Reconstrucción facial de un erizo africano. Reporte de un caso.

 
 
PALABRAS CLAVE >  Reconstrucción > colgajos > lesiones en piel > cicatrización

>mascotas no convencionales 

De la Rosa Figueroa Adriana, Delgadillo Keenan Laura Elena, Esparza González Alberto, Olmedo Sánchez José Antonio.

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Caso clínico

En diciembre de 2019, se presentó a consulta en la Clínica Veterinaria Sr. Dogs en Guadalajara, un erizo africano (Atelerix albiventris) hembra, de aproximadamente 1 año de edad, con una masa en el párpado izquierdo inferior que involucra la totalidad del mismo.  El animalito provenía de Colima, y allá se le habían realizado dos cirugías previas y no contaba con estudio histopatológico.  

Durante la revisión, se percató que todavía contaba con algo de tejido cicatrizal e hilos de sutura dentro de la masa nueva.  Se procedió a hacer la anamnesis correspondiente, e incluso, análisis de sangre de rutina.  

 

Debido a las condiciones, se realizó una extirpación de la masa vía quirúrgica, requiriendo reconstrucción facial.  Se realizó un colgajo de avance de piel y tejido subcutáneo desde el cuello, ya que requería de la formación de un párpado inferior nuevo para proteger el ojo.  

 

El estudio histopatológico reportó que la masa resultó ser un mastocitoma grado III.  Se está tratando con prednisona hasta el día de hoy.  El erizo tiene su cara reconstruida con poca evidencia de tejido cicatrizal.

 

Discusión

Una de las principales técnicas utilizadas para reconstruir lesiones en piel es el uso de “colgajos”, los cuales son fragmentos de tejidos ( muscular, piel, mucosa y tejido subcutáneo) transferidos con su propia vascularización de una parte donante del cuerpo a otra, ya sea local, regional o distante, utilizados para la reparación de grandes lesiones cutáneas oncológicas en donde la piel no alcanza para un cierre adecuado, de esta manera, se facilita la ampliación de las márgenes quirúrgicas, cicatrización de manera rápida y restauración eficiente de la funcionalidad y forma del tejido. (Méndez Ramírez, 2019)

 

Haciendo un recuento histórico, el uso de los colgajos cutáneos, se tiene registro que comenzó su uso en la India desde los años 900 A.C.  La primera descripción científica que se tiene fue en el siglo XV por Gasparo Tagliacozzi, quien realizó una técnica de reconstrucción de nariz mediante el uso de un colgajo de brazo.  

 

Ya en el siglo XX, el uso de esta técnica es amplia, y se comienza la realización de colgajos mamarios durante la primera y segunda guerra mundial, para reconstruir lesiones hechas por algún traumatismo. (Fernández Quiroga, 2011).  

En la práctica médica cotidiana con pequeños animales, e incluso, en fauna silvestre que hoy en día se integran a las familias y son mascotas recurrentes, es frecuente encontrar tumoraciones y masas en piel, o bien, adheridas a ella en el espacio subcutáneo (Medina, 2017).  Es importante tener el diagnóstico correcto para elegir el tratamiento a elección.

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Tabla 1.  (Miranda Rollón, 2018)

Cuando se requiere de extirpación quirúrgica, y si la masa es extensa, los colgajos son de gran utilidad, y es una de las técnicas más utilizadas. (Miranda Rollón, 2018).  Generalmente, se realiza la extirpación tumoral con márgenes lo suficientemente amplios para evitar que se quede un residuo de la lesión, y esto puede provocar defectos en la piel y tejidos adyacentes, lo cual representa un desafío para el (los) cirujano(s).  Se requiere de un gran conocimiento de anatomía y fisiología del lugar donde se extirpa para que se realice el procedimiento de forma correcta, y evitar que haya rechazo o un proceso necrótico. (Huppes, 2014).  

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Foto 1.  (Miranda Rollón, 2018)

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Foto 3. (Revisión general del paciente.  Toma de imagenología y muestreo para laboratorio.

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Foto 8. Recuperación facial, 8 semanas post cirugía.

Algunos autores señalan que una de las alternativas para este tipo de defectos, es la utilización de segmentos de piel, los cuales son desplazados y reubicados siguiendo los planos y las líneas de tensión, para que permita una cicatrización adecuada. (Gutiérrez, 2012)

Colgajo se define como “colgajo” al trozo de piel que cubre un defecto, más o menos cercano, y que mantiene el pedículo vascular con su lecho primitivo hasta que recibe vascularización desde su zona receptora.  (Vayvada, 2006). Se utilizan en diferentes especialidades médicas, como reconstrucciones faciales, dermatología, cirugía plástica, cirugía maxilofacial y/u otorrinolaringología. (Miranda Rollón, 2018). También se le conoce como injerto pediculado, y aunque en algunas especies no pueden utilizarse por sus características cutáneas, en perros y gatos son ampliamente utilizados. 

 

En el caso particular de este animalito, se utilizó esta técnica para la reconstrucción de su cara, tal y como se muestra en la secuencia de eventos que a continuación se menciona.

 

Conclusiones

Al finalizar este caso clínico, y tras varias intervenciones, se logra concluir que una buena anamnesis, diagnóstico preciso y una técnica quirúrgica adecuada, se puede prolongar la vida, o bien, calidad de vida de las mascotas, incluso si éstas son “no convencionales”.  

 

El caso de este erizo africano, regresó a su vida cotidiana, come de forma correcta, no hay evidencia de tumoración, y se le da seguimiento clínico cada 2 meses

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Foto 2.  Revisión inicial: presencia de tumoración facial. Tercera vez de reincidencia.

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Foto 4. Una vez extraída la tumoración, se muestra la gran cantidad de tejido que tuvo que extraerse.

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Foto 5,6 y 7. Paciente con reconstrucción facial.  Se muestra el colgajo cutáneo, e incluso, pequeñas suturas.

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Foto 9. Recuperación facial,  8 semanas post cirugía.  No hay evidencia de nuevo crecimiento tumoral.  Se le han hecho estudios ecográficos para revisar si hay alguna evidencia de tumoración, así como hematología de rutina.

Referencia Bibliográficas

 

1. Fernández Quiroga, I. (2011). Colgajo, músculos cutáneos. Revista de Actualización Médica, 16, 1-4.

 

2. Gutiérrez, M. e. (2012). Colgajos cutáneos en cirugía facial. Rev. Otorrinolaringóloga. Cir. Cabeza y Cuello., 39-52.

 

3. Huppes, R. e. (11 de 2014). Reparación de defecto cutáneo posterior a la resección de neurofibrosarcoma en rodilla con un colgajo tubular subdérmico. Selecciones Veterinarias, 72-77. Recuperado el 03 de 04 de 2021, de https://www.researchgate.net/publication/318659023_Reparacion_de_defecto_cutaneo_posterior_a_reseccion_de_neurofibrosarcoma_en_rodilla_con_un_colgajo_tubular_subdermico

 

4. Medina, I. e. (2017). Frecuencia de tumores en piel de caninos diagnosticados histológicamente en el Laboratorio de Patología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1999-2012). Rev Inv Vet, 448-454.

 

5. Méndez Ramírez, Y. (2019). Utilización de Colgajos cutáneos para la reparación de lesiones oncológicas en caninos. Revisión de literatura. Recuperado el 02 de 04 de 2021, de Universidad Cooperativa de Colombia: https://repository.ucc.edu.co/bitstream/20.500.12494/15915/1/2019_utilizacion_colgajos_cutaneos.pdf

 

6. Miranda Rollón, M. e. (2018). Manejo de colgajos cutáneos en la cirugía reconstructiva palpebral. Thea Superficie Ocular, 60(II), 19pp.

 

7. Vayvada, H. e. (2006). Total lower eyelid reconstruction using paranasal flap. J Craniofac Surg, 17(5), 1020.