tanto no deben ser utilizadas para la inmunización contra el moquillo (con la posible excepción de las especies de fauna silvestre (WSAVA, 2020).

Herpesvirus canino

Es un virus de doble cadena envuelto de ADN perteneciente a la familia Herpesviridae. El virus infecta las células epiteliales de la mucosa de las vías respiratorias superiores y el período de incubación es de 6 a 10 días. Al igual que otros herpesvirus, se vuelve latente en el tejido neurológico y la reactivación de las infecciones latentes puede ocurrir después de un estrés considerable o inmunosupresión farmacológica, con excreción intermitente en las secreciones respiratorias a lo largo de la vida del paciente (Ledbetter et al., 2009). Respecto a la vacunación se ha reportado una vacuna de subunidades inactivadas en Europa desde 2003. La vacuna está específicamente indicada para perras gestantes. La vacuna mostró proporcionar una buena inmunidad a los cachorros recién nacidos después de haber administrado dos inyecciones (WSAVA, 2020).

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Virus de la parainfluenza canina

El virus es una causa altamente contagiosa de enfermedad respiratoria en perros en todo el mundo. Antes de la introducción de vacunas, el virus podría aislarse hasta en el 50 % de los perros con enfermedades respiratorias en una perrera (Ellis et al., 2012). Se transmite a través de gotitas respiratorias y la infección ocurre dentro de las vías respiratorias en las células epiteliales. Los perros pueden no presentar signos clínicos o signos clínicos leves con tos áspera durante 2 a 6 días con o sin pirexia y secreción nasal. La envoltura del virus lo hace susceptible a la inactivación por la mayoría de los desinfectantes comerciales (Ellis et al., 2012).

La vacuna para el virus de parainfluenza (CPiV; MLV, parenteral) Administrar a las 6-8 semanas de edad y luego cada 2-4 semanas hasta las 16 semanas de edad o más. Los fabricantes generalmente recomiendan dos dosis separadas por 2-4 semanas, pero una dosis de vacuna se considera protectora. La Revacunación (refuerzo) se da a los 6 meses o a 1 año de edad, luego anualmente (WSAVA, 2020).

 

Coronavirus respiratorio canino

Se puede encontrar en perros con y sin signos clínicos de enfermedad respiratoria. La infección se asocia con signos clínicos leves, que incluyen secreción, tos y estornudos (Pratelli et al., 2021). El virus (Figura 4) infecta la mayoría de los tejidos respiratorios y el tejido linfoide asociado, como las amígdalas y los ganglios linfáticos locales. La Infección de tejido linfoide se asocia con cambios histopatológicos que incluyen daño o pérdida de los cilios respiratorios (Erles et al., 2008). 

 

Las vacunas para Coronavirus canino son (CCV; inactivado y MLV, parenteral), las dos dosis son separadas por 2-4 semanas con la dosis inicial a > 6 semanas de edad y dos dosis separadas por 2-4 semanas. La recomendación es que se aplique anualmente (WSAVA, 2020).

 

Conclusión 

Aunque la vacunación es la más importante estrategia de prevención, se deben tomar otras precauciones tomando en cuenta que la inmunización no protege contra todas las infecciones. Por ejemplo; en situaciones de alojamiento en grupo, las medidas de precaución deben incluir un período de cuarentena para perros que recién ingresan, monitoreo diario riguroso para el desarrollo de síntomas clínicos signos dentro del grupo y protocolos de cuarentena para perros con signos clínicos asociados a enfermedades respiratorias.  

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